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Columna

Soberanía energética vs crisis climática

Parece que el gobierno prefiere asentar su modelo económico a costa del medio ambiente justificando que con plantar árboles es más que suficiente

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WeTweetEnergy, Columna 2021

Durante el 2020, vimos una serie de imposiciones por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el sector energético. En específico me refiero al acuerdo del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), que limita la participación de energía solar y eólica en México, así como la Política de Confiabilidad de la Secretaría de Energía que fomenta una dependencia a los combustibles fósiles y castiga a las energías renovables con el pretexto de “poner orden”.

Dicho acuerdo y políticas fueron suspendidas definitivamente, principalmente por amparos promovidos por Greenpeace México, en dónde los jueces detectaron una violación tajante en uno de los principales derechos constitucionales que tenemos como mexicanos: el gozar de un medio ambiente sano para el  desarrollo y bienestar de la población. Sin embargo, parece que el gobierno de López Obrador prefiere asentar su modelo económico a costa del medio ambiente justificando que con plantar árboles es más que suficiente.

Esto nos lleva a la pregunta ¿Se puede tener una soberanía energética sin afectar al medio ambiente?

Un indicador clave de que un gobierno está haciendo bien las cosas en temas de medio ambiente, es la reducción de las emisiones de efecto invernadero. Este indicador es una medida que se adoptó desde el protocolo de Kyoto en 1998 para medir los resultados de las políticas pro medio ambiente que tanto se necesitaban. Posteriormente vino la COP21 en 2015, en donde el liderazgo de México fue notable al tener metas ambiciosas en la reducción de las emisiones y migrar a un sistema eléctrico sustentable, con una meta de 35% de energías limpias en el sistema eléctrico para 2024.

Hoy, ese liderazgo internacional que teníamos en políticas que combaten la crisis climática ha ido desapareciendo. En la última actualización de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), han sido cuestionadas por organismos internacionales y organizaciones ambientales las cuales han señalado que las políticas nacionalistas generan más presión sobre los efectos del cambio climático. Nos arriesgamos al avergonzamiento y señalamiento por parte de Naciones Unidas, si no logramos recuperar ese liderazgo.

La política nacionalista energética de México sigue la directriz de desarrollar nuestras propias capacidades energéticas para gozar de una soberanía sin estar asociadas a intereses extranjeros. Dicha estrategia podría funcionar bajo otras condiciones de mercado y sin la crisis climática actual, ya que las economías dependen unas de otras, además de los avances tecnológicos de otros países. Para combatir la crisis climática no podemos subsistir de sueños de carboeléctricas limpias.

Sólo con observar la política energética de esta administración es fácil darse cuenta que dependeremos cada día más de combustibles fósiles. Por ejemplo, los contratos firmados en la región carbonífera de Coahuila, además del objetivo de utilizar el exceso de producción de combustóleo de Pemex en las plantas de la CFE. El seguir construyendo plantas termoeléctricas nos harían más dependientes del gas de Estados Unidos y seguir apostando el futuro de la economía mexicana en la refinación y la petroquímica traerán consecuencias e impactos irreversibles al medio ambiente     .

Posiblemente esos impactos nos saldrán más caros a largo plazo por el daño medioambiental que conlleva el aprovechamiento irracional de esos recursos, aunado a la poca planificación que caracteriza a esta administración.

Los efectos ya lo estamos viendo, las inundaciones que se vivieron en 2020 en Tabasco son una pequeña muestra de lo que nos podría esperar próximamente en todo el territorio.

Si se quiere mantener la competitividad del país y el liderazgo medio ambiental, que nos identificaba internacionalmente, la única ruta es apostar por la descarbonización. Aunque tengamos miles de barriles sin explorar y sin explotar en el subsuelo, no se puede continuar contaminando a costa del medio ambiente. Un movimiento político no puede ser la sentencia de muerte de nuestro ecosistema.

 

Por Elie David Villeda

Sígueme en Twitter:  @Elie_Villeda

 

 

 

 

 

 

Elie David Villeda, es experto en energías renovables y medio ambiente. Cuenta con experiencia en comercialización, desarrollo y financiamiento de tecnologías solares y eólicas. Tiene una maestría en Sustentabilidad y Energía por la Universidad de Monash en Australia y una Licenciatura en Relaciones Internacionales por el Tec de Monterrey. Es miembro fundador del colectivo #WeTweetEnergy.

 

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Marco Mares
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