Análisis 29 Enero, 2018. • Marco Antonio Mares
viernes , agosto 17 2018
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Análisis 29 Enero, 2018.

LA INFLACIÓN AL INICIO DEL AÑO Como se esperaba, la inflación anual de la primera quincena del año registró una significativa baja en su ritmo de crecimiento al ubicarse en 5.51%, porcentaje infe...

LA INFLACIÓN AL INICIO DEL AÑO

Como se esperaba, la inflación anual de la primera quincena del año registró una significativa baja en su ritmo de crecimiento al ubicarse en 5.51%, porcentaje inferior en 1.34 puntos porcentuales al reportado en la última quincena del 2017 (6.85%).

Si bien la opinión generalizada considera que este comportamiento anticipa el inicio de una dinámica descendente, se debe tener en cuenta que aún es el nivel más alto para una primera quincena desde 2009, por lo que también se puede anticipar que el tiempo en el que se logre regresar al rango objetivo del Banco de México (3 +/- 1 punto porcentual) podría ser mayor a lo anticipado. De hecho, la mayoría de los pronósticos estiman que al cierre el 2018 la inflación cierre ligeramente por arriba del 4.0%.

Asimismo, se debe tener en cuenta que el menor ritmo de crecimiento anual de los precios en la primera quincena del año se atribuye principalmente a un efecto aritmético, ya que la comparación del índice nacional de precios al consumidor (INPC) se hace con un periodo en el que se vio afectado por el incremento que se autorizó a los precios de los combustibles. En la primera quincena de enero del 2017, el precio del gas doméstico aumentó 17.8%, en tanto que el de la gasolina de bajo octanaje lo hizo en 16.8% y la de alto octanaje en 21.7%. Obviamente estos incrementos contrastan significativamente con los registrados en el inicio de este año, que fueron de 3.9%, 1.5% y 1.1%, respectivamente.

Esto confirma que la evolución del INPC durante el 2017 respondió en buena medida al comportamiento del subíndice de precios no subyacente, es decir, a la evolución de los precios más volátiles de la economía, en especial a los de combustibles. En este contexto es importante señalar que el rubro de precios de gasolina de bajo octanaje tiene la tercera ponderación más alta en el INPC, lo que refleja su impacto en la inflación general.

Las cifras indican que, en la primera mitad de enero, la inflación anual no subyacente fue de 8.10%, lo que representa una importante disminución respecto al dato de la quincena previa que reportó un incremento de 13.04%. No obstante, con la mecánica de liberación

de precios de los combustibles, si bien no se anticipa un gasolinazo, es probable que durante el año los precios de las gasolinas y el gas se sigan ajustando al alza, respondiendo al efecto del aumento del precio internacional del petróleo y de la volatilidad del mercado cambiario, lo que puede implicar un efecto negativo en los costos de las empresas que finalmente tendrían que trasladarlo a los precios finales al consumidor.

Por otro lado, aunque las empresas han realizado esfuerzos para mantener estables los precios, la depreciación de 42.6% que acumula el peso en lo que va del sexenio ha hecho inevitable algunos ajustes en diversos segmentos de precios, que en este caso se reflejaron principalmente en al indicador subyacente, donde se concentran los precios más estables de la economía, por lo que este indicador refleja de mejor manera el comportamiento de la inflación.

De acuerdo con los datos del INEGI, en la primera mitad de enero este indicador registró una variación anual de 4.63%, porcentaje que a pesar de ser ligeramente menor al de la quincena previa (4.83%), al igual que el INPC, se mantiene como la variación más alta para una primera quincena desde 2009. Este comportamiento es señal de la dificultad que puede enfrentar este indicador para reducir su ritmo de crecimiento durante el presente año, sobre todo ante la incertidumbre que persiste sobre la evolución del mercado cambiario.

De hecho, hay quienes en un entorno de serias complicaciones en la renegociación del TLCAN y los resultados de las elecciones presidenciales, prevén que el tipo de cambio puede llegar a ubicarse por arriba de los 20 pesos por dólar. En un escenario como este, es muy probable que la inflación se mantenga fuera del rango objetivo del Banco de México de 3% +/- un punto porcentual.

