Análisis 12 Marzo, 2018. • Marco Antonio Mares
viernes , diciembre 14 2018
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Análisis 12 Marzo, 2018.

ESTABILIDAD MACRO Y PODER ADQUISITIVO No es trivial insistir en la importancia de mantener finanzas públicas sanas cuando esto es esencial para lograr la estabilidad de precios y de las tasas de...

ESTABILIDAD MACRO Y PODER ADQUISITIVO

No es trivial insistir en la importancia de mantener finanzas públicas sanas cuando esto es esencial para lograr la estabilidad de precios y de las tasas de interés, factores que son fundamentales para fortalecer la estabilidad macroeconómica.

Las finanzas públicas iniciaron el año con resultados que podría considerarse positivos: las cifras de enero resaltan un incremento mayor en el ingreso que en el gasto, tanto en términos relativos como absolutos, un déficit público menor al del año pasado, así como un balance primario positivo. Sin embargo, es temprano para afirmar que la situación financiera del sector público se ha corregido, aunque parece indicar que va camino a ello. No obstante, hay que recordar que 2016 y 2017 iniciaron de manera muy parecida, pero al cierre del año, si bien terminaron con mayores ingresos también se reportaron sobregastos importantes sobre lo programado.

Se debe tener en cuenta que, si la deuda crece a un ritmo mayor que el PIB, los fundamentos para cuidar la estabilidad macroeconómica se debilitan.

En este sentido se debe tener en cuenta que este riesgo existe, toda vez que de acuerdo con las cifras ejercidas del 2017 y lo aprobado para el 2018, se aprecia que el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público crecerá 7.4% en términos nominales, en tanto que el pronóstico del PIB, también en términos nominales, anticipa un crecimiento de 4.9%. Esto sugiere que este año podríamos seguir viendo un debilitamiento de los fundamentos que sostienen la estabilidad macroeconómica.

Aunado a esto, se deben considerar otros elementos que podrían agudizar esta tendencia y limitar la disminución del ritmo de crecimiento de los precios, la estabilidad del tipo de cambio y de las tasas de interés.

El pronóstico de los especialistas de un tipo de cambio de 18.60 pesos por dólar para el 2018, puede ser algo optimista si se considera que partimos de una base más alta en enero, además de que es probable que se presenten momentos de volatilidad durante el año. Esto podría afectar negativamente el ritmo de crecimiento del PIB como consecuencia del impacto en el déficit de la cuenta corriente, ya que un tipo de cambio más elevado incrementaría tanto el monto de pago de intereses en pesos al exterior, como el saldo de la deuda en moneda extranjera. En este entorno, en la balanza de pagos, la cuenta corriente puede cerrar un poco más alta que las previsiones oficiales, lo que puede ser un factor adicional de presión al tipo de cambio

Por otro lado, el probable aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal llevaría a los inversionistas extranjeros a buscar rendimientos más altos para nuestra deuda doméstica (bonos, cetes, etc.). De otra forma el apetito por nuestro papel puede reducirse. Sin embargo, en el caso de que nuestras tasas de interés subieran más, el renglón de costo financiero en el presupuesto, que es de los que más ha aumentado,

incrementaría el déficit. Hay que recordar que para el 2018 se aprobaron 664.6 mil millones de pesos (mmp) para el costo financiero de la deuda, poco más de 130 mmp por arriba de lo que se ejerció en 2017.

Como sabemos, con una inflación que tardará más de lo esperado para regresar al objetivo del Banco de México (3% +/- 1 punto porcentual), podrían gestarse presiones para que los incrementos en los salarios contractuales compensen la pérdida del poder adquisitivo que el aumento de precios ha propiciado.

En febrero la inflación no subyacente tuvo un ligero repunte, lo que es un elemento adicional que puede preservar la inflación, aun cuando no la incremente. Pero sin duda puede afectar también el gasto público.

Con base en los resultados recientes de las finanzas públicas que indican que en enero los ingresos del sector público tuvieron un incremento real de 8.4% anual, creemos que durante el año habrá recursos adicionales que superarán en poco más de un punto porcentual del PIB la cifra aprobada por el Congreso, lo que además de los 43 mil millones de pesos más que aprobó el Congreso para el 2018, representa un margen de maniobra para las autoridades hacendarias. Lo que esperamos es que su asignación sea lo más eficiente posible. Creemos que hay muchos elementos que sólo pueden ser resueltos con una gran disciplina fiscal, que realmente minimice los riesgos que existen.

La política monetaria, a cargo del Banco Central, mediante la tasa de interés ha sido un instrumento importante para mantener la estabilidad macroeconómica, ya que contribuye a reducir el déficit en cuenta corriente, cuidar las reservas internacionales y el poder adquisitivo, aunque por el contrario propicia una reducción en el consumo e inversión, lo que puede limitar un mayor dinamismo de la actividad productiva. Sin embargo, se debe tener presente que la responsabilidad de la estabilidad macroeconómica no debe recaer exclusivamente en el Banco de México, aunque es menester fortalecer su autonomía.

En este contexto, se podría decir que una mayor responsabilidad recae en la política fiscal. El aumento de la deuda pública impacta al gasto público, a la balanza de pagos, al tipo de cambio y a los precios. La tasa de interés es un valioso instrumento que puede contener temporalmente este efecto, aunque no es posible que resuelva los efectos de la falta de una disciplina fiscal.

