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Columna

Renegociación del TLCAN  a contra reloj

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Daniela Blancas

Desde su campaña presidencial, Donald Trump ha enfatizado la necesidad de renegociar los tratados comerciales, en particular el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN), al cual catalogó como el “peor acuerdo comercial de la historia”. A menos de un mes de que comiencen las negociaciones formales, la Oficina del Representante de Comercio de EUA (USTR, por sus siglas en inglés) publicó esta semana los “Objetivos para la Renegociación del TLCAN”.

En el documento se enumeran los principales puntos a renegociar, y aunque con poco detalle, incorpora temas como: reglas de origen, propiedad intelectual, anticorrupción, tipo de cambio, leyes ambientales, mercado laboral, entre otros. Destaca como principal objetivo que la renegociación debe enfocarse en reducir el déficit comercial que EUA tiene con la región, aunque no se especifica las medidas a seguir. Nuevamente llama la atención que se enfatice en el déficit comercial con la región cuando EUA mantiene un déficit significativamente mayor con otros socios comerciales, en especial con China. Según cifras al cierre de 2016, el déficit comercial de EUA con México representa el 12% del déficit total que tiene con el mundo, mientras que con Canadá tiene un superávit de cerca de 2% del total. Por su parte, el déficit con China representa el 61%. Aunado a esto, las exportaciones mexicanas contienen 40% de insumos estadounidense en promedio, las canadienses 25% y las chinas sólo 4%.

El documento incorpora varios temas que están incluidos en el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), del cual Trump decidió salirse a principio de su mandato. La retórica del documento está en línea con lo que la actual administración estadounidense ha expresado sobre el mayor proteccionismo comercial; sin embargo, no refleja una intención de abandonar el TLCAN – riesgo que en principio parecía probable.

Lo que se propone sobre políticas anticorrupción, marco jurídico para la propiedad intelectual, regulación del mercado laboral y de servicios financieros, no parecen representar mucha preocupación ni para México ni para Canadá. Sobre el sector energético, la propuesta se enfoca en subir al tratado la apertura del sector, lo que da mayor solidez a la reforma energética en México. La idea de prohibir la manipulación del tipo de cambio para obtener ventajas comerciales tampoco parece ser un conflicto, siempre y cuando no vaya en contra de la libre flotación de las monedas o que se tenga alguna intensión de influenciar la política cambiaria de cada país (tanto el dólar canadiense como el peso mexicano son monedas que operan bajo las condiciones de oferta y demanda de los mercados financieros globales, donde las autoridades monetarias no tienen ninguna intensión de fijar un nivel específico).

Donde parece haber mayor discrepancia y riesgos para México es en tres puntos en particular.  Primero, la meta de reducir el déficit comercial es vaga y se corre el riesgo de que se propongan medidas agresivas para alcanzarla. Segundo, el USTR propone eliminar el Capítulo 19, el cual establece las instancias necesarias para la solución de disputas o conflictos comerciales. En particular, Canadá, con varias disputas comerciales frente a EUA, difícilmente estará a favor de eliminar estas instancias.

Y el tercero: los tiempos son críticos y la región corre a contra reloj. El principal interés es que la negociación del TLCAN no se empalme con las elecciones presidenciales en México y las intermedias en EUA (finales de 2018), por lo que a finales de este año o principios del siguiente debería estar finalizada la renegociación. En caso de lo contrario, es posible que el proceso (y la incertidumbre) se alargue hasta que termine el ciclo político en ambos países. Estaríamos hablando de 2019.

Este sería el escenario más negativo para México, ya que tanto la incertidumbre de la negociación sumada a la de las elecciones podrían aplazar decisiones de inversión, desalentar el consumo y sobre todo, representaría mayor volatilidad para las variables financieras. El peso, aunque ha tenido un comportamiento excepcionalmente positivo en el año, se mantiene sensible tanto a las elecciones presidenciales de 2018 como a la negociación del TLCAN, por lo que sería la variable más afectada en caso que el proceso se alargue. Así, llegamos a agosto con una  meta importante: alcanzar acuerdos rápidamente sin ceder o sacrificar demasiado en la negociación.

Daniela Blancas

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Marco Mares
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