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La Fed y Banxico en aparente sintonía

Aunque a ritmos diferentes, tanto el banco central estadounidense (Fed) como el mexicano (Banxico) han incrementado sus tasas de interés de referencia en los últimos años.

Daniela Blancas

Aunque a ritmos diferentes, tanto el banco central estadounidense (Fed) como el mexicano (Banxico) han incrementado sus tasas de interés de referencia en los últimos años. Este ciclo de alzas comenzó en diciembre de 2015 y a la fecha la Fed acumula 225 puntos base (pb) de alzas, mientras que Banxico más del doble (525pb).

En un inicio, Banxico ató sus reacciones a aquellas de la Fed; sin embargo, se vio forzado a desligarse de la misma y acelerar el ritmo dada la vertiginosa depreciación del peso frente al dólar en 2016 (generada por la caída en los precios del petróleo, Brexit, las elecciones en EUA, entre otros) y su respectivo impacto sobre los precios.

Esta semana, ambos bancos volvieron a sincronizarse. La Fed subió 25pb su tasa a 2.25-2.50%, mientras que Banxico la llevó a 8.25%. Para ambos bancos centrales estos son los niveles más altos en una década. Sin embargo, los motivos y la perspectiva de estos movimientos son significativamente diferentes.

Las tasas en EUA comenzaron a bajar en 2007 para hacer frente a la desaceleración económica que derivó en la Gran Recesión de 2008. Las tasas bajaron a mínimos históricos de 0% y se mantuvieron ahí por siete años. En 2015 comenzó el ciclo alcista dada la recuperación de la economía y la estabilización paulatina de la inflación.

Esta semana la Fed señalizó que, si bien las alzas seguirán en 2019, serán menos agresivas, ya que las tasas se acercan a sus niveles neutrales (donde no se estimula ni reprime a la actividad económica). En los últimos meses, la probabilidad de que la economía estadounidense se desacelere hacia finales de 2019 ha incrementado sustancialmente, una razón más para que se anticipe que el fin del ciclo alcista está acercándose.

En los siguientes meses, habrá que estar atentos a la posible materialización de esta desaceleración, la cual podría verse con mayor claridad hacia finales de año.

El caso de México ha sido distinto. Banxico se ha visto presionado a subir tasas dada las presiones en el mercado cambiario y su efecto sobre los precios de la economía. Recordemos que, a diferencia de la Fed, Banxico sólo tiene como mandato el control de la inflación, dejando de lado el desempeño económico o del sector laboral.

Así, pese a que la economía ha venido creciendo a tasas de alrededor de 2.0% anual en los últimos trimestres, los precios han presentado presiones importantes. En 2017, la inflación subió rápidamente como consecuencia, en parte, de la liberalización de los precios de la gasolina y la depreciación del peso frente a las negociaciones del TLCAN.

Este año, la inflación bajó de 6.8% al cierre de 2017 hasta 5.0% (en la primera quincena de diciembre); sin embargo, aún se ubica por encima del rango de “tolerancia” de Banxico de 2-4%.

En el último comunicado, Banxico se mostró más preocupado por los niveles de inflación, por el alza en las expectativas de inflación y por la posibilidad de que se desaten efectos de segundo orden, es

decir, un efecto espiral de alzas de precios. Asimismo, se mostró preocupado por los efectos que puedan generar las políticas de la nueva administración (alza de salarios, deterioro fiscal) y no da señales de que el ciclo haya terminado.

Sin embargo, a diferencia de la Fed, Banxico ya se encuentra en una zona de restricción monetaria, es decir, donde los niveles de tasas ya tendrían un efecto negativo sobre el crecimiento económico.

Por lo tanto, aunque no sea parte de su mandato, el banco central es consciente que estos niveles de tasas pueden generar un freno a la economía. Esto, en un entorno donde se espera que la dinámica económica se enfrente a un escenario más complejo en 2019: poca claridad sobre cambios en la regulación de diversos sectores, menor confianza de inversionistas, dificultad para mantener las finanzas públicas sanas, un entorno global más deprimido, entre otros.

Así, Banxico se vuelve encontrar en una encrucijada sobre las acciones disponibles para tomar en 2019: si tiene mayor preocupación por el crecimiento, podría empezar a recortar tasas; sin embargo, con un elevado riesgo país que se refleje en mayores presiones cambiarias, se vería obligado a continuar el ciclo alcista. Con suerte, los niveles de inflación se desaceleran y le dan margen para no mover tasas.

Contrariamente, con mayores presiones sobre precios, Banxico volverá a verse forzado a seguir subiendo, a costa de frenar la economía. En otras palabras, Banxico se encuentra en la incómoda posición que han tenido diferentes bancos centrales de economías emergentes en donde hay que anclar las expectativas de inflación por medio de alza de tasas a costa de la actividad económica y el empleo.

 

Nota: Todas las opiniones aquí expresadas son a título personal y no representan la visión de Citibanamex ni de ninguna otra Institución.

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