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Carlos González

Elecciones y Tipo de Cambio

En la antesala del proceso electoral, no será descartable ver episodios de volatilidad que pudieran llevar al peso a niveles por arriba de $21

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Carlos González, Columna 2021

Estamos a unos días del proceso electoral más importante de nuestro país, y mucha gente se pregunta qué pasará con el tipo de cambio.

En primer lugar, me parece importante señalar que nuestra moneda es una de las divisas de mayor liquidez y la más importante de América Latina, por lo que sirve como un mecanismo de cobertura para divisas emergentes, particularmente para la región. Lo anterior hace que la mayor parte de su variación sea explicada por lo que sucede a nivel internacional, particularmente con el dólar frente a una canasta de divisas, por encima de cuestiones locales por lo menos por ahora.

En el contexto de la debilidad económica provocada por el Covid, una buena parte de los bancos centrales decidieron bajar sus tasas para apoyar a sus economías, al tiempo que diferentes Gobiernos optaron por anunciar estímulos económicos. Aunque fue generalizado, no todos los países lo hicieron en la misma proporción, países desarrollados como EUA fueron de los que más medidas aplicaron, por lo que su moneda, el dólar, se venía debilitando frente a otras divisas. No obstante, ahora que su economía se encuentra en franco proceso de recuperación apoyado por el avance en el proceso de vacunación, las expectativas de crecimiento han incrementado, y con ello, los temores de eventuales presiones inflacionarias, ante el incremento tan fuerte observado en materias primas, desde energéticos, metales precios e industriales, hasta productos agropecuarios.

Actualmente, las inflaciones implícitas reflejadas en los bonos norteamericanos para dentro de 2 y 5 años se encuentran en 2.7%, arriba de los niveles de 1.6% observado previo a la pandemia. En caso de materializarse este escenario, es probable que la FED comience por disminuir estímulos económicos y posteriormente será inevitable el comienzo de un ciclo restrictivo en las tasas de interés. Lo anterior, provocará una fortaleza en el dólar, y por lo tanto una debilidad en el resto de las divisas, particularmente en países emergentes, y entre ellas el peso mexicano.

Localmente, el contraste entre la debilidad de nuestra economía y la fortaleza de EUA, venía provocando un ritmo de crecimiento mayor en las exportaciones frente a las importaciones, lo cual generó un saldo acumulado en cuenta corriente superavitario, lo que quiere decir que estaban entrando mayores flujos de dólares, que se sumaban a los ingresos en dólares por remesas, cuyos montos fueron históricos el año anterior. Esto, ayudó sin duda a la apreciación de nuestra divisa hasta los niveles de 19.80 observados recientemente. Sin embargo, parecería que conforme disminuyen las medidas de confinamiento y nuestra economía comienza a tener cierta tracción, el saldo en la balanza comercial comenzará a disminuir. De hecho, el último dato al mes de abril fue deficitario.

Aunado a lo anterior, consideramos que nuestro país ha venido perdiendo atractivo conforme se genera incertidumbre con los cambios legislativos, pues no se tiene la certeza de que se respetará el Estado de Derecho, se cambian “las reglas del juego” o simplemente se politizan temas que no ayudan a la inversión de largo plazo. Tan sólo en los últimos 12 meses la tenencia de bonos y cetes en manos de extranjeros ha caído casi en $30,000 mdd, cerca de un 25%.

Hoy las apuestas no están a favor del peso, y a menos de un mes de las elecciones, en donde se juegan más de 20,700 cargos de elección popular, la atención de los inversionistas está centrada en la renovación de la Cámara de Diputados, donde se juega entre otras cosas, la posibilidad de hacer una reforma fiscal integral, tan necesaria para nuestro país, como la fortaleza de los organismos autónomos.

La percepción es que, de mantenerse una composición en la Cámara de Diputados similar a la actual, los cambios continuarán siendo polémicos, y quizá sin tener el alcance que se requiere al darle una mayor prioridad a temas ideológicos, a mayores subsidios o a proyectos poco productivos, al tiempo que pone en riesgo la continuidad de las instituciones. Una composición más diversificada en el Congreso requerirá de hacer consenso entre los legisladores. Mientras tanto, en la antesala del proceso electoral, no será descartable ver episodios de volatilidad que pudieran llevar a nuestra divisa a niveles por arriba de $21, en el corto plazo.

Por último, y sólo de manera estadística, la variación promedio del tipo de cambio en los años de elecciones intermedias ha sido del 6%. En las elecciones intermedias con el presidente Vicente Fox, la variación fue de una depreciación del 8% en el 2003, con el presidente Felipe Calderón fue de una apreciación del 5% durante 2009 y con el presidente Enrique Peña Nieto observamos una depreciación del 16% en 2015. Veremos que tal nos va.

Por Carlos Alberto González Tabares /

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

Sígueme en Twitter: @carlosgtabares

[email protected]/  @monexanalisis

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