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Carlos González

Cuando el Destino nos Alcance

El ruido generado a nivel internacional por una Política Monetaria más restrictiva en EU se ha intensificado por una serie de acontecimientos en México relacionados con la estrategia a seguir por parte del nuevo Gobierno

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Adiós al Dinero Barato

Además del ruido generado a nivel internacional derivado de una Política Monetaria más restrictiva en EUA, la guerra comercial entre EUA y China, conflictos geopolíticos y la difícil situación por la que atraviesan algunos países emergentes, en los últimos días el ruido se ha intensificado por una serie de acontecimientos locales relacionados con la estrategia a seguir por parte del nuevo Gobierno, que han generado incertidumbre y desconfianza entre inversionistas, reflejándose en una fuerte caída de los activos locales. En sólo tres días el tipo de cambió presentó una depreciación del 5.0%, los bonos presentaron incrementos promedio de 90pb a lo largo de la curva y el mercado accionario presentó una caída de 5.0%.

A mediados del mes de octubre, el Grupo parlamentario del partido Morena en la Cámara de Diputados presentó una iniciativa para que la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía formaran parte de la Secretaría de Energía, con lo cual restaría autonomía a los reguladores y daría mayor control al Gobierno Federal. La propuesta no ha prosperado, sin embargo, provocó que la calificadora Moody’s emitiera un comunicado donde advierte que la subordinación de dichas Comisiones debilita el marco institucional del Gobierno de México.

Aunado a lo anterior, el 19 de octubre Fitch bajó la perspectiva de Pemex de “Estable a “Negativa” derivado de la incertidumbre generada por la futura estrategia comercial propuesta por el Gobierno entrante para la Empresa, la cual podría presionar sus finanzas, ya que dicha propuesta contempla la suspensión de la venta de crudo al extranjero, lo cual dificultaría la obtención de dólares para la Pemex y dificultaría el cumplimiento de sus compromisos en esta divisa.

El mayor nerviosismo lo observamos el pasado lunes 29 de octubre, cuando amanecimos con la noticia de que el Gobierno entrante estaría suspendiendo la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco (un proyecto emblemático y el más importante de los últimos años), producto de una “consulta ciudadana”, a todas luces llenas de irregularidades, sin estándares metodológicos, con poca transparencia y falta de representatividad.  La señal fue criticada por los mercados e inversionistas, pues dejó una percepción negativa respecto al estilo para tomar decisiones del nuevo Gobierno, quien dejó ver poco interés por los mercados, por el Estado de Derecho y por las Instituciones. El rechazo del sector empresarial no tardó en hacerse notar, aunque con poco impacto en los hechos.

Después del anuncio sobre los resultados de la consulta del NAIM empezamos a ver diversas reacciones, la calificadora HR Ratings y Fitch, bajaron la perspectiva de la deuda soberana de nuestro país de “Estable” a “Negativa”. Moodys bajó la calificación del bono a sólo a un grado por arriba de la categoría de “especulativo” y aunque mantuvo por ahora la calificación crediticia de la deuda soberana de nuestro país al igual que S&P’s (esperarían 6 meses para decidir), advirtieron que la cancelación del nuevo aeropuerto es una señal negativa para las inversiones de largo plazo, al tiempo que dijeron estar atentos al presupuesto de Ingresos y Egresos para 2019, a las políticas en materia energética y a los proyectos de infraestructura, reconociendo que la cancelación de este proyecto podría deteriorar las finanzas públicas. Por otra parte, algunas corredurías han comenzado a recomendar bajar la ponderación de inversión en nuestro país e incluso han disminuido los estimados de crecimiento para el próximo año.

Lo anterior ha generado una volatilidad innecesaria en las principales variables financieras, hasta ahora con un impacto aún “limitado”, pero con posibles pérdidas monetarias ($200,000 mdp), económicas (45 mil empleos) y sobre todo de competitividad, reputacionales y de confianza, que son la fuente de atracción de futuras inversiones.

Afortunadamente, en días previos, el próximo Secretario de Hacienda desestimó la propuesta de un miembro del Partido del Trabajo respecto a usar las reservas internacionales para financiar inversión productiva, propuesta totalmente absurda, pero que había generado un especial nerviosismo entre los inversionistas.

La actual incertidumbre local no ayuda a mantener la estabilidad, demasiado ruido tenemos ya con los factores externos y en particular con el endurecimiento de las tasas a nivel internacional. No cuidar los factores que pueden incidir en la perspectiva de riesgo de nuestro país, podría tener consecuencias mayores en la estabilidad macroeconómica de nuestro país. Esta incertidumbre genera un costo que se llama riesgo país, y no es otra cosa que exigir mayor rentabilidad por tomar mayores riesgos, es decir, se requieren mayores tasas de interés para compensar el riesgo.

Un mal manejo de políticas económicas, podría llevarnos a un escenario de baja en la calificación crediticia de nuestro país, con consecuencias serias en el tipo de cambio, en la inflación y en las tasas de interés, afectando el crecimiento económico, las inversiones y la generación de empleo.

Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa

[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis

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Marco Mares
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