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Panorama complejo para el nuevo gobernador de Banxico

Economía mexicana sólo creció 1.6% anual en el tercer trimestre, el crecimiento más bajo en tres años y medio

Daniela Blancas

La semana pasada el Inegi público las cifras finales del PIB del tercer trimestre (utilizando la nueva base 2013) y los datos de inflación de la primera quincena de noviembre. En ninguno de los casos los resultados fueron optimistas. La economía mexicana sólo creció 1.6% anual en el tercer trimestre, el crecimiento más bajo en tres años y medio. Gran parte de la desaceleración económica derivó  del efecto negativo de los temblores en la actividad económica: menos días laborales, cierre de operaciones, etc. Sin embargo, como les comenté aquí, se espera que este efecto sea temporal y que en el cuarto trimestre del año haya una recuperación más sustancial. Así el crecimiento económico de todo el año se ubicará alrededor del 2%, el más bajo desde 2013, pero muy similar al promedio observado en los últimos 10 años. Por sectores, nuevamente se corrobora la discrepancia sectorial donde la industria se mantiene rezagada (se contrajo 0.6% anual en el tercer trimestre), mientras el sector servicios, que ha sido el motor económico, se desaceleró fuertemente de 4.2% en el trimestre previo a 2.5%. El sector primario, el cual representa menos del 4% del PIB total, creció a una tasa de 0.80% anual en el trimestre.

Por otro lado, la inflación presentó nuevamente una tendencia al alza. A lo largo de todo el año, la inflación ha ido subiendo constantemente, marcando su máximo en 6.7% en agosto. Septiembre y octubre fueron meses de inflaciones más bajas (alrededor de 6.4%); sin embargo, en la primera quincena de noviembre, la inflación general repuntó nuevamente a 6.6%. No hubo un único factor que volviera a presionar los precios, por el contrario, fue la combinación de diversos choques: alza en precios de mercancías, agropecuarios y energéticos.

Normalmente al cierre del año, la inflación mensual tiende a bajar. Sin embargo, gran parte del ajuste vendrá a principio de 2018, cuando del efecto estadístico del alza en el precio de la gasolina en enero de este año se vea reflejado en los niveles de inflación. No obstante, la inflación da señales de ser más persistente y por ende, se ve difícil que baje rápidamente. Esto complica el panorama para Banxico. Alejandro Díaz de León, recientemente designado (como se esperaba) como nuevo gobernador, ha comentado que es viable que la inflación se acerque al 3% hacia el cierre del 2018. El consenso de la Encuesta Citibanamex refleja un estimado de inflación de 3.8% al cierre del siguiente año, el cual se ubica dentro del rango de variabilidad de Banxico, pero todavía más cerca al techo que al punto medio. Es importante destacar que Banxico sólo tiene como objetivo de política monetaria el control de la inflación y no del crecimiento, no obstante, considera el ciclo económico para la toma de decisiones.

En medio de lo que será una primera mitad del año complicada para México (renegociación del TLCAN y elecciones), es muy posible que Banxico decida mantener sin cambio la tasa de política monetaria. Los mercados se han ubicado en ambos lados del espectro en los últimos meses. Hace poco más de dos meses, los mercados ya se posicionaban para posibles recortes de tasas; sin embargo, en las últimas semanas han migrado para posicionarse ante posibles alzas. En la encuesta Citibanamex, 16% de los participantes anticipan un alza en diciembre. De momento, veo las siguientes razones para no incrementar la tasa: (1) la inflación, lento, pero irá bajando en 2018 y querrán esperarse a ver los primeros datos del año para medir la velocidad de la caída; (2) la tasa ya se encuentra en niveles relativamente elevados, después del alza de 400 puntos base en los últimos dos años; (3) Díaz de León da la impresión de haber tenido un sesgo ligeramente más dovish (en contra de subir tasa) en sus decisiones previas como subgobernador y difícilmente cambie en su primera decisión como gobernador; (4) la actividad económica se desacelerará moderadamente en la primera parte del año, poniendo otro obstáculo para el alza de tasas; y (5) aun observando un comportamiento errático en el tipo de cambio – que ha propiciado alzas en los últimos años – es posible que Banxico prefiera utilizar otras herramientas como las coberturas cambiarias antes de optar por subir la tasa.

Así, las condiciones financieras, económicas y monetarias le dan la bienvenida al nuevo gobernador con retos relevantes, donde una buena comunicación de la política monetaria será crucial.

Daniela Blancas

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