Análisis 03 Agosto, 2018. • Marco Antonio Mares
domingo , agosto 19 2018
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Análisis 03 Agosto, 2018.

Consideraciones sobre las cuatro propuestas energéticas de AMLO. La política energética de la siguiente administración pública federal será un factor clave que influirá sobre el crecimiento econó...

Consideraciones sobre las cuatro propuestas energéticas de AMLO.

La política energética de la siguiente administración pública federal será un factor clave que influirá sobre el
crecimiento económico, el balance fiscal, la inversión y la transición a una matriz energética más a favor de las
energías renovables. Por estas razones, las cuatro propuestas para el sector energético dadas a conocer
recientemente por AMLO y su equipo son materia de análisis en este documento.

Una de esas propuestas consiste en elevar la producción petrolera de 1.9 a 2.5 millones de barriles diarios a través de
75 mil millones de pesos de mayor inversión en exploración y perforación. Otra de las propuestas atenderá la
reconfiguración de las seis refinerías establecidas en el país ya que éstas se encuentran operando al 30% de su
capacidad de acuerdo a la cifra comunicada por AMLO (Pemex reportó 51.1% en 2017). Según el planteamiento de
su equipo, se requiere una inversión adicional de 49 mil millones de pesos para llevarlas a operar al 100% de su
capacidad.

La tercera propuesta gira en torno a la construcción de una nueva refinería que representaría una inversión por 160
mil millones de pesos y cuyo proyecto iniciaría en 2019. Con la construcción de esta nueva refinería, el equipo de
AMLO vislumbra que México deje de importar gasolinas para mitad de sexenio. Finalmente, la cuarta propuesta tiene
como meta incrementar la generación de electricidad mediante la modernización de plantas hidroeléctricas.

Sería positivo que Pemex siga impulsando las asociaciones con particulares y que las licitaciones de yacimientos de hidrocarburos continúen para que sea posible elevar la producción petrolera.

Sobre la propuesta de elevar la plataforma de producción petrolera de 1.9 a 2.5 millones de barriles diarios,
coincidimos en que más inversión es necesaria en materia de exploración y perforación para que sea posible lograr
que la tasa de restitución de reservas 1P regrese a niveles cercanos al 100%. Mientras ello no ocurra, la producción
petrolera seguirá mostrando un declive. Si bien no se descarta que puedan descubrirse yacimientos de hidrocarburos
de considerable tamaño en respuesta a la inversión adicional, creemos que sería deseable que Pemex continúe
aprovechando los nuevos esquemas de asociación con particulares impulsados por la Reforma Energética para
explorar, sobre todo, en aguas profundas que es en donde Pemex más se puede beneficiar del capital y conocimiento
de empresas privadas con experiencia en esta materia. Lo anterior con la finalidad tanto de incrementar las
probabilidades de encontrar ese tipo de yacimientos como la de compartir los riesgos de la inversión en exploración y
perforación. Asimismo, dichos esquemas implicarían un menor gasto de inversión de Pemex y, por tanto, menores
presiones fiscales.

La meta de incrementar la producción petrolera a 2.5 millones de barriles diarios en dos años no nos parece realista,
aun en el caso en que se haga mediante asociaciones con empresas privadas. Impulsar la producción petrolera en los
siguientes años también requerirá de la continuidad de las rondas de licitaciones de yacimientos de hidrocarburos.
Este factor será clave para revertir la caída en la producción petrolera y eventualmente incrementarla a un ritmo más
acelerado en los siguientes años.

La reconfiguración de las refinerías debería ir acompañada de un proceso que promueva la eficiencia en costos laborales

La reconfiguración de las seis refinerías muy probablemente ayudará a que operen a más del 30% de su capacidad.
En el pasado, algunas de ellas han sido afectadas por paros técnicos no programados debido a la escasez de
insumos como el hidrógeno, la falta de mantenimiento preventivo y a los efectos de los sismos ocurridos en 2017. No
obstante, resulta prácticamente imposible llevar las refinerías a operar al 100% de su capacidad debido a los trabajos
de mantenimiento general que se hacen una vez al año y a la imposibilidad de eliminar por completo las incidencias
que pudieran presentarse. Además, en aras de lograr mantener una disciplina fiscal frente a estas inversiones
adicionales en materia energética, sería necesario que AMLO y su equipo cumplan con la promesa de reducir el
presupuesto al sindicato petrolero.

