Todos los Derechos reservados © 2020, Marco Mares

Columna

Sin metamorfosis en 2021

En las últimas tres décadas, en México hemos intentado tener una metamorfosis, pero nunca lo hemos logrado.

Publicado

el

En el presente, y en las cinco décadas que tengo de vida, he escuchado decir a mis familiares, medios y sociedad, que cada administración tiene un tiempo definido, que tiene el poder, y que ha estado o está comprometida en convertir a México en un país desarrollado y eliminar la desigualdad en todos los sentidos.

La realidad es que continuaremos como estamos hoy, en el pasado para el futuro, y mi sentido común no lo verá durante el resto que me quede de vida.

El problema radica en que no nos consideramos una familia con un objetivo en común, donde el principal adjetivo utilizado es el “YO”, colocado sobre un valor posesivo sobre el todo, desde el punto de vista ideológico y político de cómo influir en las masas, pero esto tiene un tiempo finito, y será demasiado tarde cuando queramos corregir el rumbo.

En las últimas tres décadas, en México hemos intentado tener una metamorfosis, pero nunca lo hemos logrado. Hemos tenido el adjetivo de país en vías de desarrollo, emergente y subdesarrollado, pero siempre estamos en el purgatorio económico, y hoy, aún más alejados de poder dejarlo.

Nuestra meta debería ser llegar más allá, pero la realidad indica que no existe una visión en común, como familia, y esto deriva en que cada administración, generación y sociedad, no crea una ‘morph’, en una estructura real del futuro en el presente del todo, desde un punto de vista de crecimiento en conocimiento, tecnología, económico y evolutivo en el ser. Siendo nuestra falta de ‘osis’ en acciones concretas y reales, al no dejar el poder de la transformación afuera del haber con el tener a ideologías políticas, y que no son consensada entre todas las partes por una sociedad. A todo le queremos condimentar con demagogia.

En esta actualidad, todo el mundo está queriendo cambiar el “YO”, por la palabra “TÚ”, pero esta última está siendo mal empleada, y cuesta recursos económicos al no tener un consenso real a lo que el país requiere.

Actualmente estamos usando “TU”, sin acento, bajo el concepto de un adjetivo posesivo, que indica que algo es propio o particular de alguien, indican a la sociedad: Tu economía está creciendo, Tu eres feliz, Tu familia no es pobre, Tu negocio está creciendo, Tu empleo es seguro, Ese es tu problema, no el mío, es decir, estamos hablando en forma unilateral, sin confirmar ¿Cuál es la realidad?

El mundo no está incomunicado, y la mayoría de las cosas son sabidas en un momento del tiempo. México no tendrá una metamorfosis real, hasta que no empleemos, al Tú, con acento, que debe ser empleado como un pronombre personal para referirnos a la persona con quien hablamos y nos comunicamos, al incluirlas en las decisiones reales que afectan en forma directa su lugar, en el espacio-tiempo en la sociedad que son parte.

Sería bueno tener frases como: Tú tienes un gran sentido común de la realidad, Iremos tú y yo en mi administración, ¿Tú quieres ser parte del plan del país conmigo? Tú cuentas con la sabiduría necesaria, Tú tienes el don de escuchar, Puedes comprobarlo tú mismo si lo deseas.

Los números, y la realidad, son dos fuentes de sabiduría que indican si involucras o no, a una persona dentro de una economía, podrían decirnos que somos felices, y TU realidad es otra.

El 2021 debió ser la parte del asentamiento de las bases para el futuro, al igualar a todas las economías, en cuanto a la movilidad de las personas, productos y relaciones comerciales locales o fuera de estas.

Las naciones, que ha podido salir en forma rápida; ha sucedido en aquellos países, en que adaptaron su misión de largo plazo anterior, a una visión del mediano, dejando en el corto plazo a la adaptación rápida, para poder hacer frente ante cualquier cambio económico principalmente.

En México, hemos perdido la oportunidad de nueva cuenta, ante una situación mundial, al no arriesgar para mejorar la calidad de vida de cada persona, al colocarnos en un punto del tiempo, en igualdad de decisiones del rumbo del deber tomar a nivel mundial, y en el definir a donde dirigirnos. Hemos aislado de nueva cuenta al sentido común, y hemos perdido más de 365 día en el Yo, y en los cuales, no definimos en que parte de la cadena estaremos en el futuro en las relaciones comerciales. Hemos vuelto estos últimos meses, en una refrenda interna de demagogias políticas e ideológicas, y que en la realidad no incrementan el conocimiento, poder adquisitivo y mejorar la vida de cada individuo en este planeta.

El hombre hoy día evoluciona, no en un plano bidimensional, sino tridimensional, no sólo en el tiempo, también en el espacio, y donde el homo sapiens ya no tiene límite dentro del globo terráqueo.

En 2022 tendremos un dinero más caro para usarlo, inflación estacionaria, inversiones en nuevos sectores, como en la recuperación o eliminación del dióxido de carbono, mejorar la calidad del aire, nuevas fuentes de conocimiento para el futuro y empleado nuevas tecnologías.

A partir de este tiempo, tendremos economías camaleónicas, que dejarán a un lado la demagogia ideológica-política, al requerir el dinero por el colapso de su economía, derivado de la falta de una propia innovación tecnológica. Debiendo realizar nuevos acuerdos comerciales, cuyo objetivo deberá ser la aceleración del futuro en el presente, el cual requerirá cantidades de dinero, que dependerá en si hay una correlación entre la inversión pública y privada. Hacerlo por una sola vía crearía colapsos y retrasos. El mundo será más regulado bajo hábitos concisos del cómo, y antepondrán no una ideología social en el individuo, sino proporcionarán las herramientas necesaria para poder ser parte de la evolución en el espacio.

En el siglo XX crearon países desarrollados a base de demagogias ideológicas políticas, las cuales crearon y concibieron guerras bélicas internacionales, y después internas en cada país, rompiendo, al final de este siglo, moldes constantes en algunos países, convirtiéndolos en camaleónicos tecnológicos-económicos, que en este siglo XXI, están redituando frutos en algunos, para poder adaptarse en forma rápida para el futuro.

El 2020 puso en igualdad de circunstancias a todo el mundo, al parar a las economías. Muchos aprendieron y adaptaron, otros sólo se enfrascaron en pelear sus luchas internas, y con ellos limitando la metamorfosis para ser un país en desarrollo.

Una larva se transforma en mariposa de forma natural. Un país lo realiza por su metamorfosis con base en su sociedad con sentido común, y no por demagogia ideológica-política.

El dinero no es la felicidad, pero es el valor que hemos puesto para tener conocimiento en el tiempo espacio.

Por Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

Sígueme en Twitter: @economiaoil

Fortuna y Poder

Marco Mares
¿Es la informalidad un obstáculo para obtener crédito para la vivienda?
Sistema de Transferencia y Pagos. Optimiza el tiempo de tu empresa.
Publicidad