México está por entrar a una era del doble discurso. • Marco Antonio Mares
jueves , noviembre 15 2018
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México está por entrar a una era del doble discurso.

Doble discurso… Con dos semanas de diferencia, pero sobre todo ante dos audiencias totalmente diferentes, el presidente electo, López Obrador, dio dos versiones diferentes del país que recibe. Un...

Doble discurso…

Con dos semanas de diferencia, pero sobre todo ante dos audiencias totalmente diferentes, el presidente electo, López Obrador, dio dos versiones diferentes del país que recibe. Uno, ante los inversionistas, con una economía fuerte que crecerá 4.00% anual —al doble de la administración actual—; y dos semanas después, ante sus seguidores, otro en bancarrota, que necesita del esfuerzo de todos, y dadas las malas condiciones, será muy difícil cumplir todo lo prometido en campaña. Y aún con las advertencias, la popularidad y aceptación de López Obrador a nivel nacional supera el 70%, según diversas casas encuestadoras privadas.

México está por entrar a una era del doble discurso, donde, aunque parezca inverosímil, el presidente dirá en muchos foros que recibe una economía en problemas, y en otros, que va por buen camino y busca inversión privada y extranjera en diversos sectores productivos, lo que a todas luces es una clara contradicción.

Sin embargo, debemos señalar que un ejemplo de lo anterior lo estamos viviendo en el momento actual con Donald Trump y sus discursos en contra de México, China, Europa, el muro fronterizo, y aun así su economía crece con fuerza, ya que sus discursos son contrastados con el Poder Legislativo, donde los representantes de su partido, incluso no comparten sus opiniones, así como con los medios de comunicación tradicionales, que alno recibir publicidad gubernamental, no tratan de quedar bien con el presidente, sino que dan a conocer diversas opiniones. Hay medios que incluso diariamente contrastan los discursos de Donald Trump con los datos duros, y han encontrado que, en promedio, ha mentido entre 3 y5 veces al día en los primeros dos años de su gobierno.

En México la comunicación política será diferente en cuanto a los contrapesos se refiere a partir del 1 de diciembre. Por un lado, López Obrador llega con mayoría al Congreso de la Unión, tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores, donde, además, los representantes mexicanos saben que llegaron a ese puesto, no por su carrera política o carisma propio, sino por la imagen, arrastre y empuje de López Obrador. De ahí la vergonzosa pero realista consigna de un poder autónomo como el Poder Legislativo coreando: “Es un honor estar con Obrador”, que nos recuerda aquel PRI absolutista delsiglo pasado, al que todo hace suponer estamos por regresar

Otro poder en favor de López Obrador a partir del 1 de diciembre, serán los medios de comunicación tradicionales que dependen en menor o mayor medida de la publicidad gubernamental, y sin la cual muchos, primero estarán en números rojos, y posteriormente desaparecerán.

López Obrador, en una estrategia muy inteligente, ha dicho que les dará sólo 50% del presupuesto actual, con lo que, por un lado, cumple con sus electores al promover un gobierno austero, y al mismo tiempo tiene tiempo de ir revisando cuáles medios de comunicación se ponen a sus órdenes, que, en consecuencia, recibirán recursos públicos el próximo sexenio, y de esa forma logran asegurarla viabilidad financiera de sus negocios. En opinión de Tendencias, la publicidad gubernamental debería desaparecer por completo, ya que las “benditas redes sociales” hoy tienen el alcance suficiente para que el gobierno difunda correcta y ampliamente sus mensajes.

Por lo anterior, no es raro que los medios tradicionales hayan abierto espacios, micrófonos y foros para dar a conocer las bondades de la propuesta aeroportuaria de Santa Lucía, que ningún grupo serio apoya en el mundo de la aviación civil hasta el momento; y tampoco es raro que se estén dando cambios en las plumas que escriben en los diarios de todo el país, y que pronto veamos cambios en las estaciones de radio y televisión con nuevas caras, menos críticas de López Obrador y que, al contrario, ven con buenos ojos sus propuestas de gobierno.

En este sentido, tomar decisiones de inversión será complicado durante el sexenio. Discernir qué información es real y qué discurso refleja mejor lo que sucede en la economía nacional durante los próximos años, será una tarea importante, y saber distinguir la información valiosa hará la diferencia entre fracasos y éxitos.

La semana pasada el INEGI dio a conocer la oferta y demanda agregada que divide por sectores la economía nacional. Destaca la desaceleración de casi todos los componentes en el segundo trimestre del año (2T18) respecto al primero, a pesar de ser año electoral y del Mundial Rusia 2018, que normalmente incrementa la demanda de bienes y servicios.

Como lo hemos señalado en ediciones anteriores, tanto el incremento de la tasa de referencia de 3.50% a 7.75%, así como la incertidumbre causada por la renegociación del TLCAN 2.0,se han constituido como los principales frenos al desempeño económico nacional en los últimos 18 meses.

Sin embargo, ahora resalta la caída de -0.1% en el consumo privado, porque se trata del principal indicador de la economía nacional, ya que del mismo depende el 60%, y, por ende, no es casualidad que el PIB haya caído -0.2% en el 2T18 derivado, precisamente, de dicho comportamiento.

El otro segmento que jaló a la baja al PIB fue la formación bruta de capital fijo, que cayó -0.7% por las elevadas tasas de interés, que no bajarán en los próximos meses; y la renegociación del TLCAN 2.0, que impidió, precisamente, el arribo de nuevas inversiones.

Un problema importante que se va a presentar en los próximos trimestres es la cancelación de las subastas de bloques de exploración y producción de crudo, derivado de la intención del equipo económico del presidente electo de que sólo Pemex explore nuevos yacimientos. La reforma energética había generado el 25% de la inversión extranjera directa en los últimos dos años. Las nuevas inversiones propuestas por López Obrador para Pemex son insignificantes ante los enormes volúmenes requeridos para incrementar la producción petrolera nacional.

Salvo un par de obras emblemáticas que todavía no se concluyen en el actual sexenio, toda la obra pública está detenida por el momento, por lo que es muy probable que caiga el consumo de gobierno en los próximos meses, mientras que al no reducirse las tasas de interés, tanto la venta de autos nuevos como de casas nuevas, seguirá en problemas.

A pesar de que se espera que esta semana finalmente Trump envíe a su Congreso el tratado comercial entre México y EU —incluya o no a Canadá en el mismo—, lo cierto es que no habrá nuevas inversiones que lleguen al país sino hasta el segundo semestre del próximo año, una vez que se conozca y analice a detalle lo acordado, y que la siguiente administración entregue su Proyecto de Presupuesto 2019 con sus prioridades, estimaciones, cambiosfiscales, si es que los hay, etc.

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