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El reto de medir el impacto económico del sismo

Como les he platicado en columnas anteriores, la economía mexicana ha presentado sorpresas positivas en términos de crecimiento a lo largo de este año. No obstante, el tercer trimestre se perfila...

Daniela Blancas

Como les he platicado en columnas anteriores, la economía mexicana ha presentado sorpresas positivas en términos de crecimiento a lo largo de este año. No obstante, el tercer trimestre se perfila para ser uno más complicado. En particular, los efectos económicos de los desastres naturales serán notorios. Los sismos de septiembre tendrán un efecto negativo en la actividad; sin embargo, éste será transitorio, por lo que la política económica cambiará de trayectoria.

Resulta complicado medir el impacto de estos eventos en la economía, sin considerar las pérdidas que no son valuables bajo los criterios económicos. Existen pesos y contra pesos en la valuación de estos eventos. Por un lado, la actividad disminuyó por la cancelación de actividades y días laborales, mientras que la dinámica de consumo de bienes y servicios presentó un choque importante. Por un lado, muchas decisiones de consumo fueron pospuestas, en particular de bienes duraderos, las cuales eventualmente regresarán. Por ejemplo, si alguien tenía ya pensado comprar un coche, simplemente lo hará más adelante, pero no dejará de hacerlo. Por otro lado, la fuerte ayuda de la sociedad civil generó mayores compras de ciertos productos con el fin de ayudar a los damnificados, lo que tuvo un impacto positivo en el consumo (y mucho más importante en el sentimiento y ánimo de la sociedad). En sentido contrario, el consumo de servicios (restaurantes, cine, entretenimiento en general, entre otros servicios) sufrió un freno y no será compensado más adelante. Conforme la ciudadanía poco a poco regrese a sus actividades diarias, la dinámica de producción, consumo y gasto de los hogares y empresas comenzará a normalizarse.

Normalmente, en estos episodios se observa una caída en la actividad en el momento del desastre natural y un consecuente repunte en el trimestre posterior. Los esfuerzos de reconstrucción y la normalización de actividades tendrán un impacto positivo que compensará el efecto negativo. Así, el resultado económico (no anímico) final suele ser moderado.

En términos de inflación, los efectos también serán transitorios, pero queda menos clara la dinámica. A raíz del sismo, no hubo un choque en rutas de comunicación que pudiera generar un desabasto de bienes a gran escala, por lo que los ajustes serán moderados en mercancías y bienes agrícolas. Tampoco se registraron compras de pánico, pero nuevamente, sí existió una mayor demanda de ciertos bienes para la asistencia de damnificados y ayuda en general. Por otro lado, en la CDMX se canceló el cobro del transporte público varios días, lo que puede moderar los impactos sobre la inflación. Así, aunque el efecto final no queda del todo claro, se anticipa que será transitorio en la quincena afectada. El INEGI dará a conocer la inflación de septiembre (y por lo tanto la de la segunda quincena del mes) el lunes 9 de octubre.

La ayuda del gobierno será fundamental, pero también la del sector privado. El gobierno tiene una partida especial para este tipo de desastres naturales (Fondo de Desastres Naturales), de la que hará uso para los esfuerzos de reconstrucción. De momento, el Secretario de Hacienda, anunció que se ha aprobado un monto de 4.5 miles de millones de pesos para la reconstrucción y se irá utilizando paulatinamente (aunados a los 2 mil millones para la primera etapa de la emergencia). También, la SHCP anunció que dará ciertos beneficios fiscales para las personas afectadas en seis estados, mientras que en la CDMX se anunció, en conjunto con las autoridades locales, créditos preferenciales para la reconstrucción de vivienda así como para los edificios dañados. El impacto en las finanzas públicas, se estima que sea relativamente bajo. Asimismo, la participación del sector privado es relevante. Varias empresas y bancos se han sumado al esfuerzo, no sólo en forma de donaciones sino ofreciendo planes de ayuda para a la reconstrucción así como facilitar créditos con condiciones más favorables.

A los desastres del país, se le añade el impacto de los huracanes Harvey e Irma sobre la actividad económica en EUA. Se calcula que las zonas afectadas representan alrededor de 8% de la economía estadounidense y que el impacto de estos desastres naturales será de cerca de 0.6 puntos porcentuales del PIB en este trimestre, mientras que se espera que en el último trimestre del año, la actividad repunté con mayor fuerza. Este también será un factor de peso en la economía local durante la segunda mitad del año.

En conclusión, los efectos que veamos en los siguientes trimestres serán transitorios, por lo que las autoridades no tendrán que cambiar la trayectoria de las actuales políticas económicas. No obstante, reconozco la dificultad para la medición de las consecuencias no económicas: las pérdidas de vidas humanas y riqueza de la sociedad y el espléndido espíritu de ayuda y unión entre los mexicanos observado a raíz del sismo, todos extremadamente valiosos y difícilmente cuantificables en términos económicos.

Daniela Blancas

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