Concluyó un sexenio presidencial más en México con un balance que podría considerarse de inercial. • Marco Antonio Mares
domingo , diciembre 9 2018
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Concluyó un sexenio presidencial más en México con un balance que podría considerarse de inercial.

EL SEXENIO QUE TERMINA El viernes pasado concluyó un sexenio presidencial más en México con un balance que podría considerarse de inercial, lejos de lo que se esperaba una vez aprobadas todas las...

EL SEXENIO QUE TERMINA

El viernes pasado concluyó un sexenio presidencial más en México con un balance que podría considerarse de inercial, lejos de lo que se esperaba una vez aprobadas todas las reformas estructurales que se llevaron a discusión. No obstante, en defensa de los resultados con que concluyó el periodo, se debe considerar que a lo largo de este lapso se presentaron eventos en el exterior como la relajación de la política monetaria de los Estados Unidos, la caída de los precios del petróleo, la salida del Reino Unido del Brexit, así como el hecho de que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y posteriormente las acciones y propuestas del nuevo gobierno, que contribuyeron al deterioro de algunas variables económicas como el tipo de cambio que propiciaron presiones inflacionarias que redundaron en el poder adquisitivo de los hogares.

Posiblemente el mayor éxito del sexenio, fue la aprobación de 11 reformas estructurales en 2014 y sobre las que se apoyaba la perspectiva de una mejora de la actividad económica del país que se preveía estuviese creciendo a una tasa de 5% hacia finales del sexenio impulsada por estas reformas: Reforma Laboral; Reforma Energética; En Materia en Competencia Económica; Reforma en Telecomunicaciones y Radiodifusión; Reforma Hacendaria; Reforma Financiera; Reforma Educativa; Nueva Ley de Amparo; Nuevo Sistema Penal Acusatorio; Reforma Política-Electoral; y Reforma en Materia de Transparencia.

Es claro que las medidas que se llevaron a cabo para fortalecer la estabilidad macroeconómica no fueron suficientes para que el ritmo de crecimiento de la economía se elevara en beneficio de la población.

Además, diversas decisiones que se tomaron, así como otras que simplemente se ignoraron, propiciaron un severo malestar de la población, lo que se reflejó en una fuerte caída en la aprobación del Ejecutivo.

El gasolinazo, por ejemplo, fue considerado por la opinión pública como una prueba de que el beneficio de la reforma energética, de la cual se anticipaban buenos resultados puesto que comenzaba a generar mercados, simplemente fueron promesas no cumplidas en materia de los precios de combustibles.

Otros temas, como la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y los nulos resultados por aclarar la situación, así como el caso de la casa blanca, seguidos de un ambiente de impunidad que fortaleció un entorno de inseguridad y corrupción, contribuyeron a generar antipatía en contra del gobierno, sentimiento que fue utilizado políticamente para cobrarle la factura al partido en el poder en el proceso electoral.

Los resultados son evidentes. En materia de seguridad el deterioro ha sido sustantivo, al grado de que el último año del sexenio fue históricamente el más violento en el país. Mientras que en el periodo enero-octubre del 2015 sumaron 11,971 homicidios dolosos, en el mismo periodo del 2018 este número se elevó a 24,022 casos.

En el ámbito internacional la situación de inseguridad corrupción e impunidad que se vive en el país también ha sido identificado como negativo. El Índice de Paz Global ubica a México en el lugar 140 de un universo de 163 países.

Por otro lado, el World Economic Forum ubica a nuestro país en el lugar 134 de un universo de 137 países en materia de crimen organizado. Según Transparencia Internacional, México ocupa la posición 135 de un total de 180 países en el tema de corrupción.

Evidentemente este entorno fue fortaleciendo la incertidumbre y desconfianza de los hogares y empresas en las autoridades del país. Los costos del delito y la desconfianza crecieron significativamente, al grado de que la inseguridad representa varios puntos del PIB.

En materia económica los resultados tampoco fueron del todo favorables. Si bien el empleo formal mejoró significativamente, al grado de que se denominó a este el sexenio del empleo, la precarización del mercado laboral se siguió agudizando, ya que lo nuevos puestos de trabajo que se generaron se concentraron en los niveles salariales más bajos.

El tema más relevante es la evolución de las finanzas públicas. A lo largo del sexenio se insistió en resaltar la salud de las cuentas públicas. De hecho, se anunciaron recortes preventivos con el objetivo de inhibir la dinámica que mantenía el gasto público. Sin embargo, estos no se reflejaron claramente en la evolución de asignación de los recursos. Asimismo, aun cuando se logró un aumento considerable en el número de causantes, los ingresos no fueron suficientes para compensar el gasto, lo que se reflejó en un constante aumento de la deuda pública. Incluso el sector público registró déficit primario durante prácticamente todo el sexenio que termina, lo que indica que el país se tuvo que endeudar hasta para pagar los intereses.

