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Columna

México, ¡obsoleto ante el mundo!

La política es un costo directo que no tienen retorno de inversión porque son palabras en papel, en tanto, la energía es un papel con valor monetario que ejercita el musculo de un país para su crecimiento

Publicado

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Ramses Pech

Entendamos, el poder en un papel con una X dura 10 segundos. El papel con valor monetario en la bolsa de una empresa, negocio, empleado, familia representan el crecimiento en conjunto de un país.

Es así que la política es un costo directo que no tienen retorno de inversión porque son palabras en papel, en tanto, la energía es un papel con valor monetario que ejercita el musculo de un país para su crecimiento.

La reforma energética surgió para el mercado y para el usuario final, no para que la administración en turno decidiera qué quitar, controlar o adaptar como beneficio para las empresas del estado.

Lo anterior es muy relevante si consideramos que, en este 2021, ha quedado como moraleja que para el mundo los recursos financieros públicos son finitos, y, para que estos sean infinitos se requiere que otros jugadores circulen el dinero, para así poder hacer la vida de cada individuo más adaptable ante los cambios continuos que tenemos.

Respecto a los esfuerzos en energía para México, deberían estar sustentados en establecer un sistema energético infinito que defina los poderes y funciones de sus secretarias, órganos, y reguladores, bajo límites sustantivos para su operación de la industria, y que regule las relaciones entre las empresas productivas del estado y privados.

Lo anterior, bajo el argumento de una libre competencia equitativa que conlleve acceso del mercado interno a energías primarias, tecnologías, portadores de energía, y que se sepa aprovechar todo lo que tomamos de la naturaleza bajo el principio de un balance con el entorno, bajo una economía circular en crecimiento.

PEMEX, y CFE son empresas del estado, pero no del estado que cada administración tiene en cada periodo. Estas empresas han sido, son y continuaran siendo la base fundamental de la infraestructura energética. No obstante, a partir de 2021 han llegado a su cenit, y ahora es necesario mantenerlas donde están ante la falta de un presupuesto para su futuro incremental.

De continuar pensando en papel, en el corto tiempo estas empresas no tendrán razón de ser.

Es extraño saber que, la nueva ley en energía de EUA se concretó luego de que hace más de 13 años no habían realizado alguna modificación en el sector energético.

Quiero entender que México pudo haber estado a la par con EUA. Al tener avances tecnológicos y financieros pudimos habernos consolidado como sus socios comerciales más fuertes. Pero, al parecer, no hubo un acuerdo entre nosotros mismos para hacer esto, y esto continúa hasta nuestros días.

La reforma energética ha quedado obsoleta a partir del 29 de diciembre de 2020, haciendo referencia a la división Z aprobada, y confirmada su desfase el 22 de abril del 2021. Todo esto bajo la nueva diplomacia ambiental en el mundo, para la cual las políticas públicas no fueron y han sido orientadas.

A la reforma mexicana en energía meten manos, descalifican, alteran y la manosean, y no han entendido que NO ES EL PLAN; es la herramienta para poder realizar el plan, pero no de un poder de papel, sino de la oportunidad de avanzar en el posicionamiento de interrelación con el mundo.

Ésta surgió tarde, en 2014, y debió ser concebida no como estrategia política individual, sino como parte de la estrategia para alcanzar la autosuficiencia energética. Ahora, ya hemos perdido la oportunidad de realizarla en conjunto con EUA, nuestro socio con mayor flujo de intercambios comerciales.

Hoy, nuestra reforma energética es garante de un tratado comercial con el principal productor de crudo, consumidor de electricidad, e importador de tecnología, que ha cambiado las reglas del juego para esta década, y todos nosotros actualmente estamos en disputa por el poder del papel sin valor, y estamos dejando a un lado al que es necesario y dispensable para el futuro.

En una comparecencia realizada por la “The Honorable Katherine Tai Ambassador U.S. Trade Representative”, sobre cómo se verá el comercio de EUA en el mundo, incluyendo cambio climático y T-MEC, la embajadora comentó que habría que: “…aprovechar la oportunidad para poner a EUA en un camino fuerte y claro hacia un futuro competitivo”, ello, con la “creación de nuevas tecnologías de energía limpia y nuevos empleos, evitando al mismo tiempo una crisis económica… y protegiendo nuestro planeta”.

Sobre la nueva forma de hacer negocios de México con ellos, seria bajo el principio: “el TMEC no es para ponerlo en el estante y mirarlo, es para asegurarse que funciona, donde hay herramientas cooperativas y otras de confrontación, pero el fin es comprobar si el acuerdo renovado funcionó para el futuro.

Seguir jugando a determinar quién tiene el poder no da como resultado un fortalecimiento interno, y esto es aprovechando por el mercado mundial, el cual, al verte débil, no tiene piedad.

Sobre esto, EUA tuvo el tiempo para madurar en los últimos cuatro años, cortando de tajo la involución y poniéndose de acuerdo en cómo recobrar la fortaleza primordial del país.

Ahora, cada país revolucionará sus políticas públicas, adicionando a toda la industria energética la idea de que “no tendrás problemas para hacer un proyecto, pero deberás invertir, en forma adicional, en cada uno de ellos para reducir y/o tener emisiones nulas de gases de efecto invernadero”.

A ello, cada nación deberá hacer una nueva reforma energética, “Pro-ambientalista”, que deberá estar basada en un mercado maduro, educado y respetuoso de acuerdos del presente hacia el futuro, y acorde a la infraestructura en todos los ámbitos de la cadena de valor de la energía.

Entonces, ¿México quedó obsoleto?

Por Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

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Marco Mares
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