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Y ahora, veamos por la educación…

Esta semana, en la Cámara de Diputados, los aliados del Presidente López Obrador tienen una tarea que los hará ganarse el sueldo

Ningún humano es ilegal…

Esta semana, en la Cámara de Diputados, los aliados del Presidente López Obrador tienen una tarea que los hará ganarse el sueldo y, en el caso del Coordinador de la bancada de Morena, el continuar en la gracia del mandatario mexicano.

Y es que se discute el dictamen para la Nueva Reforma Educativa.

Si recordamos que Morena con sus aliados legislativos y uno que otro convertido hacen la mayoría necesaria para aprobar cualquier cambio, incluso a la Constitución; el cumplir la promesa de campaña del Presidente de echar atrás la Reforma aprobada en el sexenio anterior no debería ser problema.

Pero entonces ¿Por qué tanta preocupación al interior del gobierno? Resulta que en el dictamen que se discute no se incluye regresar el control del otorgamiento de plazas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y esto, es una de las más fuertes demandas de la CNTE y nadie quiere que los maestros salgan a las calles a protestar una promesa incumplida.

Y es que este grupo de choque y poder, ha sido aliado del Presidente López Obrador durante años y él les prometió que no quedaría ni una coma de la reforma que les quitó el control de cuantiosos recursos, incluida la asignación de plazas.

Los dueños, perdón, los dirigentes de la CNTE saben hacer política y por ello, se aseguraron tener voz y votos en los espacios donde se discutirían los temas que les interesan. A esto se debe que, poco más de 40 legisladores que integran la bancada de Morena en la Cámara de Diputados respondan a los intereses de este grupo.

El Presidente y su principal negociador en San Lázaro harán todo lo posible por evitar una batalla con la CNTE, por ello, están promoviendo la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y redujeron en 57% el presupuesto para evaluación de los maestros como un dulce para desactivar cualquier reclamo.

Dado que el comportamiento y lógica de la actual administración es quitar todo lo que huela a pasado, excepto el gabinete claro, podríamos pensar que no habrá conflicto real y que los maestros se mantendrán en las aulas.

Sin embargo, si hay una certeza con la CNTE es que sí se le conceden sus reclamos, siempre buscará ir por más y están dispuestos, ya lo han hecho, a paralizar entidades completas dejando a niños sin clases por meses con tal de lograr sus objetivos.

En el gobierno federal saben esto, conocen muy bien la forma en que los liderazgos nacionales y locales de la CNTE se conducen y no desean llevar esto a las calles.

El problema para la actual administración es que los cambios hechos a este sector en el sexenio del Presidente Peña Nieto son de los pocos bien evaluados por la sociedad quien también conoce bien el actuar de estos docentes y exigía un freno a la impunidad con la que se manejan.

El Presidente López Obrador tendrá que encontrar el punto medio justo que no le pegue a su más de 80% de aprobación y que tampoco lo deje a merced de la CNTE; es importante que lo hagan bien para que concluido este trámite pueda decir: y ahora, veamos por la educación

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