Análisis 22 Noviembre, 2017. • Marco Antonio Mares
martes , diciembre 12 2017
Home / 3 Análisis Financieros / Análisis 22 Noviembre, 2017.

Análisis 22 Noviembre, 2017.

La reducción del impuesto corporativo en EE.UU. no revertiría la mayor competitividad manufacturera de México. La propuesta de reforma fiscal que actualmente se discute en EE.UU. contempla una re...

La reducción del impuesto corporativo en EE.UU. no revertiría la mayor competitividad manufacturera de México.

La propuesta de reforma fiscal que actualmente se discute en EE.UU. contempla una reducción en la tasa del impuesto a
la renta corporativa de 35% a 20%. La preocupación consiste en que, dado que esta tasa en México es de 30%, el país
deje de ser competitivo en relación a Estados Unidos y que, por tanto, empiece a perder inversión extranjera directa. En
nuestra opinión, son temores mal fundamentados. La tasa de impuestos no es el único, ni el principal factor que
determina las decisiones de dónde invertir. Si ese fuera el caso, ¿por qué no todas las empresas de Estados Unidos se
han mudado a los cinco estados que no tienen impuesto sobre la renta corporativa? ¿Por qué hay muchas más
empresas en California, cuya tasa es 9%, que en Wyoming que es 0%? No obstante, si se hiciera este cambio fiscal en
Estados Unidos, es importante reconocer que México perdería algo de la ventaja en competitividad que tiene frente a ese
país en la producción de manufacturas pero seguiría teniendo ventaja.

En relación a tal propuesta fiscal en Estados Unidos, surgen dos preguntas pertinentes: ¿Qué tanto afectaría la inversión
extranjera directa de EE.UU. en México? ¿Debería el gobierno mexicano reaccionar y también disminuir la tasa
corporativa?

Respecto a la primera pregunta, nuestras estimaciones apuntan a que aun si dicha reducción de impuestos se
implementara en EE.UU., México seguiría siendo más competitivo en la producción de manufacturas en relación a ese
país. Consecuentemente, la inversión extranjera directa no debería ser afectada de manera considerable. Ello debido a
las siguientes razones:

i) Los costos de compensación laboral en la industria manufacturera de EE.UU. son en promedio casi seis veces
mayores que en México (Gráfica 1). A su vez, la participación de los costos laborales manufactureros de EE.UU. en el
ingreso total de dicha industria en 2014 –última cifra disponible– se ubicaba en 22.1% (Gráfica 2). Hemos realizado un
cálculo para determinar si ese diferencial compensaría la reducción en impuestos en EE.UU. y determinar en cuál de
los dos países sería más rentable producir manufacturas de aprobarse la reducción de la tasa corporativa a 20% y así
ubicarse en un nivel 10 pp menor a la de México. Encontramos que tan sólo el diferencial de costos laborales es un
factor suficiente para que México siga siendo más competitivo que EE.UU. (Gráfica 3). En el escenario más
conservador, sería al menos 10% más rentable producir manufacturas en México que en EE.UU. Es decir, México
perdería algo de la ventaja en competitividad manufacturera que tiene frente a EE.UU. pero seguiría manteniendo una
clara ventaja.

ii) Además, hay que considerar que la depreciación del peso observada desde abril de 2016 (asociada al riesgo Trump)
de más de 10% casi compensaría la reducción de impuestos en EE.UU. Esta depreciación significa también que
México es más competitivo en relación a Estados Unidos aun si se diera la mencionada reducción de impuestos.

iii) También debemos tomar en cuenta que la tasa impositiva federal a la renta corporativa no es la única que enfrentan
las empresas en EE.UU.; 44 estados y Washington D.C. tienen también un impuesto estatal que fluctúa entre 3% y
12%. Si además del impuesto federal propuesto de 20% se considera la tasa impositiva promedio de los 50 estados y
Washington D.C. (6%), la ventaja competitiva para México en términos de utilidades después de impuestos se
amplía. Los resultados mostrados en la Gráfica 3 incorporan la tasa estatal promedio. Asimismo, para la mayoría de
las entidades (82%), la tasa corporativa total, si se llegara a dar el cambio fiscal en EE.UU., sería similar a la de
México.

Debido a estos factores, en el caso de que EE.UU. disminuyera al 20% sus impuestos corporativos federales, producir
manufacturas en México continuaría siendo al menos 10% más rentable que en ese país de acuerdo con los supuestos
utilizados en el ejercicio numérico.

Por otra parte, el análisis debería de considerar cuáles son las tasas de impuestos efectivamente pagadas y no las
estatutarias. Las tasas efectivas suelen ser menores debido a mecanismos de deducción, consolidación, y otros. De
acuerdo a la Oficina Presupuestaria del Congreso de EE.UU. (CBO, por sus siglas en inglés), la tasa corporativa efectiva
en México es 11.9% mientras que en EE.UU. es 18.6%. Es decir, en México se paga una tasa significativamente menor.
De hecho, cuando se observan las tasas efectivas, México no es de los países con mayores tasas. Esto significa que
México es más competitivo también en términos de tasas corporativas efectivas que EE.UU., incluso más de lo que un
análisis de tasas estatutarias indicaría.

Por lo anterior, consideramos que México no debería de reaccionar reduciendo la tasa del ISR a personas morales. En el
caso de que el gobierno mexicano decidiera reducir la tasa del ISR a personas morales de 30% a 20%, el ISR mostraría
una contracción anual de 16.9%, equivalente a 1.2% del PIB. Por lo tanto, la implementación de esta medida en México
pondría en gran riesgo el cumplimiento de la meta de 0.9% del PIB para el superávit primario de 2018. Además, se
trataría de una reducción recaudatoria permanente. Esto sería irresponsable en el contexto actual en que el gobierno
lleva a cabo un proceso de consolidación fiscal y, sobre todo, considerando los bajos niveles históricos de recaudación
observados en México. El principal problema fiscal que tiene México es que la recaudación tributaria es muy baja como
proporción del PIB. La más baja de la OCDE y más baja que en la mayoría de países con un nivel de desarrollo
económico similar.

En resumen, i) no es necesario reaccionar ante el eventual cambio impositivo en EE.UU. ya que México seguiría siendo
más competitivo, y ii) aun si se quisiera reaccionar, no existe suficiente espacio fiscal para ello.
Esto no significa que no sea deseable lograr una reforma fiscal que baje la carga a las empresas y la suba al consumo.
Pero esta es una discusión que se debe tener de forma independiente al proceso fiscal en EE.UU. y siempre cuidando
que cualquier cambio sea al menos neutral en lo que a recaudación se refiere

About Redacción

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *