Análisis 07 Agosto, 2018. • Marco Antonio Mares
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Análisis 07 Agosto, 2018.

CERTIDUMBRE Y LEGALIDAD PARA ESTIMULAR LA INVERSIÓN La recientemente estimación preliminar que dio a conocer el INEGI sobre el comportamiento del PIB en el segundo trimestre del año, parece confi...

CERTIDUMBRE Y LEGALIDAD PARA ESTIMULAR LA INVERSIÓN

La recientemente estimación preliminar que dio a conocer el INEGI sobre el comportamiento del PIB en el segundo trimestre del año, parece confirmar la desaceleración del ritmo de crecimiento de la actividad económica, lo cual coincide con el hecho de que, en la encuesta de expectativas realizada por el Banco de México durante julio, los pronósticos de crecimiento de los especialistas del sector privado se volvieran a ajustar a la baja, tanto para el presente año como para los dos siguientes.

Mientras que cifras desestacionalizadas del INEGI anticipan que durante el segundo trimestre del presente año la actividad económica se contrajo 0.1% respecto al periodo previo, propiciando una variación anual de 1.6%, los pronósticos de los especialistas anticipan un avance del PIB de 2.25% para el presente año y de 2.17% para el próximo, que en ambos casos es menor a la estimación previa.

Mantener la estabilidad macroeconómica es fundamental para lograr un ambiente de negocios que contribuya a impulsar la actividad económica, la inversión y por ende la generación de empleos mejor remunerados.

No obstante, la incertidumbre por varios temas hace que, tanto las empresas como los consumidores se mantengan cautelosos en los ámbitos de inversión y de consumo, aún cuando su percepción sobre el futuro de la actividad económica mejora.

Temas como la renegociación del TLCAN, las propuestas de revisión e incluso de la posibilidad de echar para atrás algunas de las reformas estructurales aprobadas, como la educativa y la de energía, sin duda ponen en alerta a los inversionistas. Asimismo, hasta el momento no hay nada claro en las negociaciones del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, sobre todo cuando este último país parece estarse alejando de la mesa, lo que deja en principio un tratado bilateral, que igualmente podría retrasarse por los tiempos requeridos para su firma oficial.

En cuanto a la posibilidad de desechar algunas reformas estructurales aprobadas, la posición del nuevo gobierno sigue en pie, lo que ha generado preocupación entren los inversionistas, ya que consideran, de concretarse, podrían poner en aprietos la posibilidad de elevar el ritmo de crecimiento de la economía en el corto y mediano plazos, además del costo que implica desechar lo logrado.

El mercado interno comienza a resentir esta coyuntura y a moderar su ritmo de avance, como lo mencionamos hace algunas semanas. El repunte en la inflación motivada principalmente por los precios de combustibles puede volver a incidir negativamente en el

poder adquisitivo después de la paulatina recuperación a partir de principios del año cuando la evolución de los precios al consumidor comenzó a moderar su crecimiento. Incluso los pronósticos de los especialistas ubican la inflación de 2018 en 4.23%, casi dos décimas de punto porcentual por arriba de la estimación previa.

Asimismo, la inquietud por el aumento de las tasas de interés, que responde por una parte a la evolución de la política monetaria de los Estados Unidos, y por otra, al repunte de la inflación interna, puede reflejarse en el comportamiento del financiamiento al consumo que, si bien daba indicios de una modesta recuperación en los primeros meses del año, aún se mantiene muy lejos del dinamismo que mantuvo durante 2016.

Un factor que podría compensar en parte la desaceleración del consumo es el repunte en las remesas familiares, que de acuerdo con el Banco de México en junio reportó su segundo nivel históricamente más alto al sumar 3,140.7 millones de dólares, lo que en pesos reales (excluyendo la inflación) significó un incremento anual de 31.7%.

Sin duda, la coyuntura requiere de un entorno en el que las empresas identifiquen un ambiente de certidumbre jurídica y pleno estado de derecho que sirva de estímulo para incrementar la inversión productiva, que es la mejor manera de incrementar el empleo formal y reducir los niveles de pobreza.

No obstante, se debe considerar que la necesidad de nuevos puestos de trabajo no solo se relaciona con la tasa de desocupación, que de acuerdo con el INEGI representó 3.4% del PIB en julio, es decir, poco más de 1.8 millones de personas. A este universo habrá que incluir aproximadamente a 5.9 millones de “personas que en la semana de referencia no trabajaron, ni tenían trabajo, ni buscaron activamente uno, por considerar que no tenían oportunidad para ello, pero tienen interés en trabajar. Asimismo, están las cerca de un millón de personas que cada año se integran al mercado laboral.

Mejorar las condiciones laborales es otro tema fundamental, ya que dentro de la población ocupada total está la subocupación, que es el grupo de “personas ocupadas con la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les permite y suman aproximadamente 3.6 millones. Se debe tener en cuenta también que la informalidad laboral representa 56.9% de la población ocupada y que 16.1% de la ocupación está en condiciones críticas, donde se contempla el universo de personas que “se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

En este contexto es fundamental un ambiente de certidumbre, seguridad y reglas del juego claras. Uno en el que las propuestas de política económica se conviertan en un incentivo para la inversión en todas las actividades productivas del país, sin la preocupación por cambios a contratos ya establecidos y claridad en los que se concreten en el futuro.

