jueves , abril 18 2019
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La subocupación, un fenómeno del mercado laboral

Los bajos salarios que hay en México propician que un grupo de la población ocupada tenga necesidad de una segunda fuente de ingresos para mejorar su calidad de vida

Fernando Franco

Hay dos realidades innegables en el mercado laboral mexicano: en este sexenio se formalizó un número récord de empleos, pero, por otro lado, los salarios están lejos de cubrir las necesidades básicas de la población.

En la administración de Enrique Peña Nieto, a julio de 2018, se crearon 3.6 millones de empleos. Esta cifra es dos veces mayor que lo registrado en igual periodo del gobierno de Felipe Calderón, e incluso es superior a los empleos creados en los 12 años completos de las dos administraciones pasadas (3,517,422).

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Al cierre de 2017, 41 por ciento de la población no tenía un ingreso laboral suficiente para adquirir la canasta alimentaria básica, conocida como la Línea de Bienestar Mínimo del Coneval, que comanda Gonzalo Hernández Licona, lo cual no abona al mercado interno local y, por ende, a la reducción de la pobreza.

Ante este panorama, existe un grupo de la población ocupada (con trabajo), que ya percibe un salario pero que, a todas luces, le es insuficiente para vivir, además de que tiene tiempo disponible para trabajar de forma adicional.

Este segmento del mercado laboral se denomina población subocupada. Básicamente son personas que tienen disponibilidad para trabajar más tiempo y, por supuesto, necesidad de obtener una segunda remuneración.

Al primer semestre del año, 6.8 por ciento de la población ocupada estaba en esta condición, cerca de 3.6 millones de personas, revelan cifras del INEGI, de Julio Santaella.

Si bien muestra una reducción con respecto a meses previos, la cifra es alta y preocupante, porque refleja las condiciones de precariedad laboral de imperan en México.

De estos 3.6 millones, 31 por ciento se concentra en personas con educación media superior y superior, mientras que 38 por ciento se caracteriza por desempeñarse en el sector servicios.

¿Te identificas con este grupo? Seguramente más de uno dirá que sí. No olvidemos que hay dos formas de generar más riqueza: obteniendo fuentes adicionales de ingresos o generando más ahorro. Si la primera es complicada, la segunda está más en nuestras manos ¡A mejorar nuestras finanzas personales y abonar para un mejor futuro!

Optimismo puro

El INEGI dio a conocer el viernes pasado el Índice de Confianza del Consumidor. Para sorpresa de muchos, el resultado fue cautivador: en julio creció 14.8% con respecto a junio, el mayor avance mensual desde 2001 que existen registros disponibles.

Además, el indicador se ubicó en 101.72 unidades, el mayor nivel desde marzo de 2008, previo a la crisis económica mundial, cuando se posicionó en 102.3 puntos.

El resultado se debió a un mayor optimismo por el TLCAN; la reducción del tipo de cambio, que beneficia a la inflación, pero sobre todo por el optimismo que generó el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, algo que llama la atención porque en el inicio de los dos gobiernos pasados, esto no se vio. En 2006 (Felipe Calderón) y 2012 (Enrique Peña Nieto) mostró incrementos mensuales de apenas 0.8 puntos y 0.5 puntos, respectivamente.

Esto, por supuesto, es una gran noticia, que debería traducirse en mayores compras, con mejor consumo y mayor crecimiento económico. Pero también representa un gran reto para el todavía virtual Presidente electo, que deberá no cortar las alas a los consumidores y cumplir sus expectativas ¡Vaya desafío!

Twitter: fhernandofranco

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