Mercado laboral en el sexenio que termina. • Marco Antonio Mares
domingo , diciembre 9 2018
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Mercado laboral en el sexenio que termina.

EL MERCADO LABORAL EN EL SEXENIO QUE TERMINA Estamos a unos cuantos días de que concluya el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto, que se ha denominado como el sexenio del empleo debido a qu...

EL MERCADO LABORAL EN EL SEXENIO QUE TERMINA

Estamos a unos cuantos días de que concluya el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto, que se ha denominado como el sexenio del empleo debido a que, con base en las cifras del IMSS, el mercado laboral mostró una mejora significativa en los últimos seis años. Sin embargo, es importante señalar que este indicador, aunque es una buena referencia, se refiere solo a un número de registros, más no necesariamente a la creación de nuevos empleos, lo cual no refleja la situación total de la ocupación del país toda vez que el número de trabajadores afiliados al IMSS representa el 38% de la población ocupada total.

En los últimos seis años, las cifras indican que el número de registros al IMSS ha mantenido un ritmo de crecimiento superior al de la economía, cuando en años anteriores la evolución de estas dos variables fue muy parecida. Las cifras indican que mientras que en el periodo 2000-2012 la tasa promedio de crecimiento de los registros de trabajadores afiliados al IMSS fue de 2.4% y la del PIB fue de 2.1%, para el lapso del 2013 al tercer trimestre del 2018 las tasas de crecimiento promedio fueron de 3.9% y 2.4%, respectivamente.

El comportamiento en este sexenio refleja en buena medida la instrumentación del Programa de Formalización del Empleo que inició en el 2013, por lo que se puede decir que no todos estos registros corresponden a nuevos puestos de trabajo, ya que buena parte de ellos integra a trabajadores que ya estaban ocupados y que simplemente se incluyeron en los registros de seguridad social.

Una mejor visión del comportamiento de la ocupación del país, que incluso refleja el efecto de este programa de formalización, se desprende de los datos de la encuesta nacional de ocupación y empleo (ENOE) del INEGI, que indican que durante el presente sexenio la población ocupada total del país aumentó en 5.2 millones de personas, 100 mil menos del aumento que tuvo en el sexenio previo.

No obstante, los esfuerzos en materia de formalización tuvieron resultados positivos en la composición del empleo, ya que, del total del aumento de la ocupación en el sexenio actual, 2.6 millones de personas pudieron conseguir un empleo con acceso a servicios de salud, muy por arriba del 1.2 millones que lo pudo hacer en el sexenio pasado. En este contexto, cabe señalar que las cifras del IMSS indican que en el mismo lapso del presente sexenio (cierre del 2012 al tercer trimestre del 2018), el número de registros aumentó en 4.1 millones, mientras que como ya se mencionó, la ENOE reporta un aumento de 2.6 millones de empleos con accesos a seguridad social, lo que parece indicar que 1.5 millones de personas ya estaban ocupadas y solo se registraron a la seguridad social.

No hay duda de que el empleo formal ha aumentado notoriamente gracias al programa de formalización. Sin embargo, más allá de reducir al máximo el número de desempleados, como sucedió durante este sexenio cuando este universo se redujo en 561 mil personas, al mismo tiempo que los niveles de subocupación disminuyeron en 81 mil personas, mejorar las condiciones laborales a través de empleos mejor pagados contribuye en mayor medida a reducir los niveles de pobreza de las familias. Esto se puede lograr con importantes incrementos en la inversión y en la productividad.

No hay duda del beneficio que ha generado la creación de empleos, pero las condiciones laborales siguen reflejando una importante precarización del mercado laboral.

De acuerdo con los resultados de la ENOE, en lo que va del sexenio la población ocupada total aumentó en 5.2 millones de personas, de las cuales el universo de ocupados con ingresos de hasta dos salarios mínimos creció en 6 millones de personas, mientras que los ocupados con ingresos superiores a dos salarios mínimos se redujo en casi 3 millones de personas, lo que muestra la precariedad de las nuevas contrataciones.

Asimismo, aun cuando la población ocupada con acceso a servicios de salud aumentó en 2.6 millones de personas, una cifra similar mostró el aumento de ocupados que no tienen acceso a esos servicios.

La precarización del mercado laboral se hace más evidente cuando se observa la evolución del indicador de ocupación en condiciones críticas, donde se concentra la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos, universo que en el sexenio actual aumentó en 2.7 millones de personas, después de que en el sexenio pasado creciera en solo 510 mil.

