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Arturo Carranza Guereca

Pemex: sus problemas actuales

La compañía está orientada a negocios que no son rentables… lo más alarmante no es esto, sino el hecho de que carece de una visión estratégica de cambio

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La semana pasada Petróleos Mexicanos (Pemex) dio a conocer sus resultados financieros y operativos al segundo trimestre de 2021. En este periodo, la compañía reportó una utilidad neta de 725 millones de dólares, algo inusual pero no por ello menos significativo para una empresa tan emproblemada como la petrolera mexicana.

El desempeño de Pemex está alineado con los resultados que, entre abril y junio de este año, reportaron otras compañías petroleras. Exxon y Chevron, por citar dos ejemplos, reportaron ganancias de 4 mil 700 millones de dólares y de 3 mil 100 millones de dólares, respectivamente.

Los resultados de las empresas en esta industria, en términos generales, se vieron favorecidos por la reapertura de las actividades económicas tras un 2020 particularmente complejo. Entre abril y mayo de este año, el precio internacional del petróleo aumentó más de 80% con relación al mismo período de 2020. Este factor, sin duda alguna, resultó fundamental para apuntalar la recuperación de las empresas petroleras: en la medida en que los precios se incrementaron por la recuperación de la demanda petrolera, las compañías obtuvieron mayores ingresos y generaron mayores flujos de efectivo.

Aunque la utilidad de Pemex pudiera dar pie a que algún valiente piense que sus problemas han quedado resueltos, no hay nada más inadecuado y arriesgado que asumir dicha noción como cierta. Al menos así lo considera Moody’s, quien un día antes de que la petrolera mexicana difundiera sus resultados, comunicó su decisión de rebajar la calificación crediticia de la compañía.

La calificadora sustentó esta decisión bajo el argumento de que el actual modelo de negocio no le permite a Pemex generar los recursos suficientes para cubrir sus responsabilidades por cuenta propia. Las responsabilidades a las que se refiere Moody’s son, básicamente, las necesidades de inversión, el pago de impuestos y el pago de deuda.

Sobre las necesidades de inversión, la calificadora ha explicado que Pemex debe invertir al menos 16 mil millones de dólares anuales para mantener los indicadores operativos en los niveles actuales. Frente al deterioro de sus activos, el declive de sus yacimientos, la dificultad para explotar sus campos prioritarios y la acumulación de más responsabilidades, cualquier aspiración de la petrolera mexicana vinculada con el incremento de sus indicadores operativos implica la necesidad de aumentar su inversión. Aspiración poco realista si se toma en cuenta que su flujo de efectivo, después del pago de impuestos y derechos, es negativo.

En cuanto al pago de impuestos, Moody’s ha comentado que la carga fiscal de Pemex es muy alta y que ello representa un elevado riesgo de liquidez para la petrolera mexicana. A la luz de lo que la compañía reportó en el segundo trimestre de 2021, dicha aseveración parece irrefutable. En el periodo de referencia, el pago de Pemex por concepto de impuestos y derechos ascendió a 4 mil 147 millones de dólares, 24% de las ventas totales de la compañía entre abril y mayo de este año. 

Por lo que respecta al pago de deuda, la agencia calificadora explica que, de cara a las obligaciones que para Pemex representan las necesidades de inversión y el pago de impuestos, no existe certeza plena con respecto a que la empresa pueda cubrir este desafío. Al menos no sin la ayuda del gobierno. En este sentido, Moody’s considera que el apoyo a la petrolera nacional puede comprometer en el mediano plazo la fortaleza de las finanzas públicas. 

La calificadora ha mencionado la necesidad de que Pemex replanteé su modelo de negocio para que pueda generar liquidez sin necesidad de recurrir al gobierno. No obstante que esta sugerencia es compartida por muchos actores de la industria, el empecinamiento del gobierno con respecto a fortalecer a la compañía hace que se vuelva poco factible, sobre todo si se toma en cuenta que ello significaría que Pemex se enfoque en exploración y producción de hidrocarburos y que deje de lado las inversiones en otros segmentos de la cadena de valor de la industria. 

En resumidas cuentas, ya lo dijo un amigo experto que conoce muy bien de estos temas, Pemex desgraciadamente está orientada a los negocios que no son rentables. Sin embargo, lo más alarmante no es esto, sino el hecho de que carece de una visión estratégica de cambio: no solo son las pérdidas que obtiene por cumplir con las responsabilidades que este gobierno le ha asignado, sino sobre todo son las pérdidas en las que incurre cuando deja de enfocarse en los negocios donde sí es rentable. 

Por Arturo Carranza Guereca 

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