Análisis 23 Octubre, 2017. • Marco Antonio Mares
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Análisis 23 Octubre, 2017.

MENOR INSEGURIDAD, MAYOR BIENESTAR Desde hace ya algún tiempo, el CEESP ha insistido en la importancia de instrumentar medidas efectivas que lleven a la disminución y erradicación de los problema...

MENOR INSEGURIDAD, MAYOR BIENESTAR

Desde hace ya algún tiempo, el CEESP ha insistido en la importancia de instrumentar medidas efectivas que lleven a la disminución y erradicación de los problemas de inseguridad en el país, ya que además de atentar contra la integridad física de las personas, contribuye a la generación de un entorno de incertidumbre que afecta negativamente tanto el funcionamiento de las empresas ya establecidas como el ambiente para la instalación de nuevos negocios, lo que se traduce en un factor que inhibe la inversión, la creación de empleos y por ende, limita un ritmo más elevado de crecimiento de la actividad productiva del país.

Algunas opiniones oficiales señalan que el problema de la inseguridad ha descendido, pero el hecho es que un entorno de débil estado de derecho ha contribuido al fortalecimiento de los niveles de corrupción e impunidad, que son fuente principal de la inseguridad. Esta percepción se ha extendido y fortalecido no solo en el interior del país, sino entre diversos organismos internacionales que evalúan este tema.

Recientemente el World Economic Forum dio a conocer su reporte The Global Competitiveness Index 2017-2018, en el que señala que en materia de crimen organizado nuestro país ocupa el lugar 134 de un universo de 137 países, así como el lugar 135 en cuanto a confianza en los servicios policiales. El reporte indica además, que en México los factores que generan más problemas para hacer negocios son la corrupción y el crimen organizado.

El tema de seguridad es fundamental para el buen desempeño de la actividad económica de cualquier país. El seguimiento de este tema por parte de organismos nacionales e internacionales especializados es fundamental para establecer políticas que contribuyan a mejorar los niveles de seguridad.

Información que hay que considerar en el análisis de este tema es la que presenta el Institute for Economics & Peace a través del “Global Peace Indicator”, que a través de 23 indicadores cualitativos y cuantitativos mide el estado de paz de los países.

De acuerdo con los resultados más recientes, la evolución del indicador general 2017 tuvo una ligera mejora respecto al de 2016, como consecuencia de que en 93 países de los 163 que incluye la muestra total, mejoraron sus niveles de tranquilidad. Sin embargo, no fue el caso de México que se ubicó en el lugar 142 del ranking mundial tras haber perdido dos posiciones.

El impacto económico de la violencia representa en algunos casos, un severo costo para la economía, fortaleciéndose como un factor que puede inhibir el ritmo de crecimiento. Según el “Global Peace Indicator”, el costo total de la violencia a nivel mundial durante 2016 fue equivalente al 12.6% del PIB. Es evidente que los países con mayores niveles de violencia sufren un impacto económico severo. Los resultados muestran que en los diez países menos pacíficos el costo promedio de la violencia fue equivalente a 37% del PIB, entre los que sobresalen Siria con un impacto equivalente al 67% de su PIB, Iraq con 58% y Afganistán con un impacto que representó el 52%. Por el contrario, en los diez países menos violentos el costo fue de solo 3.0%. En el caso de México, según el “Global Peace Indicator,” el costo económico de la violencia durante el 2016 fue equivalente a 13.2% del PIB.

Es claro que la violencia e inseguridad en nuestro país ha aumentado significativamente, casi superando la capacidad de las autoridades para enfrentarla. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en junio pasado se reportaron 2,234 homicidios dolosos, lo que representó la cifra más alta en los últimos 20 años. Si bien datos más actualizados indican que en agosto el número de homicidios dolosos disminuyó marginalmente a 2,114, la cifra acumulada en los primeros ocho meses del año resultó superior en 25% a la del mismo lapso del 2016, lo que hace evidente la tendencia creciente que muestra la violencia.

Otros resultados que confirman que el tema de la inseguridad en el país se ha fortalecido, son los que publica el INEGI mediante la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública (ENVIPE), en los que se aprecia que durante 2016 el 34.2% de los hogares del país tuvo al menos una víctima de delito, lo que significó el porcentaje más alto desde que se inició su publicación.

Asimismo, la ENVIPE reporta que la cifra negra durante el 2016 (delitos cometidos, en los cuales no hubo denuncia o no se inició averiguación previa) fue de 93.6%, lo que resulta preocupante cuando se conoce el origen principal de la no denuncia, toda vez que el 62.4% de las personas que no denuncian no lo hacen por considerarlo una pérdida de tiempo; por desconfianza a las autoridades; por considerar que son trámites largos o difíciles; por temor a la actitud hostil de las autoridades o por miedo a ser extorsionado. Este contexto llevó a que en el 2016 el porcentaje de percepción sobre la inseguridad en el país se ubicara en 74.3%, el más alto que se haya registrado

Los resultados más recientes acerca de la percepción sobre el tema de seguridad son los que publicó el INEGI a través de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), en los que se aprecia que en septiembre el 76% de la población mayor de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad, porcentaje que fue el más alto desde que se publica este indicador.

