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Se ajustan a la baja los pronósticos de crecimiento.

SE AJUSTAN A LA BAJA LOS PRONÓSTICOS DE CRECIMIENTO La incertidumbre sobre la evolución de la actividad económica del país, en el corto e incluso mediano plazo aumentó una vez que se dieron a con...

SE AJUSTAN A LA BAJA LOS PRONÓSTICOS DE CRECIMIENTO

La incertidumbre sobre la evolución de la actividad económica del país, en el corto e incluso mediano plazo aumentó una vez que se dieron a conocer los resultados del comportamiento del Producto Interno Bruto en el último trimestre del 2018, que mostró un debilitamiento, incluso mayor al que ya anticipaba la estimación oportuna que el INEGI dio a conocer un mes antes.

De acuerdo con los datos definitivos del INEGI, en el último trimestre del 2018, como lo habíamos señalado, el menor avance de la actividad económica se concentró en el último mes del año respondiendo, por una parte, al impacto que tuvo el menor dinamismo de la inversión fija bruta que ya en noviembre marcó un comportamiento negativo, y por otra, al efecto generado por el desabasto de combustibles en el último mes del año que incidió negativamente en el desempeño de diversas actividades productivas.

Aun cuando el reporte del INEGI señala que en el último trimestre del año pasado el PIB tuvo un avance de 0.2%, respecto al periodo inmediato anterior, este porcentaje resultó ser inferior en una décima de punto porcentual al que se diera a conocer un mes antes como estimación oportuna del PIB. De esta manera, su comparación anual mostró un crecimiento de solo 1.7%, dos décimas por debajo de la estimación oportuna del INEGI.

Evidentemente el freno que tuvo la actividad productiva en el último mes del año, como consecuencia del desabasto de combustibles, afectó especialmente a la actividad industrial, que registró una caída trimestral de 1.2% y llevó a su comparación anual a una baja de 0.8%, que fue se primera variación negativa en los últimos cuatro trimestres.

Las actividades terciarias crecieron 0.7% en el trimestre y 2.7% en términos anuales, manteniéndose como el principal motor de crecimiento. Sin embargo, estos porcentajes resultaron inferiores en una décima de punto porcentual a las reportadas como estimación oportuna y que, dada su mayor participación relativa, también fueron el principal origen de la corrección a la baja de la estimación general del PIB.

Por el contrario, las actividades primarias reportaron un crecimiento trimestral de 2.2% y uno anual de 2.7%, lo que significó una corrección al alza de tres décimas de punto porcentual respecto a la estimación oportuna, compensando en parte el efecto negativo del resto de actividades productivas.

El mayor debilitamiento de la actividad productiva del país se concentró en el último mes del 2018, reflejando en buena medida la escasez de combustibles que propició el cambio de estrategia de distribución que instrumentaron las autoridades con el objetivo de combatir el problema del huachicol, propiciando un efecto negativo en la producción y distribución de bienes, así como en la prestación de servicios.

En este contexto se observa que, en diciembre pasado, el indicador global de la actividad económica (IGAE) tuvo una disminución de 0.4%. Si bien en términos anuales mantuvo un comportamiento positivo al mostrar un incremento de 0.2%, este fue su menor avance desde noviembre del 2013.

Al interior de este comportamiento resalta la disminución mensual de 0.6% en el indicador de las actividades terciarias, ya que además de ser su primera variación negativa en los últimos ocho meses, su mayor participación relativa lo llevó a ser el principal origen de la caída del indicador general. En términos anuales creció 1.2%, su menor aumento desde enero del 2014.

Por su parte, el IGAE de las actividades secundarias se contrajo 0.4% en el mes, lo que representó su tercera baja consecutiva. Con este resultado, su comparación anual muestra una caída de 2.5%, la mayor desde noviembre del 2009.

Datos que ya deben estar contemplados en la evolución del PIB, pero que reflejan con mayor claridad el debilitamiento de la actividad económica, son las caídas mensuales de 3.2% en las ventas al menudeo de diciembre y la baja de 2.4% en el indicador de servicios.