No hay duda de los esfuerzos que se han hecho en materia de generación de empleos en el sector formal, paro también es evidente que las condiciones laborales no han sido las mejores para beneficiar a los hogares.

Evidentemente ha habido una mejora constante en el aumento de la población ocupada, pero también es claro que esta no se ha beneficiado de empleos de calidad. La mayor parte de la creación de nuevos puestos de trabajo se sigue concentrando en los niveles salariales más bajos y un elevado porcentaje aún labora sin acceso a servicios de salud. Es por ello que los esfuerzos se deben centrar en el estímulo de la inversión productiva que propicie un incremento importante en el acervo de capital, con la posibilidad de ampliar las fuentes de trabajo con mejores condiciones.

La responsabilidad del nuevo gobierno en materia de empleo es obvia. La necesidad de un mayor ritmo de crecimiento para lograrlo estará en función de las políticas públicas que instrumente con el objetivo de establecer un ambiente de negocios idóneo para la inversión, en un entorno de seguridad y estado de derecho. La incertidumbre que hasta ahora perciben los mercados en este tema ha contribuido en el nerviosismo que ha derivado en aumentos en las tasas de interés, depreciación del tipo de cambio y presiones inflacionarias, que son variables que afectan el poder adquisitivo de las familias.

México

Durante los primeros quince días de noviembre los precios al consumidor se incrementaron en 0.61%, lo que significó su menor avance para el mismo lapso en los últimos tres años. Este comportamiento reflejó principalmente el alza de 1.89% en el subíndice de precios no subyacente, impulsado en buena parte por el incremento de 23.39% en el costo de la energía eléctrica tras concluir el programa de tarifas de temporada cálida. Por su parte, el subíndice de precios subyacente aumentó 0.19%, resaltando el alza de 0.24% en el rubro de mercancías. De esta manera, la inflación anual se ubicó en 4.56%, manteniendo su comportamiento a la baja. La inflación anual subyacente fue de 3.63% y la no subyacente de 7.46%.

Según el Indicador Global de la Actividad Económica, durante septiembre la economía del país creció a una tasa mensual de 0.4%, después de que un mes antes se mantuviese sin cambio. Este resultado respondió al incremento de 1.0% en las actividades secundarias, al avance de 0.1% en las terciarias y al incremento de 0.3% en las actividades primarias. De esta manera, la variación anual del IGAE se ubicó en 3.2%, la más alta desde enero del 2017.

Asimismo, el INEGI informó que en el tercer trimestre del año el Producto Interno Bruto (PIB) creció a un ritmo trimestral de 0.8%, una décima por debajo de su estimación oportuna que anticipaba un avance de 0.9%. En este caso el mayor impulso provino del aumento de 0.8%, en las actividades terciarias, seguido del incremento de 0.5% en las secundarias, donde resalta el alza de 0.9% en la actividad manufacturera. Por su parte, las actividades primarias crecieron 0.4% en el trimestre. Con estos resultados, el crecimiento anual del PIB en el tercer trimestre fue de 2.6%.

Estados Unidos

El Departamento de vivienda y desarrollo Urbano informó que durante octubre se inició la construcción de 1.228 millones de viviendas, cifra muy cercana a la de 1.230 millones que anticipaba el mercado y superior en 1.5% a la cifra del mes previo. Sin embargo, en su comparación anual, el inicio de construcción de vivienda resultó 2.9% inferior a la del mismo mes del año pasado.

Por su parte, en octubre el número de permisos de construcción fue de 1.263 millones, cifra ligeramente por arriba de los 1.260 millones que anticipaba el mercado. Sin embargo, respecto al mes previo disminuyeron 0.6% inferior, en tanto que comparado con octubre del año pasado, mostraron una caída de 6.0%.

Por su parte, la National Association of Realtors informó que con base en cifras ajustadas a tasa anual, en octubre la venta de casas existentes sumó 5.22 millones de unidades, lo que significó que incremento de 1.4% respecto al mes previo, y fue su primer avance mensual desde marzo del presente año. Sin embargo, comparado con octubre del año pasado, la venta de vivienda usada se contrajo 5.1%. El precio promedio de la vivienda existente aumentó 3.8% anual para ubicarse en 255,400 dólares, lo que significó el mes número 80 en que de manera consecutiva se ha incrementado del precio.  Las tasas hipotecarias más altas y un suministro limitado de viviendas usada siguen incidiendo negativamente.

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