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Menor crecimiento afectaría las finanzas públicas.

MENOR CRECIMIENTO AFECTARÍA LAS FINANZAS PÚBLCIAS Conforme se van dando a conocer los resultados de los principales indicadores económicos durante 2018, se confirma que la actividad económica del...

MENOR CRECIMIENTO AFECTARÍA LAS FINANZAS PÚBLCIAS

Conforme se van dando a conocer los resultados de los principales indicadores económicos durante 2018, se confirma que la actividad económica del país se debilitó en la parte final del año pasado.

Entre los resultados publicados que reflejan esta situación se encuentra en inicio, la estimación oportuna del PIB del cuarto trimestre del año, que anticipa que la economía creció a una tasa trimestral de 0.3% y una anual de 1.9%, de tal forma que el avance para todo el año habrá sido de 2.0%, porcentaje que es una décima de punto porcentual menor al pronóstico de los especialistas, incluso ya corregido a la baja.

Sin embargo, aunque regularmente no hay cambios entre la estimación y el dato definitivo que da a conocer el INEGI sobe el crecimiento del PIB, en esta ocasión no sería extraño que pudiese verse un ajuste, toda vez que en ese lapso se presentaron diversos factores que al parecer no están considerados en la estimación y que pueden tener alguna incidencia en el ritmo de desempeño de la economía.

Resalta el efecto que pudo tener el desabasto de combustible que inició prácticamente a mediados de diciembre pasado y afectó considerablemente la actividad productiva de varias entidades del país. En esta situación pudo haberse visto reflejada la caída que tuvo la producción industrial durante ese lapso, con lo que acumuló tres meses con cifras negativas y por ende, una disminución anual de 1.1% en el cuarto trimestre del año, con su consecuente efecto sobre el PIB total, que dada su participación relativa, pudo ser ligeramente mayor a tres décimas de punto porcentual.

Los resultados de la balanza comercial en el último mes del año pasado también reflejan un debilitamiento en la actividad productiva del país, especialmente por la primera caída en los últimos 20 meses que reporta la importación de mercancías.

Asimismo, otro indicador que fue testigo de un menor dinamismo económico y afectado por las políticas aplicadas por el nuevo gobierno fue el repunte de la tasa de desempleo, que se ubicó en su nivel más alto (3.6%) desde diciembre del 2016. Si bien este comportamiento refleja un efecto estacional en el último mes de cada año, como consecuencia de la terminación de un importante número de contratos eventuales vinculados al periodo navideño, preocupa que este repunte en la desocupación se relacione con los despidos en el sector público al inicio del sexenio debido al programa de austeridad republicana. Sin duda esto puede tener presiones adicionales en el mercado laboral, sobre todo en un contexto de menor dinamismo en el que se dificultará la creación de nuevos empleos.

En un entorno como este además de la incertidumbre sobre las acciones que seguirá tomando el nuevo gobierno, los especialistas consideran cada vez más difícil lograr un crecimiento económico superior al 2.0%. De hecho, el consenso apunta a que la economía en el 2019 crecerá solo 1.8%, con la posibilidad de que esta previsión se siga corrigiendo a la baja. Sin duda esto aviva la incertidumbre e incide negativamente en el comportamiento de la inversión. Aunque los datos disponibles solo muestran resultados de la inversión hasta noviembre del año pasado, ya se percibe un menor dinamismo en los flujos de capital.

Si el escenario y los resultados continúan debilitándose, podrían aparecer serias complicaciones en temas como la salud de las finanzas públicas y con ello la posibilidad de ver modificaciones en la calificación soberana. La incertidumbre sigue presente entre los inversionistas, lo cual se hizo evidente en la encuesta que realizó el Bank of America Merrill Lynch, en la que se aprecia que 70% de los encuestados consideran que México podría perder su grado de inversión en el año 2020 o 2021.

Si bien algunos expertos en el tema consideran poco probable que México caiga en esta situación, debido a que existe la capacidad para hacer frente a los compromisos contraídos sin problema alguno. Lo inquietante es la señal que se envía a los mercados y que puede afectar las decisiones de inversión en nuestro país.

Aunado a todo esto, existe la posibilidad de que un entorno de menor crecimiento también tenga incidencia en la salud de las finanzas públicas. En este sentido, se debe recordar que la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos se aprobó con base en una tasa puntual de crecimiento del PIB de 2.0%, lo que se estimó suficiente para lograr la recaudación prevista en el paquete económico.

Pero ¿qué pasaría con la salud de las fuentes de recursos del Gobierno Federal con un menor ritmo de avance de la economía?

Si se considera que la recaudación tributaria se apoya en el pronóstico de crecimiento es de esperar que, con un menor dinamismo, los ingresos por el cobro de impuestos también disminuirían.

