Todos los Derechos reservados © 2020, Marco Mares

Carlos González

Rusia vs. Ucrania: ¿Guerra Mundial?

La invasión rusa a Ucrania será recordada como el inicio de una Guerra Mundial, y no por ser alarmista, sino por sus repercusiones globales

Publicado

el

Carlos González, Columna 2021

Independientemente de la duración y la magnitud del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, lo cual es incierto, el pasado 24 de febrero del 2022 será recordado como el inicio de una Guerra Mundial, y no por ser alarmista, sino por las repercusiones globales que tendrá dicho conflicto en términos económicos, políticos y sociales. Ahora más que nunca, la economía mundial se encuentra perfectamente interconectada, un ejemplo de ello lo vimos durante la pandemia y las secuelas que se mantienen hasta nuestros días con las afectaciones en las cadenas de suministro y su consecuencia observada en los elevados niveles de inflación en todo el mundo.

Para este año el FMI estima un crecimiento para la economía global del 4.4%, considerando un crecimiento para el bloque europeo del 3.9%. Derivado del conflicto bélico podríamos observar un menor volumen de comercio en la región y en el resto del mundo, lo cual podría incluso llevar a una nueva recesión a países europeos. Como referencia, la zona europea contribuye con cerca del 25% del PIB mundial, por lo que un crecimiento nulo en Europa tendría un impacto de una disminución de 1pp al crecimiento mundial. Lo anterior sin considerar efectos secundarios en otras regiones, ni la participación hasta ahora de la economía China en el conflicto, lo cual complicaría aún más el escenario. Lo cierto es que el crecimiento para este año será más lento de lo esperado y la creación de empleos a nivel mundial se verá afectada.

Como suele suceder en otros casos de incertidumbre, activos relacionados a mentales preciosos como el oro o la plata, o bonos de países desarrollados, como bonos norteamericanos, podrían funcionar como activos de refugio para inversionistas internacionales. Lo anterior, también se podría reflejar en salida de flujos de países emergentes por mayor aversión al riesgo y en consecuencia una depreciación de sus respectivas divisas. No sería descartable ver a nuestro tipo de cambio sobre niveles de 21.0 por los siguientes días.

Otro efecto importante será el alza en los precios de los energéticos. Es importante señalar que cerca del 47% de las importaciones europeas de Petróleo y Gas Natural provienen de Rusia. El petróleo representa cerca del 50% de las exportaciones rusas (Rusia es el tercer mayor productor de petróleo), lo anterior podría traer como consecuencia un mayor incremento en las cotizaciones del petróleo, gas natural, y otros productos energéticos o derivados, ante posibles restricciones comerciales y escasez de productos en países europeos principalmente. Tan sólo en lo que va del año, las cotizaciones del WTI y del Brent, presentan incrementos arriba del 40% en ambos casos.

Por otro lado, Ucrania ocupa el 4º lugar en el mundo por el valor total de sus recursos naturales, es uno de los países europeos más productivos en cuanto al cultivo, principalmente maíz, cebada, aceite, trigo, entre otros productos, de hecho, se dice que Ucrania es la “panadería” de Europa. Por su parte, Rusia también es exportador de productos agroalimentarios como trigo, por lo cual este conflicto bélico sin duda tendrá repercusiones en el sector alimentario a nivel mundial. Por ahora, los precios del trigo y del maíz, ya presentan incrementos en lo que va del año de más del 27% y 22% respectivamente. Adicionalmente es importante mencionar que algunos productos como el maíz y la soya son utilizados también como sustitutos para generar etanol o biodiesel, cuando los precios de los combustibles son elevados, por lo que una mayor demanda podría juntarse con una menor oferta y disparar aún más los precios.   

Adicionalmente, tanto Rusia como Ucrania, son de los mayores exportadores de acero y hierro en el mundo, al igual que de otros minerales industriales, por lo que también es de esperarse una afectación en la producción y con ello mayores incrementos en los precios de estos productos, generando efectos nocivos en la industria a nivel mundial.

Ante el incremento estimado en los precios de los energéticos, metales y otros productos agrícolas, aunado a la problemática aún existente en las diferentes cadenas de suministro, es natural pensar que las presiones inflacionarias a nivel mundial podrían continuar elevadas por más tiempo, ante el encarecimiento adicional en diferentes insumos. Lo anterior llevará a los bancos centrales a ser más agresivos en cuanto al manejo de su política monetaria, elevando tasas más rápido o en mayor magnitud respecto a lo esperado, provocando con ello una mayor desaceleración económica.

En cuanto a los mercados accionarios, éstos han presentado un incremento en su volatilidad ante el escenario de incertidumbre actual y el contexto de menor liquidez a nivel mundial. Las consecuencias son inimaginables y difíciles de cuantificar por ahora, aunado a las afectaciones directas o indirectas que tendrán algunas empresas con operaciones en Europa o en Rusia, lo que podría generar caídas significativas en las bolsas en los próximos días conforme se vayan materializando los efectos de la crisis mundial.

Por lo pronto, en nuestro país veremos las afectaciones directas en el alza generalizada en precios, desde gasolina, transporte, materiales, hasta alimentos y otros insumos. Tasas de interés más altas que afectarán la actividad económica (ya de por si estancada) y la generación de empleos. Las finanzas públicas también se verán impactadas ante la necesidad de mayores estímulos fiscales (subsidios gubernamentales) al IEPS, los cuales no serán compensados con los mayores precios de exportación, además por la necesidad de mayor importación de gasolinas y gas (se importa 50% de las gasolinas y 70% del gas natural).

Nuestra moneda también podría presentar mayor volatilidad en la medida que aumenta la aversión al riesgo internacional y se va fortaleciendo el dólar frente a una canasta de divisas ante el incremento en las tasas de EUA, afectando también el precio de los insumos e incrementando los productos de importación, retroalimentando una mayor inflación.

Como conclusión, aunque el conflicto bélico parece alejado, la verdad es que se vienen tiempos difíciles que también pegarán directamente en nuestro bolsillo.

Por Carlos Alberto González Tabares

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

Sígueme en Twitter: @carlosgtabares; @monexanalisis

[email protected]

Fortuna y Poder

Marco Mares
¿Es la informalidad un obstáculo para obtener crédito para la vivienda?
Sistema de Transferencia y Pagos. Optimiza el tiempo de tu empresa.
Publicidad