La estabilidad macroeconómica, como ya lo hemos mencionado en otras ocasiones, genera la confianza y certidumbre necesaria para estimular la inversión, contribuyendo a la generación de empleos bien remunerados y a mejorar el bienestar de los hogares.

El hecho de que la política fiscal tenga una incidencia importante en la estabilidad macroeconómica, aumenta la necesidad de que en sus propuestas, los candidatos a la presidencia consideren la posibilidad de creación de un Consejo Fiscal Independiente, que asegure que los montos de gasto y deuda no pongan en peligro la estabilidad macroeconómica y el poder adquisitivo del ingreso de los hogares. Como desgraciadamente ha sucedido en estos años.

Aunado a todo esto, es fundamental tomar acciones para hacer frente a los elevados niveles de corrupción, impunidad e inseguridad, que son factores que también inciden, a través de otros canales de transmisión, en la estabilidad macroeconómica.

México 

Durante febrero los precios al consumidor reportaron un incremento de 0.38%, alza que provino en su mayor proporción del incremento de 0.49% en los precios del subíndice subyacente, en especial por el aumento de 0.57% en el rubro de mercancías no alimenticia, que por si solo fue el origen de casi la mitad de la inflación mensual. Por su parte, el indicador de precios no subyacente aumentó solo 0.08% en la primera mitad del mes, resultado que reflejó el incremento de 1.26% en el rubro de precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, el cual fue compensado en buena parte, por la disminución de 1.90% en los precios de productos agropecuarios. De esta manera, la inflación anual se ubicó en 5.34%, que es la más alta para un mes de febrero desde 2009. Por su parte, la inflación anual subyacente fue de 4.27% y la no subyacente de 8.49%.

Cifras desestacionalizadas indican que en diciembre pasado la inversión fija bruta tuvo un crecimiento de 4.0% respecto al mes previo, lo que le permitió regresar a terreno positivo en su comparación anual al mostrar un avance de 0.3%, después de tres meses seguidos a la baja. La inversión en maquinaria y equipo aumentó 2.7% en el mes, aunque esto no fue suficiente para evitar que continuara con su tendencia negativa en términos anuales al mostrar una baja de 1.4%, que fue la cuarta de manera consecutiva. Por su parte, la inversión en construcción tuvo un repunte mensual de 4.0%, de tal forma que su variación anual registró una ganancia de 2.6%, que fue su primera variación positiva en los últimos trece meses.

La pérdida de poder adquisitivo, la precarización del mercado laboral y las pobres expectativas de crecimiento, siguieron haciendo mella en el indicador de confianza de los consumidores, que en febrero tuvo una disminución de 0.1 puntos respecto al mes previo, sumando tres meses seguidos a la baja. Sin embargo, en términos anuales aumentó 2.8 puntos, después de un avance de 6.3 puntos del mes previo. La caída mensual del indicador de confianza respondió principalmente a la percepción negativa sobre la situación actual de la economía y a la posibilidad de adquirir bienes duraderos. Por su parte, el aumento anual de la confianza del consumidor reflejo resultados positivos en todos sus componentes, resaltando la mejor percepción en la sobre la situación futura tanto del país como del hogar, que tuvieron avances de 5.2 y 3.8 puntos respectivamente.

Estados Unidos

Cifras del Departamento del Trabajo muestran que en febrero las nóminas no agrícolas aumentaron en 313 mil nuevos puestos de trabajo, superando significativamente el resultado del mes pasado cuando se generaron 239 mil empleos y el pronóstico del mercado, que anticipaba la creación de 210 nuevos puestos de trabajo. El sector servicios siguió siendo el más dinámico en la generación de empleos al darle cabida a 187 mil nuevos trabajadores. La industria de la construcción mejoró de manera importante su capacidad de crear empleos, ya que en febrero integró a 61 mil nuevos trabajadores, que fue la cifra más alta desde marzo del 2007. El sector manufacturero contrato a 31 mil personas y el sector minero a 8 mil. También resalta el hecho de que el gobierno haya contratado 26 mil nuevos trabajadores. Por su parte, la tasas de desempleo se mantuvo en 4.1% por quinto mes consecutivo.

La Reserva Federal informó que durante enero el crédito total al consumo aumentó en 13.9 mil millones de dólares (mmd), muy por debajo de la cifra del mes previo cuanto tuvo una alza de 19.2 mmd e inferior a los 18.8 mmd que anticipaba el mercado. El resultado de enero fue impulsado casi en su totalidad por el crédito no revolvente, que aumentó en 13.2 mmd. El crédito revolvente aumentó 0.7 mmd.

De acuerdo con el Departamento de Comercio, en enero el déficit comercial se elevó 56.6 mmd, superando tanto el dato del mes previo cuando se registró un saldo negativo de 53.9 mmd, como el pronóstico del mercado que anticipaba un déficit de 55 mmd. El aumento del déficit comercial, que fue el más grande desde octubre de 2008, fue resultado de que las exportaciones resultaran 2.7 mmd menores a las exportaciones del mes previo y de que las importaciones se mantuvieran prácticamente sin cambio.

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