El paquete económico aprobado contempla una recaudación tributaria equivalente a 3,311 mil millones de pesos con base en un crecimiento del PIB de 2.0%. Si el escenario de los especialistas se cumple, es decir que el crecimiento de la economía fuese de 1.8%, esa recaudación se reduciría en aproximadamente 330 mil millones de pesos, incrementando los riesgos financieros del sector público, ya que en el supuesto de que el gasto no se reduce de manera proporcional, el déficit y por ende la deuda tenderán a incrementarse.

Aunado a esto hay que considerar ahora el programa de ayuda a Pemex que le facilita 103 mil millones de pesos a través de diversas medidas, como la monetización del pagaré de su pasivo laboral y la reducción de su carga fiscal, además de una transferencia directa para inversión en la nueva refinería, lo que en conjunto equivale a 71 mil millones de pesos.

Evidentemente, todas estas acciones anunciadas pueden matizar la preocupación de los mercados y reducir la posibilidad de una reducción en la calificación de la deuda soberana.

Sin embargo, sin una reforma fiscal o importantes recortes al gasto público se ve muy complicado, sobre todo en un entorno en el que el pronóstico del PIB se sigue reduciendo, tener disponibles los recursos suficientes para lograr todos los objetivos que ha planteado el nuevo gobierno.

México

Cifras del INEGI indican que en diciembre la actividad industrial se contrajo a una tasa mensual de 0.4%, lo que significó su tercera caída consecutiva, es decir, tuvo un comportamiento negativo durante todo el último trimestre del 2018. La actividad manufacturera fue la principal fuente de este resultado al mostrar una disminución de 0.7% en el mes, lo que incidió en poco más de una tercera parte en la caída del indicador general. Le siguió la disminución de 3.8% en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final, que fue el origen de una quinta parte de la caída del indicador general. La producción minera se contrajo 0.8%. Por el contrario, la industria de la construcción registró un avance mensual de 0.6%, impulsado por el aumento de 2.0% en el segmento de edificación, ya que la construcción de obras de ingeniería civil (infraestructura) se contrajo 2.3%. De esta manera, la comparación anual de la actividad industrial reportó una disminución de 2.5%, que representa su mayor caída desde noviembre del 2009.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en el cuarto trimestre del 2018 la población ocupada total en el país ascendió a 54.2 millones de personas, lo que significó que, respecto al mismo lapso del año pasado, se crearon 1.3 millones de nuevos empleos. Es importante señalar que de este total, 60% lograron empelarse en el sector formal de la economía. No obstante, la precarización del mercado laboral sigue presente, ya que por nivel salarial, fueron los formales los que se vieron mayormente beneficiados. Del total de personas que se contrataron con ingreso de hasta un salario mínimo, el 90.3% se ubicó en la informalidad. Por el contrario, quienes consiguieron un empleo con ingresos de entre uno y dos salarios mínimos, 83.1% lo obtuvo en el sector formal. Del aumento total en la ocupación, 45% consiguió un empleo con acceso a instituciones de salud.

Estados Unidos

El Departamento del Trabajo informó que en enero del presente año el índice de precios al consumidor se mantuvo sin cambio por tercer mes consecutivo, mientras que el mercado anticipaba un avance de 0.1%. Este comportamiento respondió principalmente a la disminución de 3.1% en los pecios de energía, en especial por la disminución de 5.5% en los precios de las gasolinas. Por el contrario, los precios del segmento de alimentos se elevó 0.2%. Excluyendo alimentos y energía, la inflación subyacente en el mes fue de 0.2%. Comparado con el mismo mes del año pasado, los precios al consumidor se elevaron 1.6%. Según los especialistas, el comportamiento de los precios podría dar un margen de maniobra al Banco Central para seguir siendo paciente en cuanto a la revisión de las tasa de interés.

El Departamento de Comercio indicó que en diciembre las ventas al menudeo disminuyeron 1.2%, contrario a la expectativa del mercado que anticipaba un incremento de 0.2%. Excluyendo autos, las ventas minoristas cayeron 1.8%. Las ventas de estaciones de servicio se redujeron 5.1%, en tanto que las de muebles para el hogar cayeron 1.3%, las de tiendas de electrodomésticos 0.1%, las de ropa y accesorios bajaron 0.7%, las de  tiendas minoristas 4.1%, en tanto que las ventas de tiendas no minoristas cayeron 3.9% y las de restaurantes 0.7%.

De acuerdo con el reporte de la Reserva Federal, en enero del presente año la producción industrial disminuyó 0.6%, resultado que contrasta con la expectativa del mercado que anticipaba un avance de 0.2%. Este descenso en la producción respondió en buena medida a una disminución de 12.3 millones de unidades en el ensamble de vehículos. La minería aumentó 0.1%, en tanto que la producción de servicios públicos lo hizo en 0.4%. Por su parte, la producción manufacturera cayó 0.9% debido a la desaceleración en el ensamble de vehículos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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