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Columna

¿Cómo va la recuperación de México?

La recuperación económica de México continúa, pero muestra señales de haberse frenado

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Gabriela Siller, 2021

En el tercer trimestre el mundo enfrentó la tercera ola de la pandemia, reflejándose en la desaceleración de la actividad económica. En México, aunque el pronóstico de crecimiento anual se escucha alto al ubicarse entre 5.8% a 6.7%, es solo un efecto rebote de recuperación incompleta de la economía, tras la caída de 8.5% en el 2020.

Hasta el segundo trimestre México se había beneficiado del crecimiento de Estados Unidos vía las exportaciones y el flujo de remesas que contribuyen al crecimiento del consumo interno. Sin embargo, en el tercer trimestre se agudizaron los cuellos de botella en los grandes centros de logística, siguió la escasez de chips semiconductores y el costo de los fletes marítimos alcanzó varios máximos históricos, lo que propició caídas en la producción y en las exportaciones. De hecho, en agosto (último dato disponible) las exportaciones mexicanas disminuyeron a una tasa mensual de 4.58% con respecto a julio, siendo la mayor contracción mensual desde mayo del 2020, cuando cayeron 20.77% durante el gran confinamiento. Al interior, destaca el retroceso mensual de 4.98% en las exportaciones manufactureras, con las exportaciones automotrices cayendo por tercer mes consecutivo. Cabe destacar que, en los primeros ocho meses del 2021, las exportaciones automotrices han caído a una tasa mensual promedio de 2.40% y en valores absolutos, se ubican en su menor nivel desde junio del 2020. 

La debilidad de la demanda externa, provocada por la pandemia y la debilidad de la demanda interna, por la falta de estímulos fiscales, se refleja también en los datos de empleo con el 66% de los puestos de trabajo recuperados vía el sector informal y con una tasa de subocupación de 13% del total de las personas ocupadas, lo cual lleva a que en agosto haya todavía 4.66 millones de personas en México afectadas por la pandemia. El cambio estructural en el mercado laboral mexicano es evidente, con un empleo más precario

Además de lo anterior está la alta inflación, también provocada por la desarticulación global por la pandemia. Aunque la inflación es importada y no es provocada por exceso de liquidez o demanda local, ha dejado de ser transitoria y constituye un riesgo para la recuperación de México. Se estima que el año pueda cerrar con una inflación alrededor de 6%, el doble del objetivo del Banco de México. Además, el siguiente año podría ubicarse en todos los meses por encima del 4%. Por lo anterior, es probable que el Banco de México realice al menos un incremento más en lo que queda del 2021, lo cual ayuda a la apreciación del peso mexicano y frena el alza en las expectativas de largo plazo de la inflación, pero desincentiva la inversión fija y el crecimiento económico de largo plazo.

Finalmente, el peso mexicano ha mostrado en las últimas semanas una alta volatilidad producto de la incertidumbre global por la pandemia, la crisis de energía en Europa y Asia, la posibilidad de que la Reserva Federal en Estados Unidos inicie pronto el proceso de normalización de política monetaria, la posibilidad de que el gobierno de Estados Unido caiga en un cese parcial de operación y el probable impago del gigante asiático Evergrande

En resumen, la recuperación económica de México continúa, pero muestra señales de haberse frenado en el tercer trimestre, con varios riesgos a la baja para lo que resta del 2021 y para el 2022.

Gabriela Siller Pagaza, PhD

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Marco Mares
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