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Carlos González

Presiones inflacionarias continuarán

No se descarta la falta de productos para las fiestas decembrinas, la temporada más alta del año, lo cual podría generar aún más incrementos en los precios

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Carlos González, Columna 2021

A nivel internacional, la mayoría de los países están atravesando por incrementos generalizados en precios de los bienes y servicios, derivado de problemas estructurales tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda. Los bancos centrales, se debaten entre mantener una política monetaria flexible para no afectar el crecimiento, o comenzar a subir tasas para contener las presiones inflacionarias. Las empresas presentan la problemática de asumir incrementos en insumos, escasez de productos y la necesidad de trasladar los precios al consumidor final con temor a afectar las ventas en pleno proceso de recuperación tras las afectaciones provocadas por el Covid19, o bien, tener que sacrificar sus márgenes. Los inversionistas se preguntan si será una inflación temporal o permanente para tomar posiciones estratégicas. Lo cierto es que, la duración de una inflación elevada ha sido mayor a la esperada originalmente, y al parecer todo apunta a que podría continuar durante varios meses más. 

Para entender la problemática a continuación enuncio algunos de los factores que están contribuyendo a esta escalada alcista en precios.

Desde el punto de vista de la demanda, observamos que después de un largo periodo de confinamiento y estrictas medidas sanitarias, la apertura de actividades está provocando un aumento generalizado en los requerimientos de productos y servicios, pero al mismo tiempo, existe una “demanda retenida” que está saliendo a flote, y no necesariamente de forma moderada, principalmente en productos discrecionales. Además, cambios en algunos hábitos de consumo que empezaron siendo temporales, o bien, se incrementaron con la pandemia, como el “e-commerce”, hoy en día presentan dificultades para ser bien atendidos. Lo anterior, hasta cierto punto es entendible, y tiene que ver con la recuperación económica, los elevados estímulos monetarios, económicos y fiscales implementados por los diferentes Gobiernos (con excepción de nuestro país), y la elevada liquidez a nivel mundial, lo cual ha ayudado a la recuperación del empleo y a un mayor dinamismo económico, incluso, en la mayoría de los países ya se alcanzaron niveles pre-pandemia.

Por el lado de la oferta, la situación es más complicada. Empezaría por comentar que en los últimos años, las empresas adoptaron el sistema de inventarios “just in time”, el cual consiste en reducir los costos contando con el material necesario en el momento adecuado para la producción y la distribución, sin tener que “inventariarse” de más. Con la llegada de la pandemia y el cierre de fábricas, las empresas dejaron de tener inventarios, en un escenario de menor demanda no hubo tanto problema, pero con la apertura de actividades se incrementó la demanda y se empezaron a generar cuellos de botella. Un punto para destacar ha sido que las estrictas medidas sanitarias impuestas en diferentes países, particularmente en China, lugar de procedencia y origen de una gran cantidad de insumos necesarios para diferentes procesos de producción, llevó al cierre constante de fábricas, puertos y minas, ante cada brote de nuevos contagios, obstaculizando el flujo de insumos, lo cual se sumó a la escasez de personal, ya sea por medidas de confinamiento o cuarentenas obligatorias. Lo anterior ha generado escasez de componentes incluyendo “chips”, e incrementos en materias primas, incluyendo los precios de los energéticos que han visto un fuerte repunte en sus cotizaciones. 

Adicionalmente, muchas empresas no pudieron continuar sus operaciones ante un cierre tan brusco de actividades, lo que las obligó a cerrar de manera definitiva. Esto trajo una gran problemática, pues muchas de ellas, sin importar su tamaño, formaban parte de la cadena productiva, y aún hasta la fecha, ha sido muy complicado resolverlo, provocando mientras, escasez de insumos necesarios para la terminación de productos finales. 

Por otro lado, hay que señalar que aproximadamente el 80% de lo que consumimos proviene del transporte marítimo, y actualmente se vive un grave problema de logística, empezando por que muchos buques con contenedores que van generalmente de Asia a Europa o EUA, se encuentran todavía haciendo fila de espera para entregar los productos en su destino final, mientras que el regreso de éstos a sus lugares de origen, se ha visto afectado por cuestiones climatológicas. Por lo tanto, hay una escasez de contenedores, al tiempo que hay una alta demanda de ellos para transportar productos que se han visto incrementados ante el fuerte aumento del comercio electrónico con los nuevos hábitos de consumo, pero al mismo tiempo hay escasez de acero para fabricar los contenedores y escasez de plataformas de carga para moverlos. Lo anterior ha provocado un incremento en el costo de los contenedores de más de 10 veces en el último año, lo cual lógicamente se traducirá en un eventual incremento en los precios finales.

A todo lo anterior, habrá que sumar la escasez de productos agropecuarios derivados de los efectos del clima, la falta de transportistas en muchas regiones, principalmente en Europa, la crisis energética en China, la falta de gasolina en Reino Unido, aunado al incremento en los precios de los commodities, en especial los energéticos, en la antesala de un esperado invierno más frío. 

Lo descrito anteriormente será difícil que tenga una solución de corto plazo, por lo que no se descarta la falta de productos para las fiestas decembrinas, la temporada más alta del año, lo cual podría generar aún más incrementos en los precios, e incluso no se espera una pronta solución antes de mediados del próximo año, así pues, las presiones inflacionarias continuarán, lo que llevará a los Bancos Centrales a tomar mayores medidas restrictivas para no afectar las expectativas de inflación de largo plazo, pero afectando al mismo tiempo al crecimiento económico, el cual por cierto se viene moderando.

POR Carlos Alberto González Tabares

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

Sígueme en Twitter: @carlosgtabares; @monexanalisis

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