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Carlos González

¿Otra recesión a la vista?

Todavía no terminamos de salir por completo de una y ya empezamos a preocuparnos por la siguiente recesión

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Carlos González, Columna 2021

Todavía no terminamos de salir por completo de una y ya empezamos a preocuparnos por la siguiente recesión, no solamente en EUA, sino también a nivel mundial. 

En los últimos días ha generado particular preocupación la posible “inversión de la curva” de los bonos norteamericanos, ya que en caso de materializarse es considerada como una señal de una posible recesión en la economía de EUA para los próximos 12 a 18 meses. En el pasado, la gran mayoría de las recesiones han sido precedidas por una inversión de la curva con varios meses de anticipación.

¿Qué es la “inversión de la curva”? Para entenderlo mejor, podemos decir que generalmente mayor plazo implica mayor incertidumbre y por lo tanto mayor riesgo, por lo que los inversionistas buscan un mayor rendimiento esperado, de esta manera, bonos de largo plazo deberían presentar mayores rendimientos que los bonos de corto plazo. El diferencial entre bonos de distintos plazos se conoce como la pendiente de la curva y es utilizada por los inversionistas para monitorear los plazos que ofrecen las mejores oportunidades de inversión. Sin embargo, cuando las tasas de largo plazo presentan un rendimiento por debajo de las de corto plazo, (generalmente se consideran los bonos a plazos de 10 y 2 años respectivamente), quiere decir que la pendiente es negativa o que la curva está invertida. 

De esta manera, lo que estamos viendo es que los participantes están demandando menos los bonos de corto plazo ante un panorama de mayor riesgo, o bien, exigiendo mayores niveles de tasas ante la expectativa de eventuales incrementos en las tasas de corto plazo (podría ser explicado también por la expectativa de altos niveles de inflación por ejemplo y con ello la posibilidad de mayores tasas de referencia). Por otro lado, los participantes están demandando más los bonos de largo plazo ante la expectativa de que éstos presentan una mejor alternativa ante un menor nivel de riesgo a futuro, o bien, están viendo que el rendimiento actual de largo plazo es atractivo al considerar que eventualmente las tasas de largo plazo bajarán (posiblemente ante un escenario recesivo).

Recientemente el diferencial entre los bonos de corto y largo plazo se ubicó en terreno negativo cercano a 2pb, cuando el promedio en los últimos 10 años ha sido de +118pb. La última vez que observamos un diferencial negativo, fue en agosto de 2019, aproximadamente 6 meses antes de la última recesión en EUA. Es importante mencionar que a pesar de la solidez que actualmente muestra la economía norteamericana, las preocupaciones presentes se fundamentan en la todavía fragmentada cadena de suministro a nivel internacional, la cual persiste e incluso se ha incrementado con los nuevos casos de contagios de la nueva variante de Covid en China; los elevados niveles de inflación (máximos de los últimos 40 años en EUA y máximos en el promedio de países de la OCDE en los últimos 31 años); el inicio del ciclo restrictivo en la política monetaria por parte del FED y otros bancos centrales; y los efectos colaterales del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que podría desencadenar en una menor actividad económica global con epicentro en Europa.  

Con lo anterior, estimamos que en los próximos meses continuaremos viendo alzas en las tasas de referencia por parte de los Bancos Centrales a nivel mundial, con la finalidad de contener los elevados niveles de inflación que ha durado más de lo estimado y que podría permanecer por más tiempo, pero que al venir por el lado de la oferta, consideramos que el efecto del alza en tasas estará limitado, mientras que por otro lado, dicho incremento comenzará a impactar en el crecimiento económico global y en mayores costos financieros para gobiernos, empresas y familias. Así pues, todo parece indicar que los temores por un escenario de estanflación podrían comenzar a incrementarse en los próximos meses.

Adicional a ello, otros indicadores técnicos para las bolsas norteamericanas como el cruce a la baja de los promedios móviles entre 50 y 200 días, y el de 100 y 200 días (llamado “Death cross” o “cruce de la muerte”), también señalan un posible escenario de una tendencia bajista para los mercados accionarios de mediano y largo plazo, otro indicador adelantado de un entorno complicado para los meses por venir.

Por Carlos Alberto González Tabares

Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex

Sígueme en Twitter: @carlosgtabares; @monexanalisis

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