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Daniela Blancas

El desencanto accionario

El índice mexicano acumula una pérdida de 12% en los últimos 12 meses mientras que Wall St acumula una ganancia de 3.4% en el S&P500 y de 7% en el Nasdaq ¿qué pasa con el mercado mexicano?

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Daniela Blancas

El atractivo del mercado accionario ha sido bajo en el último año. De hecho, durante gran parte de 2018, el mercado se mantuvo casi lateral, perdiendo fuertemente conforme se acercaban las elecciones, pero recuperándose también una vez que se incorporó el inminente triunfo de López Obrador.

En comparación con otras bolsas, el índice mexicano acumula una pérdida de 12% en los últimos 12 meses (en términos de dólares, aunque en pesos la pérdida es similar), mientras que Wall St acumula una ganancia de 3.4% en el S&P500 y de 7% en el Nasdaq – ambos cercanos a sus máximos históricos. Al hacer la misma comparación con otros mercados emergentes, en Brasil el índice accionario ha subido 11%, +8.5% en Turquía, +3.4% en Sudáfrica y +14.6% en India. Inclusive, el índice MSCI de mercados emergentes repunta 0.7% en el último año.

Entonces, ¿qué pasa con el mercado mexicano? La cancelación del aeropuerto internacional de la Ciudad de México fue el puntapié que el mercado necesitaba para entrar de lleno a una espiral negativa del que sólo se ha conseguido recuperar parcialmente. En el último rally a finales de agosto, el mercado recuperó 11% desde sus mínimos en cinco años y fue impulsado por la resolución positiva del conflicto entre el gobierno y las empresas constructoras y operadoras de los gasoductos. Esto pone en manifiesto la importancia de mantener un marco sólido que deje en claro “las reglas del juego”. Sin embargo, el movimiento positivo de la bolsa fue muy limitado y de nuevo se encuentra atrapado en un rango lateral y apático. Los participantes locales del mercado han incrementado más su participación en acciones fuera de México, lo que confirma que las expectativas para el entorno empresarial en México no son las más optimistas. Asimismo, los participantes extranjeros no ven un panorama muy prometedor para entrar el mercado local.

El movimiento al interior del índice no ha sido homogéneo. Por ejemplo, en el último año, el sector de consumo básico – el cual aporta el mayor peso al índice (casi 34%) – ha tenido retornos marginales pero positivos, mientras que el segundo sector más importante, el financiero (21% del total del índice) presenta un rendimiento moderadamente negativo (-1.5%). Contrariamente, el consumo discrecional muestra la mayor caída por encima de 20%. A este, le siguen las pérdidas en las acciones de materiales e industriales, las cuales ha estado fuertemente afectadas por la contracción generalizada de la industrial en el país; en particular, el desplome de la construcción. Por su parte, el sector con retornos más elevados ha sido el de salud, aunque su aportación al índice es la más baja (0.5%).

Con la poca información que se conoce del tercer trimestre, podemos anticipar una temporada de reportes no muy optimista, a pesar de que se espera que, la actividad comience a revivir para el cierre del año. Es de suma importancia que tanto el sector privado como el gobierno trabajen juntos para desarrollar proyectos que cubran el déficit en infraestructura y servicios, así como propiciar acuerdos justos para la iniciativa privada, pública y el consumidor final. Es relevante que la administración sea consciente que la mayor inversión y confianza requiere de estabilidad y claridad en el marco regulatorio para todos los sectores. Cualquier noticia hacia esta dirección podría ser el tan ansiado catalizador para la bolsa mexicana.

Daniela Blancas

 

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