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El racismo en medio de la carrera presidencial

Si Trump consigue que la economía se recupere rápidamente hacia el 3T20, la reelección estaría casi asegurada

Daniela Blancas

Es innegable la transformación social que hemos visto en EUA en las últimas semanas. A pesar de las medidas de distanciamiento social, la gente ha salido a las calles para denunciar el abuso de poder por parte de la policía sobre la población negra y hacer conciencia sobre el alto grado de racismo inmerso en la sociedad. 

Con varios factores gestándose, el movimiento no tiene precedente. Por un lado, la crisis de salud resaltó las disparidades socioeconómicas en EUA. El gran escepticismo con el que Trump tomó la pandemia, llevó a que dicho país se ubique como uno de los más afectados por el virus, dejando al descubierto a los más vulnerable. Según el World Economic Forum, es 2.4 veces más probable que la población negra muera por Covid-19 que el resto de la población. Por otro lado, la fuerte recesión económica y la alta tasa de desempleo facilitó la asistencia de manifestantes, mientras que la respuesta agresiva y violenta del presidente generó mayor polarización y descontento, incentivando a que más gente se sume al movimiento. Más importante aún, el hecho de que sea un año electoral abre la puerta para un mayor alcance y centra los debates en el uso de la fuerza pública, el racismo, la discriminación, las minorías, la seguridad social, los planes para enfrentar la crisis económica y el liderazgo del presidente. 

Usando datos de Civiqs, una empresa de encuestas en línea, el respaldo al movimiento Black Lives Matter (BLM) subió fuertemente en las últimas semanas (votantes registrados) pasando de un margen neto a favor de +17 puntos antes de las protestas a +28 puntos. El alza fue generalizada entre diferentes grupos de edad, preferencia política, educación y raza. Un dato muy interesante es que inclusive los votantes republicanos aumentaron su aceptación y soporte al movimiento, lo que también se refleja en varios comentarios de políticos republicanos que rechazaron las acciones del presidente. 

Con todo esto, no es de sorprender que la popularidad de Trump a cinco meses de las elecciones, esté cayendo. Según el rastreo de encuestas de Five ThirtyEight, la popularidad presidencial ha bajado de cerca de 46% a principios de abril – una de las más altas desde 2017 – a 40.9%, la más baja en ocho meses similar a la que tuvo durante el famoso impeachment. En comparación, Trump se ubica como uno de los presidentes menos populares a cinco meses de su posible reelección. Obama y Bush tenían una tasa de aprobación 7 puntos más alta, Clinton +13 puntos y Reagan +15. Sólo la popularidad de George H.W.Bush y Carter eran menores que la del actual presidente (-5 puntos cada uno) y ninguno fue reelegido.  

Aunque 2016 nos enseñó que las carreras presidenciales se definen en el último momento, hoy Joe Biden lidera las encuestas con un diferencial de 10 puntos (promedio de encuestas), 4 puntos más que el promedio de marzo y abril. Las preferencias se van modificando y ciertos grupos juegan un papel fundamental. Por ejemplo, la popularidad presidencial bajó incluso en los votantes blancos sin grado universitario, lo que solía darle una ventaja a Trump en estados como Iowa u Ohio. Asimismo, la popularidad entre mujeres favorece a Biden en 25 puntos, 6 puntos más que el mes pasado. Uno de los grupos que más podría mover los resultados son los votantes jóvenes (18-34 años); generación que atraviesa por una reducción de la riqueza comparada con padres y abuelos, falta de trabajo y de oportunidades. Además, la apatía por los políticos o partidos tradicionales ha llevado a una alta tasa de abstencionismo. Por grupos de edad, éste es el que más apoyo ha dado al movimiento MBL y de momento, Biden lidera las preferencias con una ventaja de 22 puntos. 

Aunque aún hay muchos factores en el aire, si Trump consigue que la economía se recupere rápidamente hacia el tercer trimestre sin que sea obstaculizada por la segunda ola de contagios, la reelección estaría casi asegurada. Por el contrario, Biden tiene que mantenerse como un político que integre y escuche a la población marginada, que esté dispuesto a reformar la policía, que ofrezca mejores oportunidades para los jóvenes y haga hincapié en la falta de liderazgo del presidente. Si lo consigue, Trump pasaría a la lista de aquellos que fracasaron en conseguir la reelección, lo que no se ha visto desde la época de los 90 con George H.W. Bush.

Daniela Blancas (@danielovab)

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