viernes , junio 5 2020
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Ningún humano es ilegal…

Con la llegada de miles de ciudadanos hondureños se abrió un debate sobre la forma en que nuestro país debe afrontar la situación de los refugiados.

Ningún humano es ilegal…

En los últimos días, México ha sido testigo de la tragedia que miles de personas viven en Centroamérica y que ahora, literalmente, tiró nuestra puerta.

Con la llegada de miles de ciudadanos hondureños se abrió un debate sobre la forma en que nuestro país debe afrontar la situación de los refugiados.

Por un lado, están quienes exigen que México sea una nación que reciba con los brazos abiertos y sin ninguna revisión a nuestros hermanos en desgracia; otros piden en cambio que se cierre la puerta y volteé la mirada ignorando la realidad. Y en medio, se esgrimen miles de opiniones.

Una de estas tiene como argumento que ningún ser humano es ilegal y, por tanto, no debe tratársele como un criminal y seamos honestos ¿Quién puede oponerse a tan noble idea?

El problema es que ambas posturas han malentendido los conceptos y, principalmente, el por qué están los protocolos de seguridad que cualquier país en el mundo tiene.

Proteger su frontera, incluso cerrarla, no es un acto hostil por parte de una nación, tampoco lo es imponer orden dentro de su territorio y, de ser necesario, el hacer uso de la fuerza por parte del estado no debería tomarse como un atentado a los derechos humanos.

Sí, somos un país que siempre ha recibido a los necesitados, perseguidos y hambrientos, pero, también somos un país que en los últimos tiempos ha perdido la capacidad de aplicar la ley y eso nos obliga a hacer una pausa.

Recibir a estos miles de centroamericanos es una gran responsabilidad pues, aceptando que sólo están de paso, se vuele nuestra tarea vigilar que su recorrido transcurra sin contratiempos y que no sean víctimas de los males que a diario aquejan a nuestros connacionales.

Darles libre tránsito por nuestro territorio será tomado por el gobierno de Trump como una ofensa y traerá consecuencias, estará por verse qué tan graves.

Desafortunadamente, el gobierno del Presidente Peña no se preparó para esta situación y ahora toca al Presidente Electo y su equipo responder a lo que venga más adelante pues es un hecho que los más de siete mil integrantes de esta caravana no podrán entrar a territorio norteamericano y se quedarán en nuestro país.

¿Qué harán para controlar a estas personas que no tienen trabajo o medio alguno para sobrevivir? Nuevamente, no se está criminalizando a nadie al hacer esta pregunta.

Estoy seguro de que dentro del contingente existen muchas personas que buscan trabajo y están dispuestas a todo por ganarse la vida honradamente, pero muchos de ellos el pasado viernes atacaron a nuestras fuerzas del orden por querer hacer las cosas como ellos quieren sin respetar nuestras reglas.

A esos individuos y a todo aquel que, con el pretexto de ser desplazado de su país quiera entrar al nuestro sin documentos, debe detenérsele y aplicarle la ley. De lo contrario, estaremos mandando el mensaje de que en México no hay orden y por tanto, siete mil hondureños hoy se convertirán en 50 mil mañana.

Es aquí donde debemos ser firmes, pues ningún ser humano es ilegal, lo que resulta ilegal son sus conductas.

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