En nuestra opinión, la carga de la nómina del sindicato, el robo de combustibles y los problemas de corrupción en
Pemex han sido las fuentes más relevantes de las pérdidas financieras en dicha empresa durante estos últimos años
de mayores precios del petróleo. Según un informe de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece),
Pemex perdió en refinación más de 100 mil millones de pesos al año entre 2010 y 2015. Estas pérdidas representaron
en promedio 0.6% del PIB de esos años. Estamos convencidos de que antes de invertir en la reconfiguración de las
refinerías y sobre todo antes de construir una nueva refinería, sería deseable resolver los problemas de eficiencia que
tiene la empresa. Desde el punto de vista económico, no parece ser una buena decisión invertir 49 mil millones de
pesos en una actividad que pierde más de 100 mil millones de pesos al año, particularmente al considerar que se
podría importar la gasolina a menores precios.

Sobre la propuesta de construir una nueva refinería, pensamos que se trata de un costo relativamente elevado que
podría presionar las finanzas públicas y el perfil crediticio de Pemex. No obstante, habría que esperar al próximo Plan
de Negocios de Pemex para conocer cómo se financiará dicha refinería y si se planea hacer una inyección de capital
a la empresa para tal efecto. Indudablemente, la asociación con empresas privadas para este proyecto sería positiva
para las finanzas públicas y el perfil crediticio de Pemex.

La propuesta de modernizar las plantas hidroeléctricas es una señal positiva para la configuración de la política de energías limpias del siguiente sexenio.

Sobre la propuesta para modernizar la CFE, resulta loable que sea a través de las hidroeléctricas por tratarse de
energías limpias. Esta propuesta embona muy bien dentro de la estrategia nacional por alcanzar la meta de
generación de electricidad con 35% de fuentes no fósiles para 2024. Aún más, la modernización de las plantas
hidroeléctricas no entra en conflicto con los nuevos proyectos eólicos o solares de generación de electricidad en
donde empresas privadas han realizado fuertes inversiones tanto antes como después de las subastas de electricidad
de mediano y largo plazo. No obstante, será interesante ver cómo la CFE re-balancea su portafolio de generadores
después de las considerables inversiones hechas en plantas de ciclos combinados en los años más recientes.

Presiones fiscales

Es importante reconocer que las anteriores propuestas energéticas representarían un costo de 0.8% del PIB a ser
financiado en el presupuesto de 2019 (asumiendo que la nueva refinería requiriera de cuatro años para iniciar
operaciones). Ello implicará un reto adicional para lograr un superávit fiscal primario durante el próximo año.
Asimismo, la agencia calificadora Moody’s ha expresado su preocupación de que la implementación de los planes
para las refinerías debilitaría las métricas crediticias de Pemex si tales inversiones se financiaran con deuda, lo cual
también iría en detrimento de la captación de recursos tan necesarios para incrementar la producción de petróleo y
gas.

Consideramos importante que se discuta el planteamiento de AMLO y su equipo económico de congelar el precio real
de la gasolina. Si bien las condiciones iniciales son favorables por los relativos altos precios de la referencia
internacional, la apreciación del tipo de cambio de las últimas semanas se podría revertir y jugar en contra de la
recaudación del IEPS al tratar de mantener los precios congelados. Tampoco es descartable que en algún momento
del sexenio los precios internacionales del petróleo crudo se ubiquen por encima de sus niveles actuales y presionen
los costos de producción en los procesos de refinación.

Políticas de control de precios como el congelamiento de los precios reales de las gasolinas podrían tener
implicaciones negativas para las finanzas públicas, sobre todo cuando el peso mexicano experimente episodios de
considerable depreciación frente al dólar estadounidense o cuando ocurran fuertes incrementos en las cotizaciones de
las referencias internacionales. Además, introducir este tipo de distorsión en el mercado de las gasolinas iría en
detrimento del medio ambiente y eventualmente retrasaría la adopción en el país de medios de transporte más
limpios. Finalmente, este congelamiento de precios reales de la gasolina constituiría un subsidio regresivo.

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