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Certidumbre para crecer.

CERTIDUMBRE PARA CRECER Los resultados de las principales variables del sector productivo que se siguen dando a conocer para el cierre del 2018, confirman el debilitamiento de la actividad económ...

CERTIDUMBRE PARA CRECER

Los resultados de las principales variables del sector productivo que se siguen dando a conocer para el cierre del 2018, confirman el debilitamiento de la actividad económica en el último cuarto del año, especialmente en el último mes.

Recientemente el INEGI dio a conocer las cifras del comportamiento de las empresas constructoras en México, en las se aprecia que el valor de la producción de este importante sector se contrajo por quinto mes consecutivo al mostrar una disminución de 0.8% en diciembre, respecto al mes previo. De esta manera, su comparación anual reportó una caída de 6.5%, que fue el mayor descenso desde noviembre del 2013.

Este debilitamiento refleja en buena medida la coyuntura de incertidumbre que se agudizó en el último trimestre del año y que pudo incidir en la dinámica de la inversión productiva. Por una parte, están los eventos como el desabasto de combustibles que afectó la actividad de diversos sectores productivos, aunado a la preocupación sobre las decisiones y políticas instrumentadas por el nuevo gobierno (la cancelación del NAIM le pega directamente a la construcción).

Aun cuando existe un mayor rezago en los indicadores de inversión se aprecia una mayor cautela hacia finales del año pasado, tanto en la inversión que se destina a la construcción residencial como la no residencial.

En un escenario en el que los flujos de inversión, tanto nacional como extranjera se mantienen cautelosos, aumenta la probabilidad de cumplimiento de los pronósticos de un menor crecimiento de la economía para el presente año, lo que también implica una menor capacidad de generar los empleos que requiere la población.

El aumento de la tasa de desempleo de diciembre pudo haber reflejado el efecto estacional de la terminación de contratos de temporada de fin de año, aunado al impacto proveniente de los despidos en el sector público. Sin embargo, lo preocupante es que este tema también haya reflejado una mayor complejidad para conseguir un empleo, propiciando que las personas desistan de buscar empleo. De hecho, las cifras del cuarto trimestre del año indican que, dentro de la población no económicamente disponible, 98.5% dijo haber dejado de buscar empleo por considerar que no tiene posibilidades de encontrarlo. Este universo de personas se incrementó en 211,533 respecto al mismo trimestre del año previo.

No hay duda de que la inversión es el principal motor del crecimiento, y esta proviene principalmente del sector privado. Según Cuentas Nacionales, del total de la inversión del país, 86% proviene del sector privado. Por ello es fundamental, generar un ambiente de certidumbre y de un sólido estado de derecho que sustente un ambiente de reglas del juego claras, de tal manera que los dueños del capital tengan un incentivo para canalizar sus recursos a proyectos rentables que detonen la infraestructura y se convierta en un vehículo que conduzca a un mayor ritmo de crecimiento y bienestar.

La responsabilidad de las autoridades para lograr un escenario en el que haya más recursos para crecer es evidente. Su compromiso de generar un entorno de seguridad y facilidad para que el capital privado participe en proyectos públicos es pieza clave para crecer. Es claro que el gobierno federal no cuenta con los recursos suficientes para este tema mientras su prioridad sea el gasto social.

La participación del sector privado es fundamental. Ya mencionamos que poco más del 85% del PIB se genera en este sector, con su consecuente impacto en el empleo, ya que integra a poco más del 80% de los de trabajadores dependientes de una razón social.

Contar con finanzas públicas sanas es indispensable para lograr un entorno de mayor certidumbre. Los resultados del 2018 muestran un comportamiento razonable en esta materia. Un déficit presupuestal muy cercano al estimado y un superávit primario, que si bien como porcentaje del PIB fue ligeramente menor (0.6%) a lo que se anticipaba en el documento de Criterios Generales de Política Económica (0.7%), fueron considerados como resultados favorables y en cuanto a la estabilidad financiera del sector público.

La importancia de revertir la dinámica de un balance primario negativo fue satisfactoria puesto que indica que el sector público en conjunto tiene una mayor capacidad de hacer frente a sus compromisos.