Evidentemente esto tiene una incidencia negativa en el poder adquisitivo de las familias. Ya durante todo el 2017 las revisiones salariales contractuales resintieron el impacto de una inflación elevada al registrar descensos anuales en cada mes.

Sin duda en este año las empresas tendrán que hacer frente a demandas salariales más altas para compensar el impacto inflacionario, situación que podría tener algún efecto negativo en la generación de empleos y en el nivel de salarios, contribuyendo a la permanencia de la precarización del mercado laboral.

Sin duda las medidas de política económica que se instrumenten este año tendrán la responsabilidad de fortalecer la estabilidad macroeconómica, poniendo especial atención en acciones que contribuyan a una disminución de la deuda del sector público, una reingeniería del gasto que haga más eficiente la asignación de los recursos y el fortalecimiento de las fuentes de ingresos recurrentes y de largo plazo. De esta manera sería factible comenzar a ver resultados más favorables en materia cambiaria y en las cuentas externas, lo que contribuiría a mantener un nivel de inflación baja y estable, beneficiando el poder adquisitivo de los hogares.

México 

En la primera quincena del año la inflación registró una baja en su ritmo de crecimiento al ubicarse en 5.51%, porcentaje inferior en 1.34 puntos porcentuales al reportado en la última quincena del 2017 (6.85%). Sin embargo, aún es el nivel más alto para una primera quincena desde 2009. Este resultado se puede atribuir a un efecto aritmético, ya que la comparación del índice nacional de precios al consumidor (INPC) se hace con un periodo en el que se vio afectado por el elevado incremento a los precios de los combustibles al inicio del 2017. Esto confirma que la evolución del INPC durante el 2017 respondió en buena medida al comportamiento del subíndice de precios no subyacente, que registró un incremento anual de 8.10%, aunque también muestra una importante disminución respecto al dato de la quincena previa que reportó un incremento de 13.04%. Otro factor que incidió en la evolución del INPC fue el tipo de cambio, que se reflejó en el indicador de precios subyacente, ya que en la primera quincena de enero reportó una variación anual de 4.63%, cifra que si bien fue ligeramente menor al de la quincena previa (4.83%), se mantiene como la variación más alta para una primera quincena desde 2009.

Cifras desestacionalizadas del INEGI indican que en diciembre la tasa de desocupación se ubicó en 3.4% como porcentaje de la PEA, nivel inferior tanto al del mes previo como al del mismo mes del año previo. Por su parte, la informalidad laboral se mantuvo sin cambio al ubicarse en 56.8% como porcentaje de la población ocupada, aunque mayor al del año anterior. La tasa de subocupación se elevó a 7.2% cuatro décimas por arriba del dato de diciembre del 2016. No obstante, los niveles de precarización aumentaron si se considera el comportamiento de la tasa de condiciones críticas de ocupación, que concentra a la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos, que representó 16.4%, superior en 3.5 puntos porcentual más que el año previo.

Durante noviembre el indicador global de la actividad económica (IGAE) mejoró notoriamente al reportar un crecimiento mensual de 0.7%, con lo que podría estar asegurando que el ultimo trimestre del año sería el más dinámico del 2017. Este avance respondió principalmente al incremento de 0.9% en las actividades terciarias, dada su mayor participación relativa en el indicador general. También tuvo incidencia positiva el avance mensual de 7.1% en las actividades primarias. Por el contrario, el sector secundario se contrajo 0.1%, básicamente por una caída de 1.2% en el sector construcción. Si bien con estos resultados el IGAE tuvo una tasa de crecimiento anual de 1.7%, superior en ocho décimas de punto porcentual al avance del mes previo, representó solo la mitad de la tasa de crecimiento de noviembre del año previo. En términos anuales las actividades primarias crecieron 8.7% y las terciarias 2.9%, en tanto que las secundarias cayeron 1.6%, que fue su quinta baja consecutiva.

