Análisis 19 Febrero, 2018. • Marco Antonio Mares
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Análisis 19 Febrero, 2018.

ENCUESTA NACIONAL DE OCUPACIÓN Y EMPLEO De acuerdo con los recientes resultados que dio a conocer el INEGI de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al IV trimestre del 2017, se despre...

ENCUESTA NACIONAL DE OCUPACIÓN Y EMPLEO

De acuerdo con los recientes resultados que dio a conocer el INEGI de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al IV trimestre del 2017, se desprende que durante el año pasado el mercado laboral tuvo un comportamiento sobresaliente, aun cuando la actividad económica creció solo 2.1%, que fue su segundo menor avance en los últimos ocho años.

Los datos indican que, en el último trimestre del 2017, la tasa de desempleo se ubicó en 3.3% que es el porcentaje más bajo desde el segundo trimestre del 2007, lo que implica que 1 millón 863 mil personas no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición para hacerlo e hizo alguna actividad por obtener empleo. Esto podría considerarse como una situación de pleno empleo. Asimismo, la población subocupada, que se refiere la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda sumó 3.6 millones de personas, lo que representó el 6.8% del total de la ocupación, su tasa más baja desde el tercer trimestre del 2006.

Incluso la brecha laboral, que se puede considerar como el número real de ocupaciones de tiempo completo que requiere la economía, continuó reduciéndose. Este indicador, que integra a la población desocupada, la subocupada y la no económicamente activa disponible, representó el 18.4% de la fuerza laboral disponible, su tasa más baja desde 2008.

A pesar de que la ENOE reporta que la ocupación total del país se incrementó en 742.2 mil nuevos puestos de trabajo, esta cifra no es tan pronunciada como el aumento de 802 mil empleos formales que reportó el IMSS, lo cual genera cierta confusión si se considera que el total de registros del IMSS representa el 37.3% de la ocupación total del país. No obstante, ya hemos mencionado que esta última cifra se refiere a un número de registros, más no necesariamente a la creación de nuevos empleos. En este contexto, si se considera que, del aumento total de la ocupación según las cifras de la ENOE, 295 mil personas consiguieron un empleo con acceso a instituciones de salud, se puede intuir que del aumento total reportado por el IMSS, aproximadamente el 60% corresponde al registro de personas que ya tenían un empleo, por lo que no se pueden considerar nuevos puestos de trabajo.

No obstante, a pesar de su reducido ritmo de crecimiento, la economía tuvo la capacidad para seguir generado nuevos empleos. Sin embargo, preocupa que la precarización del mercado laboral se acentúa, propiciando una disminución en el bienestar de los hogares.

Los salarios ofrecidos se mantuvieron en niveles bajos. Las cifras indican que, del total del aumento en la ocupación, 1 millón 117 mil personas lograron conseguir un empleo con hasta dos salarios mínimos, mientras que la ocupación en los rangos salariales superiores a dos salarios mínimos se redujo en 1 millón 627 mil empleos. Un aspecto que genera incertidumbre es que el rubro de ocupados con ingresos no especificados aumentó en 1 millón 281 mil personas, de tal forma que su universo se elevó a 7 millones 645 mil ocupados, poco más de tres veces el total de ocupados que ganan más de cinco salarios mínimos.

Aunado al deterioro de los salarios, está el efecto del repunte de la inflación que propició una pérdida del poder adquisitivo, lo que se tradujo en mayores niveles de pobreza y desigualdad en nuestro país y un consumo que no crece de manera pujante.

Era de esperarse que, en un entorno de bajo crecimiento, elevada inflación y una mala distribución del ingreso antes y después de transferencias, los niveles de pobreza aumentarían nuevamente. De acuerdo con las cifras de Coneval, en el último trimestre del 2017 el poder adquisitivo del ingreso real registró una disminución de 2.5% respecto al mismo lapso del año previo, después de dos años consecutivos con una recuperación.

Esto llevó a que el porcentaje de la población con ingreso laboral insuficiente para adquirir la canasta alimentaria aumentara de un porcentaje de 40% en el cuarto trimestre del 2016 a 41% en el mismo lapso del 2017. Preocupa que esta situación se haya replicado en gran parte del país ya que en 20 de las 32 entidades federativas aumentó el porcentaje de la población con ingreso laboral insuficiente para adquirir la canasta alimentaria, especialmente en Hidalgo donde el porcentaje pasó de 41.5% a 50.1% en el lapso referido. En la ciudad de México pasó de 31.1% a 37.9% y en tabasco de 42.8% a 48.7%.