Cifras más recientes indican que en enero del presente año la tasa de desocupación se ubicó en 3.5% como porcentaje de la población económicamente activa, mientras que la de subocupación representó el 6.7% de la población ocupada. Si bien esas cifras resultaron inferiores a las del mes previo, por otro lado se observa que la precarización del mercado laboral se elevó significativamente, si se considera que la tasa de condiciones críticas de ocupación, que es el “Porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos” se ubicó en 18.05%, su nivel históricamente más elevado.

La probabilidad de que la actividad económica general mantenga un débil desempeño en la primera parte del 2019 es elevada, por lo que se podría esperar también, un magro ritmo de avance del sector productivo.

Pero además se debe tener en cuenta toda esa incertidumbre y costos que se han ido acumulando por las decisiones del nuevo gobierno que han afectado la perspectiva futura de la calificación soberana de México y contribuido de manera importante en el aumento de la cautela de la inversión.

La cancelación del NAIM, que costó al erario cerca de 200 mil millones de pesos; la ausencia de un análisis claro de la rentabilidad social y económica de proyectos como el tren Maya; la política energética relacionada con Pemex y la cancelación de las subastas de energía eléctrica; la revisión de concesiones mineras; y los eventos que llevaron al importante desabasto de combustibles en diversas ciudades del país y el bloqueo de vías férreas, afectaron la actividad productiva del país reflejándose, como señalamos, en un menor ritmo de crecimiento.

En un entorno en donde, por una parte, el ámbito externo refleja una disminución en el ritmo de avance de la economía global y un menor dinamismo del comercio mundial que es muy probable que afecte la demanda externa de nuestro país, y por otra, la desaceleración de la economía interna y la incertidumbre acumulada, seguramente conducirán a un ajuste a la baja en las expectativas.

Los primeros ajustes ya se dieron a conocer. A inicios de la semana pasada, la calificadora Moody’s redujo su estimación del PIB para el 2019 de 2.2% a 1.7%. Sin embargo, más relevante resultó el ajuste de pronósticos que dio a conocer el Banco de México en su informe trimestral publicado en miércoles pasado, en el que anticipa que durante este año el crecimiento de la economía estará en un rango de entre 1.1% y 2.1%, seis décimas por debajo de su pronóstico previo. Para el 2020 también realizó un ajuste a la baja, ya que prevé un rango de avance de entre 1.7% y 2.7%, tres décimas menos que su previsión anterior.

Con estos escenarios es prácticamente imposible cumplir con el objetivo de las autoridades de lograr una tasa de crecimiento promedio de 4% en el sexenio. Incluso, de cumplirse los escenarios más optimistas del Banco de México de un crecimiento de 2.1% para el presente año y de 2.7% para el 2020, el crecimiento promedio de los cuatro años restantes tendría que ser de 4.8%, lo que simplemente es imposible en un entorno externo e interno como el que está pasando nuestro país.

Insistir en un sólido estado de derecho, con reglas del juego claras, es indispensable para estimular la inversión. Solo de esta manera será posible estimular la actividad productiva del país y la creación de empleos de calidad.

México

Durante diciembre pasado, las ventas de establecimientos comerciales al menudeo registraron un caída de 3.2%, respecto al mes previo, lo que significó su mayor descenso desde noviembre del 2008. Este comportamiento reflejó que, a excepción de las ventas de artículos de ferretería, tlapalería y vidrios, que reportaron un modesto avance mensual de 0.1%, los restantes ocho rubros que integran el indicador general tuvieron variaciones negativas, donde resalta la disminución de 20.5% en las ventas exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares, así como la baja de 11.2% en las ventas de enseres domésticos, computadoras, artículos para la decoración de interiores y artículos usados. Con estos resultados en diciembre la comparación anual del indicador general de ventas al menudeo mostró una caída de 0.7%, su primera variación negativa en los últimos doce meses.