Las cifras indican que la deuda pública total medida como el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público aumentó en poco más de ocho puntos del PIB. La deuda creciente, junto con la constante depreciación del tipo de cambio a lo largo de todo el periodo que concluyó con deterioro de 60% en el valor de la moneda, tuvieron una incidencia en los niveles de inflación que concluirá en niveles de 4.5%, fuera del rango objetivo del Banco de México (3%+/- un punto porcentual).

No hay duda de que el sexenio que terminó deja retos importantes que se deberán atender de manera inmediata. La crisis de confianza que existe en las autoridades refleja la debilidad el Estado de Derecho, por lo que es fundamental atender puntualmente los problemas de inseguridad, impunidad y corrupción, de tal manera que el entorno sea propicio para un desempeño económico eficiente. Las nuevas autoridades enfrentan el desafío de instrumentar las políticas necesarias que lleven al país a un entorno de mayor crecimiento y bienestar.

México

Cifras desestacionalizadas del INEGI indican que durante septiembre las ventas al menudeo mostraron un repunte mensual de 1.0%, después de haber caído 0.3% un mes antes. Es importante señalar que para este resultado fue suficiente el comportamiento positivo de cuatro de los nueve rubros que integran el indicador general. Sobresale el incremento mensual de 5.3% en la venta de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado, seguida del alza de 2.3% en las ventas de artículos de ferretería, tlapalería y vidrios, así como del incremento de 2.1% en la venta de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes, y del avance de 0.9% en artículos para el cuidado de la salud. Con este comportamiento, el indicador general de ventas al menudeo tuvo un crecimiento anual de 5.3%, el más alto en los últimos 19 meses.

Por el contrario, el sector servicios registró una disminución mensual 0.7% en septiembre, después de cinco meses consecutivos al alzas. Este resultado respondió al comportamiento negativo de solo tres de los nueve rubros que integran el indicador general: El segmento de servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles mostró una caída mensual de 4.1%, seguida del descenso de 3.0% en el rubro de información y medios masivos. El correspondiente a servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación tuvo una baja mensual de 0.9%.

Por su parte, los indicadores del mercado laboral mantuvieron un comportamiento favorable, ya que por una parte, la tasa de desempleo continuó a la baja para ubicarse en 3.2% durante octubre, lo que contribuyó para que la tasa de desocupación se ubicara en 6.6%, la más baja en los últimos ocho meses. La tasa de informalidad laboral también se redujo al representar 55.3% del total de la ocupación. Sin embargo, la precarización del mercado laboral siguió presente al observar que la tasa de ocupación en condiciones críticas se ubicó en 15.84%, la más alta en los últimos cuatro meses.

México

Cifras desestacionalizadas del INEGI indican que durante septiembre las ventas al menudeo mostraron un repunte mensual de 1.0%, después de haber caído 0.3% un mes antes. Es importante señalar que para este resultado fue suficiente el comportamiento positivo de cuatro de los nueve rubros que integran el indicador general. Sobresale el incremento mensual de 5.3% en la venta de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado, seguida del alza de 2.3% en las ventas de artículos de ferretería, tlapalería y vidrios, así como del incremento de 2.1% en la venta de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes, y del avance de 0.9% en artículos para el cuidado de la salud. Con este comportamiento, el indicador general de ventas al menudeo tuvo un crecimiento anual de 5.3%, el más alto en los últimos 19 meses.

Por el contrario, el sector servicios registró una disminución mensual 0.7% en septiembre, después de cinco meses consecutivos al alzas. Este resultado respondió al comportamiento negativo de solo tres de los nueve rubros que integran el indicador general: El segmento de servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles mostró una caída mensual de 4.1%, seguida del descenso de 3.0% en el rubro de información y medios masivos. El correspondiente a servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación tuvo una baja mensual de 0.9%.

Por su parte, los indicadores del mercado laboral mantuvieron un comportamiento favorable, ya que por una parte, la tasa de desempleo continuó a la baja para ubicarse en 3.2% durante octubre, lo que contribuyó para que la tasa de desocupación se ubicara en 6.6%, la más baja en los últimos ocho meses. La tasa de informalidad laboral también se redujo al representar 55.3% del total de la ocupación. Sin embargo, la precarización del mercado laboral siguió presente al observar que la tasa de ocupación en condiciones críticas se ubicó en 15.84%, la más alta en los últimos cuatro meses.

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