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Columna

La cacofonía del 2023 de México

En los Pre-criterios 2023 existe una disonancia entre la realidad y los discursos de información

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Hoy tenemos un pre-plan denominado Pre-criterios 2023, el cual nos abre un preámbulo de lo que podría pasar en este país, pero, al revisarlo, nos damos cuenta que existe una disonancia entre la realidad y los discursos de información que tenemos en este país.

Hoy estamos dando subsidios para poder controlar a la inflación a los combustibles, nos lleva a dejar de cobrar, por el IEPS y por un estímulo adicional, alrededor de 42 mil millones de pesos.

El 2023 nos han indicado que dejaremos de exportar, y que seremos autosuficientes en combustibles, pero nuestra realidad es incierta.

La cacofonía radica entre los datos de la SHCP con el discurso, en donde indican que no dejaremos de exportar en el 2023, y no llegaremos a producir más de 2 millones de barriles diarios.

Esto indica que no pudimos sacar de la Ley de Ingresos la venta de barriles de crudo. Esta mantiene la base ingresos en la parte petrolera de alrededor de 19% del total. Los ingresos y gastos, aumentará un 8% respecto a lo aprobado para el 2022. Pero lo más preocupante es el incremento en un 18% en los gastos no programables.

El crecimiento del país está basado en el gasto de las empresas productivas del estado, la recaudación tributaria y la buena fe de los planes en papel. Además, por favor no comparemos los mercados de nuestro vecino con el nuestro.

El caso del gas natural debemos dimensionar que ellos consumen en forma interna alrededor de 80 mil millones de pies cúbicos diarios, y nosotros solo 5 mil. En este simple ejemplo no somos iguales.

Estamos viendo al país de las barras y de las estrellas, tomando una posición de riesgo para el futuro, y esto lo ha hecho por décadas dentro del mundo. Ahora ha implementado una apuesta no entendida por muchos, pero si real para las próximas décadas.

Esta semana que paso, ha determinado una estrategia para asegurar la base de su futuro, ante los incrementos del precio del barril que dan como consecuencia incremento en los combustibles, e inflación por arriba de los objetivos. Desacelerando al final en primer lugar al desarrollo, y después al crecimiento económico. La táctica está basada en tres ejes:

Aumento de la producción de crudo nacional

Estados Unidos ya se acerca a niveles récord de producción de petróleo y gas natural. En este momento, se espera que la producción nacional aumente en 1 millón de barriles por día este año y casi 700 mil el próximo año, el objetivo llegar casi a los 13 millones de barriles diarios.

Liberación histórica de la Reserva Estratégica de Petróleo

Un millón de barriles adicionales por día en promedio, todos los días, durante los próximos seis meses. Este lanzamiento récord proporcionará una cantidad histórica de suministro que servirá como puente hasta finales de año, cuando la producción nacional aumente.

Transición energética

Primero en la generación con energías limpias y renovables (solar y eólica), y después el cambio de carros de combustión a eléctricos. El objetivo: ahorrará dinero a las familias estadounidenses en el futuro inmediato.

Alrededor de 950 dólares al año en ahorros de gasolina al aprovechar los vehículos eléctricos y 500 adicionales al usar electricidad limpia.

En forma paralela en el asegurar la producción de materiales críticos para impulsar su economía con energía limpia al reducir la dependencia de China y otros países de los minerales y materiales que son utilizados para baterías eléctricas, como litio, níquel, cobalto, grafito y manganeso.

El objetivo: Primera fase incrementar el volumen de crudo de EUA en el mercado mundial, compensando aquellos países que perderán mercado y sustituir aquellos que no pueden incrementar su producción.

En forma paralela al extraer de las reservas estratégicas de crudo al mercado interno, dando disponibilidad a refinerías costo por debajo del mercado mundial. Ambas estrategias darían certidumbre a los mercados y, por lo tanto, generar una depreciación del precio de barril y con este poder el bajar el costo a los combustibles, y desestresar a la macroeconomía. Sin dar subsidios a combustibles. Después controlado el precio, enfocar en transición energética.

En México no existe un plan igual o mejor que el anterior, debido a que nosotros no somos autosuficientes en todos los sentidos, desde el punto de vista tecnológico, manufacturero, económico y energético, debido a que dependemos de nuestros socios comerciales y la geopolítica.

¿A qué se arriesga México? Hagamos esta retrospección:

Aportamos una variante que influya en el mercado de hidrocarburos, no porque continuamos produciendo desde el 2020 1.753 MBD por el acuerdo firmado en la OPEP+.

Invertimos en otros países en tecnología propia o adaptamos la que existe en el mercado mundial.

El sector financiero da préstamos a empresas medinas para invertir fuera de México o estas buscan otros mercados con tasas más bajas que las ofrecidas en forma local.

Somos parte de la OTAN, no porque tendríamos que destinar 2% del PIB para cuestiones militares.

Cuando termine el actual conflicto geopolítico, ¿Dónde estará México?

¿Seremos parte de la nueva geopolítica? Con planes sin realidades.

Por Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

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Marco Mares
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