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Carlos González

Crecimiento vs. Inflación

La pregunta de los inversionistas es si Banxico podría bajar de nueva cuenta las tasas a niveles de 3.75% derivado de una recuperación económica aún débil

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Carlos González, Columna 2021

Recientemente el FMI revisó al alza sus expectativas de crecimiento para la economía mundial del 5.5% al 6.0%. Dicho crecimiento se estima que vendrá principalmente de la recuperación de los dos principales bloques económicos, EUA y de China. Particularmente para la economía norteamericana el organismo subió su estimado al 6.4% desde 5.1%, favorecido principalmente por la ampliación de estímulos económicos. 

La expectativa de una recuperación fuerte, rápida y sostenible en dichas economías, particularmente en EUA, ha generado un incremento importante en los precios de los commodities, que comienzan a trasladarse a los precios del productor y del consumidor. Actualmente existe un gran debate entre los participantes del mercado, sobre si este incremento en precios será coyuntural ante las fuertes caídas observadas el año pasado en medio de la pandemia, o si comenzarán a ser más permanentes producto de una mayor demanda dentro del proceso de recuperación económica, que eventualmente se traducirá en presiones inflacionarias. Lo anterior, de ser el caso, provocaría que la FED y otros bancos centrales comenzaran a disminuir estímulos económicos, y en su caso restringir la política monetaria, iniciando el proceso de alza en tasas de interés. 

Por lo pronto, los mercados se debaten entre los comentarios de la FED, que señalan que la economía norteamericana aún tiene holgura y que la pérdida de empleos aún es elevada, por lo que será necesario “tomar tiempo” para comenzar a retirar los estímulos (por lo menos hasta el 2023), o quienes “apuestan” a incrementos en las tasas de interés antes de lo previsto, reflejándose en la tendencia de alza que mantienen los bonos de largo plazo.

Para el resto de las economías y particularmente para los mercados emergentes, lo anterior es un gran reto, pues por un lado, presentarán incrementos en precios que se traducen en presiones inflacionarias, luego, el incremento en las tasas norteamericanas hacen más atractiva la inversión en dólares, provocando salida de flujos de sus economías y por lo tanto reflejándose en depreciaciones de sus respectivas monedas, y por último, se verán obligados a subir tasas de interés mucho antes de lo previsto, aunque la recuperación económica de estos países aún no se haya consolidado. Algo similar, aunque con características particulares en cada caso, ha venido ocurriendo en países como Brasil, Rusia o Turquía, por ejemplo.

En México la situación no es muy distinta, recientemente después de un ciclo bajista en tasas, Banco de México decidió mantener las tasas sin cambios y hacer una pausa para dejarlas en 4.0%. La pregunta de los inversionistas es si Banxico podría bajar de nueva cuenta las tasas a niveles de 3.75% derivado de una recuperación económica aún débil en nuestro país durante este año, o si las dejará en dicho nivel ante un escenario de presiones inflacionarias para los próximos meses. 

Los argumentos son válidos de los dos lados de la balanza. Por un lado, la expectativa de crecimiento económico para este año estimada por el consenso de mercado es de 4.5% (3.8%e Monex), en el mejor de los casos a penas cerca de la mitad de la caída observada el año anterior de 8.2%. El cierre de negocios y empresas, la caída en el empleo y la tendencia descendente en la inversión, ante la falta de apoyos e incentivos gubernamentales, deja a nuestro país en una frágil situación y con una disminución en el crecimiento potencial para los próximos años. 

Por el otro lado, las presiones inflacionarias parece que continuarán, no sólo por el incremento en precios de productos y servicios ante las expectativas de crecimiento a nivel internacional, sino por la falta de elementos que impulsen la competitividad de nuestro país. Una y otra vez durante la presente administración, los cambios legislativos han mermado la confianza de los inversionistas, al tiempo que generan un constante incremento en los costos para las empresas (por ejemplo, el incremento en el salario mínimo, la ley de outsourcing, la ley energética, la ley de hidrocarburos, mayor inseguridad, etc.), que eventualmente pudieran trasladarse a un incremento en los precios al consumidor, lo cual dificultará de manera estructural, una disminución en la inflación y por lo tanto en la posibilidad de ver menores tasas de interés. A esto, habrá que sumar la posibilidad de que países desarrollados como EUA, presentarán una recuperación más rápida y se acercarán con mayor velocidad a un escenario de alza en tasas, impactando en una salida de flujos y en un incremento en el tipo de cabio. Desde nuestro punto de vista, el escenario por ahora se ve complicado para ver menores tasas de interés, aunque esperamos que sea factible que se mantengan en estos niveles por lo menos durante este año.

Por Carlos Alberto González Tabares /

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

Sígueme en Twitter: @carlosgtabares

[email protected]/  @monexanalisis

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