No obstante, al observar las cifras desagregadas por Gobierno Federal y organismos y empresas, así como empresas productivas del estado, se observa que las cuentas del Gobierno Federal no fueron tan favorables como lo refleja el resultado consolidado, ya que concluyó el año con déficit primario de 25,404 millones de pesos, lo que equivale a 0.1% del PIB.

La expectativa para este año es que este desbalance se revierta, de lo contrario el Gobierno Federal tendrá que pedir prestado hasta para pagar los intereses lo que, en un ambiente de escasos recurso y gasto creciente, puede complicar el escenario de las finanzas públicas.

Si el objetivo es lograr tasas de crecimiento superiores a 2%, es fundamental que las autoridades generen las condiciones propicias para que la inversión fluya eficientemente. No hay que olvidar que el debilitamiento de los fundamentales aumenta el nerviosismo de los mercados y puede llevar a una disminución en la calificación de deuda de nuestro país.

México

El reporte del INEGI indica que durante la primera mitad de febrero, el índice general de precios al consumidor registró una disminución de 0.1%, lo que significó su primera variación negativa para el mismo lapso desde 2002. Este comportamiento en el indicador general de precios respondió a la baja de 1.15% en el subíndice de precios no subyacente, que reflejó principalmente la reducción de 2.78% en los precios del rubro de productos agropecuarios, especialmente por la baja de 6.18% en los precios de frutas y verduras, donde destacaron la disminución de 24.56% en el precio del jitomate, de 24.45% en el del chile serrano y 18.47% en el del tomate verde. Los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 0.05%. Por su parte, el indicador de precios subyacente reportó un alza de 0.26%, impulsada por el aumento de 0.34% en los precios del rubro de mercancías y del incremento de 0.17% en el de servicios. De esta manera, la inflación anual siguió su tendencia a la baja al ubicarse en 3.89%, porcentaje que por primera vez estuvo por debajo del nivel de 4.0% desde la segunda quincena de diciembre del 2016. La inflación anual subyacente se ubicó en 3.51% y la no subyacente en 5.15%.

De acuerdo con cifras del INEGI, durante el tercer trimestre del 2018 el PIB turístico se mantuvo sin cambio por segunda vez consecutiva, lo que puede ser reflejo de los efectos de un ambiente de mayor inseguridad en el país. Asimismo, el indicador del consumo turístico interior tuvo una caída trimestral de 0.4%. A pesar de este comportamiento, al hacer la comparación con el mismo periodo del año previo, se observa que el PIB turístico mantuvo un comportamiento positivo al reportar una ganancia de 3.3%, en tanto que el consumo turístico creció 3.6% anual.

Estados Unidos

La National Association of Realtors informó que en enero la venta de casas existentes sumó, según cifras ajustadas a tasa anual, 4.94 millones de unidades, lo que significó una caída de 1.2% respecto al mes previo un una baja de 8.5% en comparación con el mismo mes del año pasado. La estimación del mercado anticipaba una venta de 5.05 millones de viviendas.

En el primer mes del año la venta de casas existentes tuvo resultados negativos en casi todas las regiones del país. En la zona oeste las ventas disminuyeron a una tasa mensual de 2.9%, en tanto que en el medio oeste cayeron 2.5% y en el sur 1.0%. Por el contrario, en el noreste la venta de vivienda usada aumentó 2.9% en el mes.

Por tipo de vivienda, en enero las unidades unifamiliares disminuyeron a un ritmo mensual de 1.8%, de tal manera que respecto al mismo mes del año pasado, reportaron una baja de 8.4%.

El precio medio de la vivienda usada tuvo un incremento anual de 2.8%, para ubicarse en 247,500 dólares. Por región, el precio medio de la vivienda en el noreste fue 270,000 dólares, lo que significó un aumento anual de 0.4%. En el medio oeste el precio fue de 189,700 dólares, nivel superior en 1.4% al del año pasado. En el sur el precio se elevó 2.5% para ubicarse en 214,800 dólares, y en el oeste se elevó a 374,600 dólares, 2.9% más que al año pasado.

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