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Carlos González

Se avecina una tormenta

Una serie de noticias negativas comienzan a acumularse en el escenario, lo que podría traer un incremento importante en la volatilidad y en la configuración de un ajuste de mayor magnitud en los mercados

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Carlos González, Columna 2021

Las favorables noticias de recuperación y crecimiento parecen haber sido ya incorporadas en los precios de las acciones desde hace varios meses atrás, mientras que recientemente, una serie de noticias negativas comienzan a acumularse en el escenario, lo que podría traer como consecuencia un incremento importante en la volatilidad y en la configuración de un ajuste de mayor magnitud en los mercados para los próximos días.

Desde los mínimos observados a finales de marzo del año pasado, cuando atravesábamos el peor momento de la pandemia, hasta los máximos recientes, los principales índices accionarios en EUA, el DJ, el S&P´s y el Nasdaq, presentaron rendimientos de más de 90%, 100% y 120% respectivamente. El principal indicador de nuestro mercado accionario, el IPyC, presentó un rendimiento de más del 60%. Por lo anterior, no es descartable que venga un ajuste en los mercados accionarios producto de una “toma de utilidades”, y más aún cuando durante el mes de octubre, mes de “cierre de libros”, es cuando los administradores de portafolios a nivel internacional suelen cerrar posiciones para asegurar sus rendimientos acumulados, previo a la configuración de posiciones para el próximo año, lo que se traduce en una típica volatilidad durante este mes.

Por otra parte, desde finales de agosto se esperaba que en la tradicional reunión de Jackson Hole, el Banco Central de EUA anunciara un paulatino retiro de estímulos económicos, esto no fue así, sin embargo, en la reciente reunión de la FED de hace unos días, aunque mantuvo la tasa de referencia sin cambios, tal y como lo esperaba el mercado, dejó claro que comenzará la disminución de compra de activos, mejor conocido como “tapering” tan pronto como en el mes noviembre y que ésta pudiera terminar a mediados del próximo año. Adicionalmente, bajó las expectativas de crecimiento para este año (de 7.0% a 5.9%), incrementó sus estimados de inflación PCE subyacente (de 3.0% a 3.7%), subió sus estimados en la tasa de desempleo de 4.5% a 4.8% para este año, y en la gráfica de puntos dejó ver la posibilidad de un posible incremento en las tasas de referencia para el próximo año, cuando anteriormente se esperaba que fuera hasta el 2023. Lo anterior, nos habla de un escenario menos vigoroso, una inflación que, aunque se dice transitoria no cede, y, sobre todo, un escenario en donde habrá menor liquidez, provocando alza en las tasas de interés de corto y largo plazo, una moderación en las expectativas de crecimiento, así como un menor atractivo para la inversión en renta variable.

De lo anterior se desprende también la posibilidad de un fortalecimiento del dólar frente a la canasta de divisas, provocando salida de flujos de mercados emergentes y debilidad en sus respectivas divisas, así como también mayores presiones inflacionarias, lo que generará que otros Bancos Centrales decidan incrementar sus tasas de interés. De hecho, hace unos días, el Banco Central de Brasil incrementó su tasa de referencia en 100pb para ubicarla en 6.25%, al tiempo que Banxico hizo lo propio, subiendo la tasa en 25pb a 4.75%. Otros Bancos centrales seguramente harán lo mismo, disminuyendo más las expectativas de crecimiento y encareciendo más el costo financiero para gobiernos y empresas.

Es importante mencionar que cuando el costo del dinero es tan bajo como ha sido hasta ahora, derivado de los niveles de tasas de interés, la inversión en activos alternativos resulta atractiva, como es el caso de instrumentos como las criptomonedas, no obstante, desde nuestro punto de vista, ahora que comenzará un periodo más restrictivo de la liquidez, no descartamos una caída en las cotizaciones de éstas, cuyas cotizaciones se enfrentarán a la realidad de una valuación incierta, y un mayor costo del dinero.   

Por otor lado, de manera generalizada, continúan las presiones inflacionarias, tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda. El cierre de negocios producto de la pandemia, la falta de chips y otros componentes, el rompimiento de la cadena de suministros, la escasez de contenedores, la problemática de la logística, mayores costos de transporte, las demoras o suspensión en algunos puertos, y el encarecimiento de las materias primas principalmente de los energéticos, han dificultado la dinámica de precios y la actividad económica principalmente en el sector industrial. Esto podría continuar ejerciendo presiones inflacionarias y un eventual incremento en las expectativas de inflación de largo plazo, lo que aceleraría las restricciones monetarias por parte de los Bancos Centrales.

Por si fuera poco, la situación en China no está sencilla. Durante muchos años, su crecimiento ha sido el motor de la economía mundial, aportando casi una tercera parte, pero al mismo tiempo, dicho crecimiento se ha basado en el endeudamiento de las familias, empresas y Gobierno (su deuda como proporción del PIB es de casi 290%), en medio de un “cobijo” gubernamental y de poca transparencia. Ahora, la reciente problemática de la empresa inmobiliaria Evergrande, podría ser la punta del iceberg del problemático modelo económico chino. La empresa tendrá que pagar cerca de $600mdd de aquí a diciembre y aunque no se descarta que el Gobierno chino la rescate, pues su deuda equivale a cerca del 2% del PIB, abre la puerta a ver otras problemáticas financieras en empresas del sector, cuyo peso en su PIB asciende a 25%, así como en otras industrias relacionadas. Por lo anterior, en el mejor de los casos, los efectos podrían traducirse en un menor crecimiento económico para China en los próximos años a niveles cercanos al 4%, pero con implicaciones para el ritmo de crecimiento de la economía mundial.

 Por si fuera poco, en el mapa se configuran otros riesgos que podrían comenzar a brotar con mayor intensidad, entre ellos, las mayores restricciones a empresas Chinas por parte de su gobierno, la escalada en la guerra comercial entre EUA y China, los efectos económicos del Brexit en RU, y localmente una mayor incertidumbre político-económica relacionada con la propuesta del Ejecutivo a la Reforma Energética, que de entrada se traduce en menores incentivos a la inversión.

Carlos Alberto González Tabares /

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis

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