El temor de las personas es evidente al realizar sus actividades diarias. 81.8% de la población se siente insegura al utilizar un cajero automático localizado en la vía pública, 74.6% al viajar en el transporte público y 68.1% cuando circula por calles que habitualmente usa. La población también se siente insegura en el Banco, en el mercado, en la carretera, en el parque recreativo, en el centro comercial, automóvil e incluso en su casa o la escuela, donde el 29.7% y el 25.8% de la población se siente insegura, respectivamente.

Es claro que ante el entorno de corrupción, impunidad e inseguridad que vive el país, la percepción que tiene la población acerca de la expectativa sobre las condiciones de seguridad pública a nivel nacional sea cada vez menos favorable. En consecuencia, 72.9% de la población mayor de 18 años considera que la seguridad pública seguirá igual de mal o empeorará, lo que significa la peor percepción desde que se publica la ENSU.

Los prácticamente nulos avances en materia del combate a la corrupción e impunidad se reflejan en la ineficiencia de la fuerza policial y del sistema judicial. Fortalecer las instituciones que generan y hacen cumplir la ley, es la mejor opción parar establecer un marco de libertad y estado de derecho fortalecido que contribuya a sentar las bases para un entorno en el que personas y empresas puedan desarrollarse eficientemente, sin temor de un entorno hostil, impune y corrupto.

La permanencia de altos niveles de corrupción, ilegalidad, impunidad, falta de certeza jurídica y ausencia de estado de derecho, simplemente inhibirán un mejor desempeño de la actividad económica del país. La inversión, principal generadora de crecimiento y empleo, fluirá de mejor manera en un entorno de clara seguridad y libertad.

México 

Cifras desestacionalizadas del INEGI muestran que en septiembre la tasa de desocupación representó el 3.3% de la población económicamente activa, porcentaje que se mantuvo sin cambio respecto al mes previo, pero fue cinco décimas de punto porcentual inferior a la reportada en el mismo mes del año pasado. Por su parte, la tasa de informalidad laboral se elevó a 57.2% de la población ocupada, porcentaje que superó tanto a la cifra de un año antes (56.8%), como la reportada en agosto del presente año (57.1%). La tasa de subocupación, que se refiere al porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda, representó el 7.4% de la población ocupada, cifra que además de superar las del mes previo y del año pasado, fue la más elevada en los últimos once meses.

En el caso de la evolución del personal ocupado en el sector manufacturero, el INEGI informó que durante agosto tuvo un incremento mensual de 0.4%, mismo porcentaje que el mes previo. Esto permitió que comparado con el año pasado, reportara un incremento de 3.9%, resultado que también fue similar al del mes previo. En cuanto a la evolución de las remuneraciones medias reales en el sector manufacturero, se reporta un aumento de 0.8% en el mes, aunque esto fue suficiente únicamente para mantenerlo sin cambio respecto al mismo mes del año pasado.

Estados Unidos

La Reserva Federal informó que durante septiembre la actividad industrial reportó un incremento mensual de 0.3%, después de que un mes antes tuviese una caída de 0.7%. Asimismo, superó el pronóstico del mercado que anticipaba una alza de 0.2%. El comportamiento mensual de la actividad industrial respondió a un aumento de 0.1% en la producción manufacturera, una alza de 0.4% en la minería y un repunte de 1.5% en la producción se servicios públicos. En términos anuales, la producción industrial creció 1,6%.

De acuerdo con cifras estacionalmente ajustadas a tasa anual, durante septiembre se inició la construcción de 1.127 millones de casas nuevas, lo que representó un incremento mensual de 4.7%, aunque respecto al mismo mes del año pasado resulto inferior en 6.1%. Por su parte los permisos de construcción, que son un indicador líder, sumaron en el mes 1.215 millones, de tal manera que respecto al mes previo esta cifra representó una disminución de 4.5%, mientras que comparada con la de septiembre del año pasado resultó 4.3% menor. De acuerdo con los especialistas, los negativos resultados mensuales se atribuyen principalmente a la debilidad del inicio de casas y permisos de construcción en la región sur, donde se concentró el mayor impacto de los huracanes que hubo en ese periodo.

Por su parte, la National Association of Realtors informó que con base en cifras ajustadas a tasa anual, en septiembre se vendieron 5.39 millones de viviendas usadas, lo que significó un aumento de 0.7% respecto al mes previo. Sin embargo, comparada con el mismo mes del año pasado, la venta de viviendas usada se contrajo 1.5%. Buena parte de estos resultados se atribuyen al los elevados precios de las casas existentes, los cuales aumentaron 4.7% para ubicarse en un promedio de 245,100 dólares por unidad.

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