Todos los Derechos reservados © 2020, Marco Mares

Carlos González

Es Pemex

En los últimos días hemos visto alertas de posibles bajas en la calificación crediticia de Pemex, que podría desencadenar en un deterioro importante en las finanzas públicas

Publicado

el

Adiós al Dinero Barato

En los últimos días (meses) hemos visto alertas de posibles bajas en la calificación crediticia de Pemex, que podría desencadenar en un deterioro importante en las finanzas públicas y en la estabilidad económica de nuestro país para los años venideros.

Actualmente Pemex se encuentra a un escalón de perder el Grado de Inversión y sobre advertencia no hay engaño. Técnicamente la empresa está en quiebra, sus pasivos resultan mayores que sus activos; es la empresa petrolera más endeudada del mundo con un saldo que asciende a $103,500mdd; su apalancamiento medido como la razón Deuda Neta a Ebitda está en un nivel muy elevado, actualmente es de 3.8x; su perfil de vencimientos se ve complicado, tan sólo en los próximos 3 años tendrá que pagar cerca del 28% de su deuda; este año sus compromisos financieros ascienden a $7,500mdd (es decir, $140mmdp); y por si fuera poco, sus Ingresos, su Ebitda y su rentabilidad presentan una clara tendencia de baja, de hecho se estima que cada año la producción podría ir disminuyendo a un ritmo del 5%, lo que quiere decir, que de la misma forma irá contribuyendo en menor medida a los ingresos gubernamentales si no hay más inversión.

El problema es que no queda claro de dónde vendrá la mayor inversión, la mayoría de los analistas, incluyendo las calificadoras, estiman que tan sólo para revertir dicha tendencia, es decir, para recuperar el ritmo de disminución de reservas se requiere de manera consistente, invertir cada año por lo menos $11,000mdd ($220,000mdp); para darnos una idea, la inversión programada para este año es de sólo $4.3mmdd ($86,000mdp), es decir, menos de la mitad de lo que se requiere, por lo que hasta ahora no hay elementos para pensar que la tendencia pueda cambiar, adicionalmente, el Gobierno actual ha señalado la suspensión de los “farmouts” (contratos de asociación estratégica con empresas privadas para la exploración y producción de petróleo), lo cual limita la entrada de participantes al sector, de tal forma que pudieran permitirle a Pemex contar con socios estratégicos que le permitan obtener mayores beneficios con menor inversión.

Recientemente el Gobierno Federal anunció una serie de medidas para apoyar a Pemex, como una capitalización por $1,250mdd ($25,000mdp), una reducción de carga fiscal por $0.750mdd ($15,000mdp), monetización de pagarés de la SHCP por $1,700mdd ($35,000mdp) y $1,600mdd ($32,000mdp) por concepto de ingresos (inciertos) por combate al robo de combustible; medidas que en su conjunto se consideran insuficientes para compensar el rezago actual de la empresa, y más aún, considerando que este año tiene programado darle al Gobierno Federal $26,000mdd ($520,000mdp) para cumplir una serie de programas asistencialistas, poco productivos y/o poco rentables, como por ejemplo, el Tren Maya o la Refinería, ésta última a sabiendas de su ineficiencia y poca rentabilidad.

El reto no es sencillo, y que Pemex pierda el Grado de Inversión no debería ser una opción para el Gobierno actual.

Los escenarios son múltiples, aunque los más probables serían: 1)Que el Gobierno garantice la deuda de Pemex, aunque esto implique quizá una disminución en la calificación de la deuda soberana; 2)Que el Gobierno reduzca sus objetivos fiscales, principalmente en lo que respecta al objetivo de alcanzar un superávit primario del 1.0% (el cual se ve difícil de lograr y es otro tema a tratar), aunque de igual forma perderemos algunos escaños en la calificación crediticia; 3) Usar recursos de las Afores, no obstante, al mandar una señal negativa a los mercados, ante el uso de recursos en favor del Gobierno por encima de los trabajadores, de igual forma podríamos ver reducida nuestra calidad crediticia; 4) Hacer recortes y/o ajustes al gasto, a cambio de un costo político por incumplimiento de programas sociales, escenario que generaría un ambiente de mayor estabilidad por el cuidado a las finanzas públicas, pero quizá difícil de asumir para la clase política.

Así pues, el escenario se ve complicado y todo apunta a una posible baja en la calificación soberana de nuestro país, aunque esto no implica necesariamente perder el grado de inversión… por ahora. Es importante mencionar que una reducción en la calificación provocaría presiones en el tipo de cambio (con sus consecuencias principalmente en la inflación), mayores alzas en las tasas de interés y un encarecimiento de la deuda pública, mayor costo financiero para las empresas y para los usuarios de crédito, menor inversión, menor generación de empleos y menor ritmo de crecimiento, de ahí la importancia de contar con un plan estratégico bien hecho que permita darle viabilidad, confianza y rentabilidad a la empresa más importante de nuestro país.

Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa
[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis;

Fortuna y Poder

Marco Mares
¿Es la informalidad un obstáculo para obtener crédito para la vivienda?
Sistema de Transferencia y Pagos. Optimiza el tiempo de tu empresa.
Publicidad