La inversión privada, además de estimular un mayor ritmo de crecimiento de la economía y generar empleos, es un factor que puede contribuir a que el sector público libere recursos para canalizarlos a beneficio social. El trabajo conjunto de todos los sectores, bajo un esquema de legalidad y certidumbre jurídica, seguramente ayudará a cumplir los objetivos de crecimiento y bienestar.

México

De acuerdo con la estimación oportuna del INEGI y con base en cifras desestacionalizadas, durante el segundo trimestre del año el PIB se contrajo 0.1%, lo que parece confirmar una desaceleración de la actividad económica. Este resultado respondió a la caída de 2.1% en la actividades primarias y a la baja de 0.3% en las secundarias. Por el contrario, las actividades terciarias crecieron 0.3%, aunque fue insuficiente para compensar las caídas mencionadas. Sin embargo, en términos anuales, el PIB aumentó 1.6%, con lo que mantiene cifras positivas desde el primer trimestre del 2005, aunque fue su menor avance en los últimos 17 trimestres. Las actividades primarias crecieron a tasa anual de 2.0%, las secundarias 0.2% y las terciarias 2.4%.

A pesar de la incertidumbre que prevalece en los mercados, la percepción de los directivos empresariales muestra un moderado optimismo. Las cifras del INEGI indican que el indicador de confianza empresarial mejoró durante julio. En el sector comercio se observó un avance de 3.7 puntos porcentuales respecto al mes previo, llevándolo a una ganancia anual de 2.9 puntos, lo que colocó al indicador en 50.7 puntos, que significó su primera vez por arriba del umbral de los 50 puntos desde noviembre del 2014. En el sector manufacturero se reportó un aumento mensual de 2.0 puntos y uno anual de 1.6 puntos, de tal manera que el indicador fue también de 50.7 puntos, su primera vez por arriba del umbra, pero en este caso desde diciembre del 2015. Por su parte, el indicador de confianza de la construcción tuvo un aumento de 3.5 puntos en el mes y uno de 2.3 puntos respecto a julio del año pasado, para ubicar su indicador en 49.7 puntos, aunque en este caso acumuló 42 meses consecutivos por debajo del umbral.

Si bien ya se anticipaba que el indicador de confianza del consumidor mantuviese su comportamiento al alza, el dato de julio superó cualquier expectativa, ya que reportó un avance mensual de 5.3 puntos y uno anual de 6.5 puntos. Si bien todos sus componentes tuvieron avances importantes, resalta el rubro que recoge la percepción sobre el futuro de la economía del país en los próximos doce meses al mostrar un aumento mensual de 12.7 puntos y uno anual de 18.2 puntos.

Estados Unidos

El Departamento del Trabajo informó que en julio la nómina no agrícola aumentó en 157 mil personas, notoriamente inferior a la estimación del mercado que anticipaba la creación de 190 mil nuevos puestos de trabajo. Este comportamiento reflejó el aumento de 170 mil empleos en la nómina del sector privado, en especial por el contratación de 118 miel personas en el sector servicios. En el sector manufacturero las contrataciones crecieron en 37 mil persona y en la construcción 19 mil, en tanto que en la minería se perdieron cuatro mil empleos. La nómina gubernamental disminuyó en 13 mil personas. No obstante, en julio la tasas de desocupación se ubicó en 3.9%, porcentaje en línea con la expectativa del mercado y una décima por debajo del dato previo.

El Departamento de Comercio informó que en junio el ingreso personal aumentó a una tasa mensual de 0.4%, porcentaje similar tanto al del mes previo, como al pronóstico del mercado. Este resultado fue impulsado por aumentos de 0.4% en los sueldos y salarios y de 1.2% en los ingresos por dividendos personales. Por su parte, el gato personal también se incrementó en 0.4% en el mes, aunque en este caso resultó inferior al avance del mes previo y al pronóstico del mercado. De esta manera, la tasa de ahorro personal como porcentaje del ingreso disponible en junio se mantuvo estable en 6.8%.

El reporte mensual del Census Bureau señaló que en julio el déficit comercial de los Estados Unidos ascendió a 46.3 miles de millones de dólares (mmd), cifra que superó el déficit de 43.2 mmd y el pronóstico del mercado que anticipaba un saldo negativo de 45.6 mmd. Las exportaciones de junio fueron 1.5 mmd menores a las del mayo. Al interior de estas, las ventas al exterior de bienes de consumo disminuyeron 1.4 mmd, las de bienes de capital 0.9 mmd y las de vehículos automotores 0.7 mmd. Por su parte, las importaciones aumentaron en 1.6 mmd durante el mes. Por países, en julio los Estados Unidos tuvo un déficit comercial de 32.5 mmd con China, de 12.8 mmd y de 6.7 mil millones con México.

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