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Carlos González

Atrapados en el Bajo Crecimiento

El gran problema de México es el bajo nivel de crecimiento y los pocos elementos para pensar en un cambio direccional ante un entorno global adverso.

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Adiós al Dinero Barato

Hace unos días la SHCP presentó al Congreso los Pre-criterios de Política Económica, en donde revisó a la baja los estimados de crecimiento para 2019 y para 2020, a niveles en el rango intermedio de 1.6% y 1.9% respectivamente, desde 2.0% y 2.6% que se tenían estimado previamente en diciembre pasado. La buena noticia es que dichos estimados reconocen el menor dinamismo económico de nuestro país, son realistas y se alinean al consenso de mercado, al mismo tiempo se mantiene el objetivo de alcanzar un superávit primario del 1.0% y el nivel de endeudamiento como porcentaje del PIB sobre 45.1%. Lo anterior fue tomado con optimismo entre los inversionistas, al mandar una señal de compromiso por parte de las autoridades en mantener la estabilidad económica y las finanzas públicas sanas. No obstante, el gran problema sigue siendo el bajo nivel de crecimiento y los pocos elementos para pensar en un cambio direccional ante un entorno global adverso y los escasos incentivos de parte de la presente administración para aumentar la inversión productiva del país.

Para que nuestra economía pueda tener una tasa de crecimiento superior al promedio de los últimos 20 años del 2.5%, se requiere de mayor inversión. En los últimos años, la inversión promedio de nuestro país como porcentaje del PIB asciende a cerca del 21%, si queremos tener un crecimiento cercano al 3.0% (aún lejos de la meta gubernamental del 4%), se requiere incrementar la inversión por arriba del 27% como proporción del PIB (por lo menos), y la única forma de lograrlo es poniendo las bases y las reglas muy claras, es decir, dar certeza y confianza a los inversionistas que van con horizontes de inversión de largo plazo, ofreciéndoles un adecuado Estado de Derecho, rentabilidad y seguridad en sus inversiones.

La inversión pública no es suficiente pero sí necesaria, y como todos sabemos los recursos son escasos, en este sentido es indispensable una adecuada redistribución de los ingresos públicos. No obstante, dentro de los 18 proyectos prioritarios que la presente administración tiene para este año, el 65.7% del monto destinado está totalmente dirigido a programas asistencialistas y dejan poco margen para pensar en proyectos productivos, y aquellos que pudieran ser, son catalogados como poco rentables (Refinerías y Tren Maya).

La inversión privada requiere incentivos, rentabilidad y seguridad, mientras continúen las dudas respecto a las políticas públicas, será difícil atraer mayores inversiones a nuestro país, para que generen fuentes de empleo, riqueza y mayor bienestar a las familias.

Los grandes proyectos en sectores estratégicos como el energético o infraestructura están parados, y no se vislumbra un mejor escenario en el corto plazo. Por el contrario, la disminución en los ingresos petroleros por una reducción en la producción (y la falta de inversión en Pemex), aunado a un menor dinamismo económico, podría generar menores ingresos públicos en el futuro cercano y eventualmente poner en riesgo las finanzas públicas, y por consecuencia, derivar en una reducción en la calificación crediticia de nuestro país, con sus respectivas consecuencias principalmente en el incremento del costo financiero y en presiones cambiarias.

Otro punto en contra es la tasa de referencia en 8.25%. Actualmente ésta resulta de las más elevadas de países emergentes (quitando Turquía, Argentina con situaciones económicas diferentes). La tasa real es alta y el diferencial respecto a la de EUA es amplio (575pb), por lo que existen las condiciones para pensar en una reducción que ayude a incentivar el crecimiento. No obstante, difícilmente Banco de México permitirá un ajuste si continúa viendo factores de riesgo (como el caso Pemex) que pudieran poner en entredicho la estabilidad financiera, en todo caso, es preferible pagar el costo de un menor crecimiento.

Todo parece indicar que la economía global se encuentra en un proceso de desaceleración y nuestro país no será la excepción, pero sin medidas contra cíclicas difícilmente podremos estar defensivos en el adverso contexto internacional. No hay duda, si queremos un mayor crecimiento hay que promover la inversión, y para ello, lo primero que se requiere es la confianza.

Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa

[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis;

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Marco Mares
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