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Carlos González

Adiós al dinero barato

Inicia el mes de octubre y con ello el cuarto trimestre del año, estacionalmente el trimestre más volátil

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Adiós al Dinero Barato

Inicia el mes de octubre y con ello el cuarto trimestre del año, estacionalmente el trimestre más volátil. Por un lado, octubre suele ser un mes difícil ante el “cierre de libros” de fondos internacionales, típicamente reflejándose en ajuste en los precios de algunas acciones ante tomas de utilidades o cierre de posiciones para asegurar los rendimientos del año, y por otro lado, noviembre suele ser un mes de recomposición de portafolios, reflejándose en incrementos en los precios de las acciones (rally pre navideño) ante las expectativas que se tienen para el próximo año.

Así pues, iniciamos el trimestre con el reciente anuncio de alza en tasas por parte de la FED, lo cual, aunque no es del gusto de los inversionistas, era ampliamente descontado por el mercado ante la solidez de indicadores económicos en EUA y algunos indicios de presiones inflacionarias. El tema no es menor, el Banco Central de EUA, dejó abierta la posibilidad de un nuevo incremento en la tasa de referencia hacia el mes de diciembre y probablemente tres incrementos adicionales para el 2019, con lo que la tasa se ubicaría en un nivel entre 3.0% y 3.25% para finales del próximo año.   

En este sentido, es importante tomar en cuenta que la política monetaria norteamericana hasta hace no mucho se encontraba en posición “acomodaticia”, es decir, el Banco Central mantuvo tasas de interés en niveles bajos, hasta confirmar una sólida recuperación económica. Lo cierto es que hoy en día, la economía de EUA se encuentra en pleno proceso de expansión, indicadores económicos robustos, con crecimientos y niveles mínimos históricos de desempleo, por lo que es natural que ahora el Banco Central busque tasas cercanas al 3% para el próximo año, y con ello pasar a formar una política monetaria “neutral”, es decir, en una zona donde tenga margen de maniobra, para subir tasas si existe riesgo de sobrecalentamiento, o bajarlas en caso de percibirse una desaceleración. Lo anterior, es el paso natural de cualquier Banco Central, lo que resulta interesante en el contexto actual es que la decisión de política monetaria de EUA tiene un impacto muy importante para la economía global.

De hecho, esto ya lo hemos visto en otros tiempos, cuando la FED ha comenzado con una política monetaria restrictiva, algunos países han quedado mal parados, por ejemplo, en 1982 se derivó la crisis de Deuda de Brasil, Argentina y México, en 1995 derivó con la crisis del tequila en nuestro país, en 1997 con la crisis de los países asiáticos, en 2000 con la crisis de las dot-com, y en 2008 con la crisis hipotecaria.  Posteriormente países como Grecia, Irlanda, Italia, España, Portugal y otros países europeos se vieron afectados ante un incremento en las tasas (en esta ocasión las de largo plazo), ante un mayor riesgo percibo por los inversionistas.

Actualmente algunos países han mostrado ya su vulnerabilidad ante un incremento en las tasas de interés, no sólo por que inhibe el crecimiento económico, sino porque una deuda abultada como proporción del PIB, aunado a un bajo crecimiento económico, elevados niveles de déficit, y mayores incrementos en los costos de deuda, los deja en una posición muy incómoda para afrontar sus compromisos financieros. Recientemente países como Argentina, Brasil, Turquía, Sudáfrica, Italia y no descartamos que algunos otros se agreguen a la lista, comienzan a dar señales de desequilibrios económicos ante un inminente incremento en el costo de su deuda, que podrían desencadenar en una crisis y un eventual contagio a otros mercados.

Cuando hay exceso de liquidez hay fiesta en los mercados, cuando se acaba el dinero barato, las condiciones se complican y quienes no hicieron la tarea de mejorar su estructura financiera, normalmente se ponen en graves aprietos.

Afortunadamente, parece que nuestro país hoy presenta una estabilidad financiera y económica que podría permitirnos hacer frente a los desafíos internacionales, y aunque no estamos ajenos a lo que suceda en otros mercados podremos sortear de mejor manera escenarios de mayor volatilidad.

Ciertamente el crecimiento es modesto (alrededor del 2.0%) y las tasas en niveles cercanos al 7.75% se perciben altas, no obstante, los indicadores macro se ven sólidos. La Deuda como proporción del PIB de nuestro país es cercana al 45%, muy por debajo del promedio de países del G20, la Deuda como proporción a los ingresos tributarios ha disminuido a cerca de 3.5x, el perfil de vencimientos es aceptable en 7.9 años en promedio, la mayor parte, casi el 81% es a tasa fija, el déficit como proporción del PIB es de 2.5%, la perspectiva de la deuda pública se mantiene estable por las tres principales calificadoras, la tasa de desempleo se mantiene en mínimos de los últimos 10 años, las reservas internacionales incluyendo la línea de crédito flexible del FMI asciende a $260,000 mdd, la Banca está bien capitalizada.

Es decir, ahora el reto de nuestro país y de la nueva administración que está por comenzar, no es generar estabilidad económica o mejorar las finanzas públicas, sino el crecimiento, el progreso y la competitividad, en medio de un escenario internacional de mayor restricción monetaria internacional.   

Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa

[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis

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Marco Mares
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