domingo , agosto 18 2019
Home / 2 Columnas / Expectativas económicas para México, entre azul y buenas noches

Expectativas económicas para México, entre azul y buenas noches

Varias instituciones financieras ajustaron su expectativa de crecimiento para este año, en medio de un escenario de incertidumbre por factores internos y externos

Fernando Franco

Las expectativas de crecimiento de México para 2019 se tornan cada vez más oscuras, en medio de un panorama de incertidumbre interna y externa que amenaza con convertirse en una tormenta perfecta en detrimento de la economía mundial.

Tal como se esperaba, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el Fondo Monetario Internacional (FMI), de Christine Lagarde, recortó su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional para este año, el primero del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de 2.5 a 2.1 por ciento, argumentando una baja inversión privada y nubarrones cargados de incertidumbre.

Sin embargo, el menos optimista es Bank of America Merrill Lynch. Su economista en jefe de para México y Canadá, Carlos Capistrán, recortó su previsión de dos a uno por ciento. El ajuste está relacionado con el cambio de gobierno. Afortunadamente, ve más probable que esta cifra sea mayor a que se ajuste a la baja.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), de Fernando López Macari, también ajustó su perspectiva de crecimiento de 1.8 a 1.7 por ciento, ante un menor gasto e inversión pública por el cambio de gobierno.

Éstos son sólo algunos ejemplos de los pronósticos que existen en torno al desempeño económico de México. Los factores de riesgo y que más causan temor ya los conoce: la batalla comercial entre China y Estados Unidos; el proceso de ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual se podría retrasar por el cierre de gobierno americano, que ya suma un mes; el comate al huachicoleo; la cancelación del aeropuerto y la serie de propuestas legislativas que se dieron a conocer en los últimos meses de 2018, entre ellas la eliminación de algunas comisiones bancarias y la desaparición de las Afores.

Existe otro elemento en el radar que muchos analistas y líderes empresariales anticipan que podría ocurrir en la segunda mitad del año: la desaceleración de la economía mundial.

De acuerdo con la edición 22 de la Annual Global CEO Survey de PricewaterhouseCoopers (PwC), 29 por ciento de los mil 300 directivos encuestados teme que la economía se enfriará durante los siguientes 12 meses, la cifra más alta desde 2012, cuando se registró un número de 48 por ciento.

El dato es relevante si se considera que en 2018 sólo cinco por ciento de los ejecutivos encuestados preveía una desaceleración.

Todo indica que el primer año de gobierno de López Obrador no será nada fácil. El Presidente debe tener muy claro que hay factores externos que escapan de sus manos y que, por más que él haga, nos impactan como país, lo que hace todavía más difícil acercarnos a ese crecimiento de cuatro por ciento que prometió para su gobierno ¿Será que en 2020 lo logrará? Al parecer tampoco, porque la resaca de este enfriamiento podría extenderse hasta el siguiente año.

En corto

No todo son malas noticias. En la encuesta que presentó ayer PwC en el Foro Económico Mundial, se reveló que México es el cuarto país más atractivo para el crecimiento de las empresas estadounidenses, con 11 por ciento de las respuestas de los directores empresariales. China, Reino Unido y Alemania ocupan las tres primeras posiciones.

Por cierto, al WEF, como se le conoce al Foro de Davos, asistirán muy pocas autoridades mexicanas. Ayer se confirmó que la secretaría de Economía, Graciela Márquez no participará. Ella iría en representación del presidente López Obrador. Ahora, el bateador emergente, permítanme la expresión, será la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora Sánchez ¡Buena suerte para ella!

Twitter: fhernandofranco

Te recomendamos leer

Fernando Franco

Tiempos difíciles para la inversión extranjera

Las expectativas para 2019 en torno a la IED se deterioran, a medida que la incertidumbre crece y la economía se desacelera