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Carlos González

Impacto Económico del Coronavirus

En definitiva, la propagación del coronavirus ha cambiado el actual contexto económico

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Carlos González, Columna

Después de que muchos de los factores que generaron volatilidad durante el 2019 comenzaban a diluirse como la Desaceleración Global, el Brexit, la Guerra Comercial, conflictos sociales o el juicio político a Trump, iniciamos el año 2020 con los brotes del coronavirus, el cual se ha venido intensificando en los últimos días a nivel mundial. Más de 80 países contagiados, más de 90 mil casos confirmados y una tasa de mortalidad cercana al 3.4%.

Como era de esperarse, la reacción en los mercados no se ha hecho esperar. En los últimos días las principales bolsas a nivel mundial presentaron caídas importantes. Tan sólo el Dow Jones y el S&P’s han caído desde sus máximos históricos alcanzados recientemente a la fecha, 14.0% y 12.8% respectivamente. En nuestro mercado, el IPyC presentó una caída desde sus máximos recientes del 8.8%.

El tema del Covid-19 no es menor. Datos de la OCDE señalaban que el impacto de las restricciones comerciales del año anterior tendría una implicación de 0.6 pp en el PIB global para los próximos 2 a 3 años. A lo anterior habrá que incorporar ahora el menor dinamismo provocado por el coronavirus, lo cual lleva a revisar a la baja los estimados de crecimiento mundial para este año de 2.9% a 2.4%.  Para nuestro país, el nuevo estimado de crecimiento por parte de la OCDE es de 0.7%, desde un previo de 1.2%.

La referencia más cercana que tenemos es el caso del SARS a finales del 2002, la cual tardó casi 8 meses en ser declarada bajo control por parte de la OMS. Sin embargo, ahora China, epicentro de la pandemia y principal motor de crecimiento de la economía global, está más integrada que nunca en la economía global, aportando aproximadamente cerca de un 17% del PIB mundial, pero 34% del crecimiento mundial, y cerca del 11% del comercio mundial. Es uno de los mayores demandantes de materias primas como el cobre, con más del 50% de la producción global para este metal.

Lo anterior ha hecho que muchos países emergentes altamente dependientes de sus exportaciones de materias primas hayan visto afectadas sus expectativas de crecimiento, y con ello, la posibilidad de ver un deterioro en sus finanzas, por lo que hemos observado una depreciación importante en sus divisas, incluyendo al peso mexicano, el cual pasó de $18.5 a $19.9 en unos cuantos días, pues al ser una de las monedas más líquidas, funciona también como cobertura.

Hasta ahora, los efectos estimados aún son poco precisos tanto en la profundidad como en la duración. En principio, veremos una debilidad de la actividad económica. Los primeros efectos los veríamos en una disminución del volumen de comercio, empezando con productos provenientes de China, ante el cierre de carreteras, puertos y aeropuertos. Los últimos datos de Manufactura y Servicios en China ya mostraron niveles de mínimos históricos en 35.7 puntos y 29.6 puntos respectivamente, y es muy probable que los efectos permanezcan en las próximas semanas.

Otros impactos importantes los veremos en la movilidad, el transporte, en los viajes de negocios y de placer, el cierre de fronteras a nivel mundial, el cierre de fábricas y sobre todo el rompimiento de las cadenas de suministro, con su respectivo impacto económico, como en el sector automotriz o electrónico, por señalar sólo algunos.

En definitiva, la propagación del coronavirus ha cambiado el actual contexto económico. Los gobiernos podrían ver vulnerados sus sistemas de salud (localmente no será la excepción), lo cual implicaría destinar más recursos al Sector Salud sobre otros programas, al tiempo que deberán buscar estímulos económicos, programas anticíclicos y/o estímulos fiscales para mitigar los efectos e impulsar el crecimiento, aunque cada vez con menor margen de maniobra, pues muchos países emergentes se enfrentan a riesgos crediticios, mientras que los Bancos Centrales deberán seguir apoyando con políticas monetarias flexibles y aumentos de liquidez (si es que tienen espacio). Por lo pronto se espera que la FED en EUA pueda bajar su tasa de referencia en la próxima reunión de marzo y veremos si Banco de México hace lo mismo.

En las próximas semanas se publicarán indicadores económicos los cuales seguirán siendo negativos. No obstante, un clima más benéfico y quizá el anuncio de una vacuna (estimada) hacia el mes de abril, pudieran ayudar a ver una recuperación económica y con ello un mejor escenario a futuro. También es cierto que una acción coordinada de los Bancos Centrales podría ayudar a darle mayor tranquilidad a los mercados y con ello podríamos encontrar algunas oportunidades de inversión en el corto plazo.

 

Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa

[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis

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