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Un respiro en el primer mes del año

El año comienza con tintes positivos. A pesar del sentimiento negativo con el que cerramos el 2017, el balance de riesgos parece estar más optimista

Daniela Blancas

 

El año comienza con tintes positivos. A pesar del sentimiento negativo con el que cerramos el 2017, el balance de riesgos parece estar más optimista: i) la renegociación del TLCAN sigue sobre la mesa y, aunque con sus correspondientes obstáculos, la Administración Trump ha moderado su retórica en contra del tratado; ii) la inflación parece comenzar a ceder; y iii) la economía no presenta señales de una abrupta desaceleración. En algún punto de diciembre, parecía que se materializaría todo lo contrario: rompimiento del TLCAN, inflación persistente y una desaceleración agresiva en la economía.  

Las cifras de inflación y su importancia. La semana pasada, el INEGI publicó las cifras de inflación de la primera quincena de enero, las cuales fueron altamente monitoreadas por los participantes del mercado. La relevancia de estas cifras radica en la evaluación del ritmo de caída de la inflación, en particular, por el efecto base derivado del alza en los precios de la gasolina el año pasado. Es decir, los precios de la gasolina de 2018 tienen ahora una base de comparación anual mayor, que incluye el movimiento de los precios por el famoso “gasolinazo” se dio en enero de 2017. Así, en las primeras dos semanas del año, la inflación general bajó de a 5.51% desde 6.85% en la quincena previa. El precio de la gasolina, que venía creciendo a tasas anuales alrededor de 18% a finales de 2017, redujo su tasa de crecimiento a 2.2% anual. Aparte de este movimiento, otros productos del INPC redujeron sus elevadas tasas de crecimiento. La proporción de artículos que crecen arriba del 4% anual (cota superior del rango de Banxico) alcanzó su nivel más bajo en ocho meses, lo que se suma a otras señales que muestran que la inflación comienza a ceder. Asimismo, recordemos que de enero a mayo, la inflación mensual suele registrar tasas más bajas, para después repuntar hacia el cierre. Es decir, la inflación de los siguientes meses ayudará a ver tasas anuales más bajas, inclusive podríamos observar niveles cercanos a 4.5% a mediamos de año. Sin embargo, tampoco hay que construir mucho optimismo alrededor de esto, el movimiento será paulatino y lento. El consenso espera que la inflación cierre el año más de dos puntos porcentuales por debajo del cierre de 2017; pero todavía ligeramente arriba del rango de variabilidad de Banxico (2%-4%).

Por otro lado, el PIB preliminar mostró una recuperación de 1% trimestral en los últimos tres meses del año pasado, la tasa trimestral más elevada en 2017. Estos datos respondieron, en gran parte, a la recuperación de los sismos en septiembre pasado, que llevaron a una caída en la actividad en el tercer trimestre del año. Así, el crecimiento de la economía mexicana para todo 2017 se ubicó en 2.1%. En caso de que no haya revisiones por parte de INEGI en las cifras finales, este sería el crecimiento de la economía mexicana más bajo desde 2013. Aun así, es un crecimiento superior al que se estimaba a principio del año pasado (alrededor de 1.8%), cuando resultaba muy abrumador la cantidad de factores que podrían desencadenar la “tormenta perfecta”. Entre sectores, la divergencia se mantuvo: el sector industrial sigue rezagado, mientras que el sector servicios, aunque más moderadamente, sigue siendo el motor económico.

En balance, las cifras han sido relativamente positivas: la inflación parece ir cediendo, mientras la economía se desacelera paulatinamente. Para la política monetaria, esto podría llevar a Banxico a aplazar la siguiente alza de tasas. No obstante, aún queda mucha incertidumbre alrededor de esta decisión. En especial, porque Banxico fue muy agresivo en contra de la inflación (hawkish) en diciembre y no es claro que la caída en los precios sea suficiente para que revierta su sentimiento negativo. Es por esto que considero que aún es muy probable que suban la tasa en febrero, pero que moderen su tono hacia futuras alzas.  Banxico es consciente que el espacio para más alzas es limitado. Los mercados incorporan casi 20 puntos base (pb) de incremento para la decisión del 8 de febrero y un total de cerca de 50pb para la primera mitad del año. Asimismo, en la última encuesta de Bloomberg, 70% de los analistas/economistas encuestados esperan también un incremento de 25pb en la siguiente decisión.

Pese a que el sentimiento del mercado ha mejorado (el tipo de cambio opera un peso más fuerte que el cierre de 2017, también influenciado por la debilidad generalizada del dólar), no nos confiemos en que la volatilidad no regresará. El TLCAN, las elecciones y la dinámica económica e inflacionaria seguirán siendo los factores de mayor tensión en los siguientes meses. Y ninguno está resuelto aún.  

Daniela Blancas

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