Todos los Derechos reservados © 2020, Marco Mares

Columna

La pendencia energética

¿Estamos entendiendo en México qué es una transición energética?

Publicado

el

En el mundo hay una convicción creada que se llama competencia. El problema de ésta es que fue desvirtuada, convirtiéndola en una pendencia continua. 

El propósito de la competitividad fue contar con una retroalimentación en conocimiento para poder mejorar la respuesta a una necesidad del ser humano en el mundo, y donde, en un principio, no fue considerado el planeta. Ahora, en este siglo XXI, el globo está dentro de la ecuación para obtener conocimiento en beneficio de éste.

Es absurdo, irónico y retrograda considerar que la economía de una nación basa su crecimiento en decisiones unilaterales de la administración en turno y que ésta se considere toda poderosa para poder cubrir las necesidades de cada individuo.

Quien defienda que tiene que ser así, coarta el libre albedrío al decidir por la sociedad el rumbo que ésta debe tomar en el mundo, no dejando que cada mente asuma sus propias decisiones, buenas o malas.

Un individuo u organización podría creer que, al dominar las decisiones de otros, controlará la forma en cómo el mercado prefiere adquirir o comercializar dentro de él, siendo la base de la evolución la innovación del ser humano, tener el derecho o poder tenerlo. Pero, ¿acaso no implementamos durante el progreso de la humanidad que para poder hacerlo deberías esforzarte con conocimiento, habilidades e invención? ¿Es acaso que cada individuo da, con sus decisiones, la responsabilidad a un gobierno, organización o empresas de este libre albedrío para no regular el conocimiento?

La competencia surgió como una respuesta a los monopolios debido a que no tenían una evolución continua, y sólo había un sólo ente que invertía.

Ésta, a su vez, incrementa las posibilidades de una nación para obtener recursos financieros, y así, tener una continuidad evolutiva dentro del mundo. Al no hacerlo, no podrá tener una fuerza económica, financiera, tecnológica, salud, ambiental y con conocimiento, dejando a la deriva el futuro de las generaciones.

Tomando algunas anotaciones de la orden ejecutiva que firmó el presidente Joe Biden para promover la competencia en la economía estadounidense encontramos que:

  • La competencia inadecuada frena el crecimiento económico y la innovación.
  • Las empresas pequeñas e independientes existentes deberán tener mejores condiciones equitativas para que puedan acceder a los mercados y obtengan un rendimiento justo.
  • Hemos visto en las últimas décadas menos competencia y más concentración en algunas empresas, y eso frena la economía.
  • En lugar de competir por los consumidores, están consumiendo a sus competidores. Ello sucede en algunos países por medio de la inversión pública.
  • A medida que la competencia disminuye, las empresas no sienten la presión de innovar o invertir en su fuerza laboral. Eso perjudica a las familias trabajadoras y perjudica a la economía.
  • Cualquier mercado sin competencia no es mercado; es explotación porque no hay igualdad.

Franklin Roosevelt defendió “el derecho de todo empresario, grande y pequeño, a comerciar en una atmósfera libre de competencia desleal y dominación por monopolios nacionales o extranjeros”.

En México se pretende controlar el mercado para bajar precios, con empresas del Estado, en el mercado ENERGETICO (Gas Bienestar) y otros. Pero a todo esto, ¿cuál es el objetivo a sabiendas que el gobierno no invierte en innovación? siempre lo hace una inversión privada. En algunos casos, en conjunto.

¿Estamos entendiendo en México qué es una transición energética? porque en la actualidad sólo se habla y comenta una parte del todo, y no está conceptualizado en cuanto al conocimiento que un país, que pretende ser competente, debe tener sobre un mercado.

La competencia fue instituida como una biblia documental mejorada en forma continua, cuyo fundamento podemos resumir en que orienta a tener un crecimiento de la productividad individual o grupal.

No contar con ella dentro de una nación, desacelera la inversión empresarial, disminuyen la innovación, los ingresos y la riqueza de un país, lo que da lugar a una mayor desigualdad dentro de la sociedad.

Tenemos el ejemplo de países con ideologías de control del estado que han migrado a una apertura para adquirir conocimiento, y después ser parte del mercado mundial, dejan de ser importadores compulsivos.

Pensar que la administración de una nación puede cubrir todas las necesidades ante una modernidad inminente de las ideologías o las formas de llevarla, y no adaptarse en forma camaleónica de acuerdo con los tiempos, significa que este país no tiene lo suficiente para poder tener un futuro.

El mundo está modificando la forma de utilizar las energías, que en el futuro estarán siendo ligadas con los recursos financieros y tecnológicos que cada nación tenga.

¿De continuar con la pendencia, tendremos futuro?

Por Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

Sígueme en Twitter: @economiaoil

Fortuna y Poder

Marco Mares
¿Es la informalidad un obstáculo para obtener crédito para la vivienda?
Sistema de Transferencia y Pagos. Optimiza el tiempo de tu empresa.
Publicidad