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Carlos González

Mercado accionario, un año después del inicio de la pandemia y lo que esperamos para 2021

Se espera que la BMV cierre este año en niveles cercanos a los 52,000 puntos

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Carlos González, Columna 2021

Corrían los primeros días de enero del 2020 cuando empezábamos a conocer noticias relacionadas con el coronavirus. En febrero de aquel año, China se declara en la peor crisis de salud en 70 años, mientras países europeos anunciaban incrementos importantes de nuevos contagios por la nueva enfermedad, al tiempo que se anunciaban cierres de empresas rompiendo las cadenas de suministro.

El 21 de febrero de 2020, nuestro mercado accionario se ubicaba en niveles de 44,800 puntos después de haber alcanzado 45,900 puntos un mes antes, y justo antes de iniciar una precipitada caída de más del 26% durante el mes siguiente, para alcanzar niveles mínimos de 32,964 puntos.

Hoy, casi un año después de los peores momentos registrados por el principal indicador de nuestro mercado accionario producto de la pandemia, el IPyC se ubica en niveles cercanos a 47,000 puntos, con un rendimiento desde entonces a la fecha de 42.5%, atravesando, ciertamente, por momentos de alta volatilidad e incertidumbre. 

Hacia adelante, esperamos que el IPyC cierre el año en niveles de 52,000 puntos, lo que implicaría un rendimiento estimado sobre los niveles actuales cercano al 10%.

Nuestra estimación asume un crecimiento para 2021 en Ventas y Ebitda para las empresas que componen el principal indicador de 5.1% y 16.4% respectivamente, así como una valuación conservadora a un múltiplo FV/Ebitda de 8.7x, similar al múltiplo promedio de los últimos 12m y 3 años.  

Los elevados estímulos económicos anunciados en EUA, los bajos niveles de tasas de interés en aquel país, la expectativa de que continúen por tiempo prolongado, y una adecuada estrategia de vacunación, favorecen las expectativas de una recuperación rápida y sostenida en la economía norteamericana. 

Para nuestra economía, la expectativa de crecimiento para 2021 es más moderada: de apenas 3.8%, un crecimiento que luce bastante modesto considerando la fuerte caída de nuestra economía durante 2020 de 8.2%.

Dicho crecimiento tendrá como principal motor justamente las exportaciones hacia EUA, mientras que mantenemos la expectativa de un modesto crecimiento en el consumo interno, ante los altos niveles de desempleo y subempleo, la tendencia descendente en las inversiones, una desarticulada estrategia de vacunación y la falta de apoyos económicos por parte de las autoridades hacia las familias y las empresas. 

No obstante, consideramos que algunas industrias comenzarán a ver cierta recuperación conforme disminuyan las medidas de confinamiento producto de la pandemia, mientras que otras empresas presentarán crecimientos atractivos ante las fáciles bases de comparación que tendrán a partir del 2T, cuando en su comparable se observó una mayor evidencia del impacto de la pandemia. Recodemos que, durante el 1T20, solamente se incorporaron unos pocos días del cierre de actividades, y los efectos importantes los empezamos a observar a partir del 2T20. 

Adicionalmente, mantenemos un escenario de tasas de interés bajas para 2021, lo que disminuye el costo de oportunidad para los inversionistas y favorece el atractivo por el mercado de renta variable. Sin embargo, es importante señalar que dicho atractivo obedece más a los esfuerzos individuales de las empresas que cotizan, que han logrado adecuar sus modelos de negocio y mantener su rentabilidad, a los niveles atractivos de valuación y al bajo costo de oportunidad, que a las expectativas de crecimiento económico de nuestro país. 

Los riesgos los seguimos observando a nivel local en un crecimiento inercial para los próximos años y en una falta de catalizadores para pensar en mayores tasas de crecimiento hacia adelante; la incertidumbre relacionada con el próximo proceso electoral, principalmente en la conformación de la Cámara de Diputados; la falta de claridad de una reforma fiscal integral que atienda la problemática de limitados ingresos públicos;  la creciente percepción de una eventual menor calificación crediticia para Pemex, CFE y para el Gobierno Federal; y el menor interés de los inversionistas internacionales hacia nuestro país ante los cambios en las reglas de operación en diversos sectores, principalmente el energético, lo que podría repercutir en demandas y litigios, relacionados principalmente con tratados internacionales como el T-MEC. 

A nivel global, los principales riesgos serían un ritmo de crecimiento económico más lento; nuevas olas de contagios por Covid, permanencia o regreso a las medidas de confinamiento o un lento proceso de vacunación; incrementos en las tasas de interés antes de lo planeado por presiones inflacionarias; y crisis geopolíticas.

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Marco Mares
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