En las empresas comerciales al por menor, los ingresos reales por suministro de bienes y servicios volvieron a terreno negativo en noviembre al reportar una caída mensual de 0.3%, lo que propició que en términos anuales mostrara una caída de 1.6%, que representó su mayor descenso desde principios del 2010. La baja mensual del indicador general, respondió al efecto generado por la caída en cinco de los nueve segmentos de ventas al por menor, destacando la caída mensual de 7.1% en el rubro de enseres domésticos, computadoras, artículos para la decoración de interiores y artículos usados. Le siguió la baja de 1.0% tanto en la venta de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado, como de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes. Por el contrario, el mayor avance en las ventas al por menor se registró en las realizadas exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares, que se elevaron 6.2% en el mes.

En noviembre el sector servicios tuvo un repunte de 1.2% respecto al mes previo, lo que significó su mayor avance en los últimos cinco meses. Esto permitió que en términos anuales, registrara un crecimiento de 5.3%, que superó en 1.6 puntos porcentuales el avance reportado en octubre. El mayor dinamismo se observó en los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles, que tuvieron un aumento mensual de 12.8% y uno anual de 20.7%. Por el contrario, los servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación tuvieron una caída mensual de 3.2%, en tanto que los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas cayeron 1.0%. No obstante, en términos anuales mantuvieron resultados positivos al crecer 5.2% y 0.6%, respectivamente.

En el último mes del año, el sector exportador continuó mostrando avances, en esta ocasión con un incremento anual de 7.9% en el valor total de las exportaciones. Dada su mayor participación relativa, el principal origen de este resultado fue el avance de 5.72% en las exportaciones no petroleras, que generaron casi el 70% del incremento del indicador general. Las exportaciones petroleras continuaron mostrando tasas de crecimiento elevadas. En diciembre crecieron 46.1%, como resultado tanto del aumento en el precio internacional del precio del crudo, como de una mayor plataforma de exportación. Las importaciones totales por su parte, aumentaron 8.4%, dentro de las cuales las de bienes de consumo se elevaron 16.1%, las de bienes de consumo 7.5% y las de bienes de capital 4.7%. De esta manera el saldo de la balanza comercial en el último mes del año fue deficitario en 157 millones de dólares, con lo que en todo el año se acumuló un déficit de 10,875 millones.

Estados Unidos 

De acuerdo con la primera estimación del Departamento de Comercio, en el cuarto trimestre del 2017 el PIB creció a una tasa anualizada de 2.6%, porcentaje inferior a la estimación del mercado que anticipaba un avance de 2.9% y al avance de 3.2% que tuvo la economía en el tercer trimestre. La mayor contribución provino del incremento de 3.8% en los gastos de consumo personal, con lo que aportaron 2.6 puntos porcentuales al crecimiento total del PIB. Por su parte, la inversión privada bruta contribuyó con 0.6 puntos porcentuales, incluida la disminución de 0.67 puntos porcentuales por el cambio en los inventarios privados. El gasto del gobierno creció 3.0%, aportando 0.5 puntos porcentuales al crecimiento total. Las exportaciones netas actuaron como la principal resistencia al restar 1.13 puntos porcentuales al avance del PIB.

De acuerdo con la National Association of Realtors en diciembre se vendieron 5.57 millones de viviendas usadas, esto a tasa anual ajustada, lo que significó una disminución de 3.6%5 respecto al mes previo. Sin embargo, al compararse con el mismo mes del año previo, la venta de vivienda usada aumentó 1.1%. En diciembre las ventas de viviendas existentes cayeron 7.5% mensual en la zona noreste del país, 6.3% en el medio oeste, 1.7% en el sur y 1.6% en el oeste

Por su parte, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, informó que en diciembre la venta de nuevas casas sumo, a tasa ajustada anual, un total de 625 mil unidades, lo que significó una disminución de 9.3% respecto al mes previo. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que en términos anuales mostrara resultados positivos al superar en 14.1% la venta de vivienda nueva de diciembre del 2016. Por región se observa que en el noreste la venta de casas nuevas se contrajo 2.4% mensual; 10.0% en el medio oeste; 9.8% en el sur y 9.5% en el oeste.

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