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Daniela Blancas

Enero, ¿una muestra del 2020?

Enero parece ser sólo una muestra de lo que nos enfrentaremos en los siguientes 11 meses con eventos específicos que no queda claro cómo pueden desarrollarse.

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Daniela Blancas, columna

Diversos riesgos que esperábamos a lo largo del año, se han materializado rápidamente en enero. Los mercados han tenido que sortear las mayores tensiones geopolíticas entre EUA e Irán, el inminente Brexit casi cuatro años después del voto, el avance del juicio contra Trump, la firma de la primera fase del acuerdo comercial entre China y EUA y del TMEC. Como si lo anterior no fuera suficiente, el brote del coronavirus ha llevado a fuertes movimientos en los mercados financieros y se posiciona como uno de los mayores eventos del año.

Es difícil estimar el impacto en la economía global y los mercados financieros a un mes del brote del virus – un grupo de personas con síntomas de neumonía fueron detectados en Wuhan, China a finales de diciembre. La velocidad del contagio y la posibilidad de contener el brote, siguen siendo las grandes incógnitas. En comparación con el brote del SARS en Asia entre noviembre 2002 y julio 2003, en esta ocasión, la respuesta del gobierno chino ha sido más eficiente y proactiva. Durante el SARS, el gobierno tardó cerca de tres meses en notificar a la OMS, cuando ya había más de 300 casos y cinco muertes. La tasa de mortandad alcanzó cerca del 10%, mientras que, por el momento, la tasa del coronavirus se estima alrededor de 2%. No obstante, parece que este nuevo virus tiene mayor tiempo de incubación y altas posibilidades de rápida mutación.

Ante esta incertidumbre, los mercados asiáticos han sido los más afectados, aunque el volumen se mantiene bajo por el Año Nuevo chino. El índice accionario de Hong Kong – acumula una caída de cerca de 10% en las últimas dos semanas (en el episodio del SARS cayó 16% antes de recuperarse), mientras que el índice de mercados emergentes cae 4% en este periodo. Por su parte, Wall St retrocede cerca de 2% y se aleja de los máximos históricos (perdió 11% en el episodio anterior). En 2003, los casos de infección comenzaron a estabilizarse después de cinco meses, momento en el que los mercados frenaron la caída. Si aplicamos estos números al caso actual, aún hay que esperar volatilidad alta en las siguientes semanas hasta ver una reducción en el ritmo de contagio.

Los mercados mexicanos no han sido la excepción a esta nueva ola de aversión al riesgo. En las primeras dos semanas de año, el rally en el mercado accionario llevó al índice a tocar máximos no observados desde octubre de 2018 sobre los 46 mil puntos. No obstante, en las últimas dos semanas, el índice ha cedido al menos la mitad de este movimiento alcista. Sorpresivamente, el peso presenta un comportamiento más moderado. En lo que va del año, la moneda se mantiene operando por debajo de 19 pesos y gana 0.5% frente al dólar, la segunda moneda con mayores ganancias del ranking de las divisas emergentes. Es importante destacar el cambio del rol del peso como “proxy de riesgo”. En los últimos años, el peso solía sobre-reaccionar a casi cualquier episodio de riesgo global; sin embargo, esta volatilidad se ha reducido, lo que posiblemente responda a las altas tasas de interés. Asimismo, algunos inversionistas parecen estar “cansados” del entorno mexicano: bajo crecimiento, poca visibilidad del futuro del marco institucional, baja inversión, incertidumbre elevada ante las políticas públicas, entre otros.

Este primer mes del año parece ser sólo una muestra de lo que nos enfrentaremos en los siguientes 11 meses con eventos específicos que no queda claro cómo pueden desarrollarse. Así que hay que seguir esperando swings relevantes en las próximas semanas.

Daniela Blancas

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