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Arturo Carranza Guereca

Biden y el tema energético

El perfil de la nueva secretaría de Energía de EU y la agenda de Biden traerán nuevos vientos a la relación con México en el tema energético

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Arturo Carranza, Columna 2021

El discurso inaugural del presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, destacó por el tono. A diferencia de la estridencia que oímos de manera cotidiana durante la administración de Donald Trump, lo que escuchamos el miércoles pasado fueron las palabras de un hombre empático y con dominio de sus emociones. Fue, sin duda, el discurso de un político profesional y sensible.

Los tiempos que vive el vecino del Norte, y el mundo en general, reclaman eso: a líderes con la capacidad para inspirar a las personas a perseguir un sueño compartido y con la voluntad de colaborar para hacer realidad ese sueño (From an Age of Disagreement to an Age of Collaboration, Wolrd Economic Forum).

La presidencia de Joseph Biden les devolverá a las instituciones estadounidenses la importancia que alguna vez tuvieron, esa que se fue derruyendo durante los últimos cuatro años. El regreso de la institucionalidad tendrá consecuencias para nuestro país. Como lo ha escrito el embajador Jeffrey Davidow, con Biden en la Casa Blanca la relación bilateral México-Estados Unidos se volverá más complicada, con más actores y con más intereses qué gestionar.

Caminando por la vía institucional, el gobierno de México deberá reconocer que la relación bilateral se conforma por un cúmulo de realidades que surgen de la misma vecindad y no por deseos personales. Los tiempos en que los problemas se resolvían con llamadas telefónicas deberán ceder su espacio a reuniones complejas llevadas por profesionales.

Será importante moderarse ante las prioridades del nuevo gobierno de Estados Unidos. También será necesario tomar conciencia sobre la conformación del gabinete del presidente Biden. La designación de cada una de las y de los integrantes de su equipo de trabajo será clave para entender el proceso de implementación de la agenda del gobierno estadounidense.

En materia energética, por ejemplo, las medidas que el presidente Biden está tomando para abordar el cambio climático y su interés por empoderar tanto a trabajadores como empresas estadounidenses con el objeto de que lideren una revolución de energía limpia, serán el punto de partida de un esfuerzo que luce titánico. Pero el ritmo de instrumentación de ese esfuerzo lo establecerá la nueva secretaria de Energía del gobierno estadounidense, Jennifer Granholm. No cabe duda de eso: Estados Unidos llegará tan lejos como lo permita el talento de esta funcionaria. Al menos en el tema energético.

Jennifer Granholm fue la primera mujer que gobernó el estado de Michigan y es una impulsora decidida de las energías limpias. Durante la crisis económica de 2008 desempeñó un papel estratégico en la conducción de su estado, que depende de la industria automotriz. A ella se le atribuye haber conducido a Michigan a través de la recesión y haber trabajado con la administración Obama en un rescate de las armadoras de autos, que incluyó inversiones en energía limpia.

Granholm cuenta con el apoyo de grupos medioambientales. Su experiencia académica está ampliamente acreditada: ha impartido cursos en la Universidad de Berkeley sobre energía limpia, innovación de políticas y comunicación. También ha sido investigadora principal en el Instituto de Energía y Clima de esa prestigiosa universidad. Cuando terminó su segundo periodo como gobernadora de Michigan escribió un libro que explica cómo su estado sorteó la crisis económica de 2008 y cómo se pueden generar empleos (A Governor’s Story: The Fight for Jobs and America’s Economic Future). 

El perfil de la nueva secretaría de Energía estadounidense y la agenda del presidente Joseph Biden traerán nuevos vientos a la relación con México en el tema energético. Es posible que se presenten problemas por los contrastes que existen en las prioridades energéticas de cada gobierno. Recordemos que para México está, antes que el impulso de las energías limpias, el fortalecimiento de las empresas públicas de energía.

Esta posibilidad no debe alarmar a nadie. La historia de la relación bilateral está llena de problemas y diferendos. Lo importante es que ambos gobiernos mantengan una comunicación institucional que permita analizar juntos el estado de la amplia y compleja relación en materia energética. Las instituciones son el marco donde corresponde identificar las mejores vías para resolver problemas y para aprovechar oportunidades.

Alguna vez escuché a un experimentado y talentoso excanciller mexicano decir, refiriéndose a la relación entre México y Estados Unidos, que somos contacto de contrastes. Tenemos una historia de diferencias y coincidencias.  Por eso, sólo con la mira puesta en el futuro, conscientes de que también entonces seremos vecinos, se puede comprender lo que tenemos que hacer hoy.

Arturo Carranza Guereca 

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