Es evidente que la situación del mercado laboral no es tan favorable como se ha venido señalando. La concentración de la población ocupada en los niveles salariales más bajos, el hecho de casi el 63% de la población ocupada no tiene acceso a servicios de salud, y que más de la cuarta parte de ocupados tienen jornadas laborales superiores a 48 horas a la semana, son signos de un mercado laboral con deficiencias.

Además de esto, se observa que, si bien la tasa de desocupación se ha reducido significativamente, se debe tener en cuenta que cerca de la mitad de los desocupados se concentra en el rubro de personas con niveles de instrucción más altos (medio superior y superior), mientras que el menor porcentaje de desempleo se reporta entre quienes tienen menores niveles de instrucción (primaria incompleta).

La teoría dice que a mayor preparación aumenta la posibilidad de encontrar un empleo mejor remunerado. Sin embargo, las cifras actuales parecen indicar lo contrario. Es fundamental que los incentivos estén alineados con las necesidades técnicas de la actividad económica y de las nuevas generaciones. La pérdida de talento se puede convertir en un factor que inhiba el ritmo de crecimiento y en un aumento de la mediocridad del nivel de vida de los hogares.

México 

Los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), muestran que en el cuarto trimestre del 2017 la población ocupada del país ascendió a 52,865,845 de personas, lo que significó la creación de 742,171 nuevos puestos de trabajo respecto al mismo periodo del año previo. De esta manera, la población desocupada se ubicó en 1,830,793 personas, equivalente al 3.3% de la población económicamente activa (PEA), la tasa más baja desde 2006. La población subocupada, que concentra a los ocupados con necesidad de trabajar más tiempo, y que se traduce en la búsqueda de una ocupación complementaria o de un nuevo trabajo con mayor horario, sumó 3,613,099 de personas, representando el 6.8% de la población ocupada, que fue su porcentaje más bajo dese 2008. Asimismo, los datos indican que todas las modalidades de empleo informal sumaron 30.2 millones de personas, lo que representó 57% de la población ocupada, que fue su segundo porcentaje más bajo después del observado en el segundo trimestre del 2017, desde que se inició la serie en 2005.

Tal parece que el proceso de formalización que ha llevado a cabo el IMSS en los últimos años continúa funcionando. De acuerdo con el más reciente reporte, en enero el número de trabajadores registrados al instituto aumentó en 113,722 respecto al mes previo, cifra que fue la más alta para el mismo mes desde 2007. Por actividad económica el mayor aumento en el número de registros en el mes ser reportó en el sector de la transformación con 54,407, seguido del sector construcción con 46,697 nuevos registros en enero. Por entidad federativa las dos con mayor aumento en el número de registros fueron Nuevo León con 16,196 y Baja California con 12,434. Por el contrario, las dos entidades que reportaron las mayores disminuciones fueron Guerrero con una pérdida de 5,075 registros y la Ciudad de México con una disminución de 4,019.

Estados Unidos

El Departamento del Trabajo informó que durante enero los precios al consumidor aumentaron 0.5%, porcentaje superior tanto al incremento previo de 0.2%, como a la estimación del mercado que anticipaba una alza de 0.4%. El aumento mensual del indicador general de precios provino principalmente del incremento de 3.0% en los precios de energía, especialmente de todos los tipos de gasolina que se elevaron 5.7%. Por su parte, el rubro de alimentos creció 0.2% en el mes. Excluyendo energía y alimentos, la inflación subyacente fue de 0.4%. En su comparación anual los precios al consumidor aumentaron 2.1%.

De acuerdo con el reporte del Departamento de Comercio, en enero las ventas al menudeo disminuyeron 0.3%, después de que un mes antes se mantuvieran sin cambio y contrario a las expectativa del mercado que anticipaba que las ventas crecieran 0.2%. Este comportamiento se atribuye principalmente a la disminución en las ventas de los segmento de materiales de construcción que mostraron una baja de 2.4%, de las ventas de automóviles que disminuyeron 1.3% y de tiendas de salud y cuidado personal donde se redujeron 1.2%. En términos anuales las ventas al menudeo crecieron 3.6%.

Contrario al aumento de 0.2% que anticipaba el mercado para la producción industrial durante enero, La reserva Federal informó que en ese mes se contrajo 0.1%, después de que un mes antes aumentara 0.4%. Este resultado respondió por una parte, a la disminución de 1.0% en la actividad minera, y por otra, a que la actividad manufacturera acumuló dos meses consecutivos sin cambio. Por su parte, la producción de servicios públicos creció 0.6%. A pesar de esto, la actividad industrial mantuvo un crecimiento anual de 3.7%.

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