Por segundo mes consecutivo, en diciembre el indicador del sector servicios mostró un comportamiento negativo al registrar una caída de 2.4%, respecto al mes previo, que fue su mayor baja desde enero del 2013. De los nueve segmentos de servicios que integran el indicador general, solo el relacionado con servicios educativos tuvo un avance mensual, que fue de 0.7%. Por el contrario, los rubros que reportaron mayores descensos fueron los relacionados con servicios profesionales, científicos y técnicos, que tuvieron una baja mensual de 8.1% y el segmento servicios de esparcimiento, culturales y deportivos, y otros servicios recreativos que se contrajo 4.8%.  Aunque en términos anuales el indicador general de servicios se mantuvo en niveles positivos al mostrar un modesto avance de 0.1%, este fue su menor ganancia desde diciembre del 2013.

Después de que en diciembre pasado mostrara su nivel más alto en los últimos dos años, en enero del presente año la tasa de desocupación vuelve a moderar su comportamiento al representar 3.5%  de la población económicamente activa, una décima de punto porcentual menos que el dato previo. Por su parte, la tasa de subocupación representó 6.7% de la población ocupada, medio punto porcentual menos que el mes previo. Sin embargo, la precarización del mercado de trabajo aumentó significativamente si se considera que el indicador de condiciones críticas de ocupación se elevó a 18%, casi tres puntos porcentuales por arriba del dato previo, para ubicarlo en su nivel históricamente más alto.

Durante enero el ritmo de avance de la actividad exportadora mejoró moderadamente al reportar un incremento anual de 5.7%, respondiendo principalmente al aumento de 7.1% en las exportaciones no petroleras, especialmente de las manufactureras, que tuvieron un avance de 8.5%. Por el contrario, las exportaciones petroleras cayeron 12.4%, tanto por una disminución en el precio del barril de crudo, como de la plataforma de exportación. Las ventas externas de bienes agropecuarios cayó 4.5% y las de la industria extractiva fueron 27.6% menores a las del año pasado. Por su parte, las importaciones de mercancías crecieron 6.3% anual, impulsadas en por el aumento de 7.8% en las importaciones de bienes de consumo y de 4.8% en las de bienes de capital. La adquisición de bienes de consumo se contrajo 2.3%. El mayor aumento en las importaciones propició que en enero el saldo de la balanza comercial fuera deficitario en 4,809.6 millones de dólares, 8.8% mayor al reportado en igual mes del año pasado.

Estados Unidos

De acuerdo con el Reporte del Departamento de Comercio, durante el cuarto trimestre del 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento anualizado de 2.6%, tres décimas de punto porcentual por arriba de la estimación del mercado. El gasto personal creció 2.8% y generó 1.92 puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Por su parte, la inversión interna privada bruta contribuyó con 0.82 puntos porcentuales al reportar un crecimiento de 4.6%. El gasto de gobierno aumentó 0.4% y con ello contribuyó con 0.07 puntos porcentuales al crecimiento del PIB.  Las exportaciones netas fueron el único dato negativo al restar 0,22 puntos porcentuales. Con los resultados del cuarto trimestre, se estima que el PIB para todo el 2018 creció 2.9%.

De acuerdo con el reporte del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, cifras ajustadas a tasa anual indican que durante diciembre del 2018 se inició la construcción de 1.078 millones de viviendas, lo que significó una caída de 11.2% respecto al mes previo y 10.9% en comparación con la cifra de diciembre del año previo. Durante el mes, la mayor disminución en el inicio de vivienda se observó en la zona oeste del país, donde se reportó una disminución de 26.3%. Le siguió la baja de 13.2% en el medio oeste y de 6.0% en el sur. En el noreste se mantuvo sin cambio. Por el contrario, en diciembre los permisos de construcción sumaron, a tasa anual ajustada, 1.326 millones, cifra que significó un avance de 0.3% respecto el mes previo y un aumento de 0.5% en comparación con diciembre del 2017.

 

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