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Daniela Blancas

¿LA NUEVA REGLA DEL MERCADO PETROLERO?

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En la búsqueda del nuevo equilibrio en los precios del petróleo, los ajustes tanto al alza como a la baja han sido mucho más agresivos, dinámica a la que nos tendremos que acostumbrar como la nueva regla de mercado. Previo al 2014, estas fluctuaciones eran significativamente menores.

El movimiento en los precios del petróleo en los últimos años ha sido uno de los factores de mayor riesgo para la economía global. Desde la segunda mitad de 2014, los precios internacionales del petróleo (cercanos en ese entonces a 100 dólares por barril) comenzaron a caer dramáticamente. La negativa de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de recortar las cuotas de producción acentuó la caída. El punto más bajo se alcanzó a principio de este año, cuando marcaron mínimos por debajo de $30 dólares por barril (dpb). Estos fuertes movimientos han respondido tanto a la mayor capacidad productiva (por parte de miembros y no miembros de la OPEP, incluyendo la producción de “shale” en EUA) como a la contracción de la demanda por un menor crecimiento económico mundial. Desde los mínimos registrados a finales de enero a la fecha, los precios se han recuperado 60% y ahora se ubican alrededor de 40dpb. Esta recuperación ha sido provocada por una menor oferta (ataques por grupos radicales en Nigeria quienes abogan por que las grandes petroleras se retiren del país; los incendios en Alberta, Canadá, entre otros) y una ligera recuperación en la demanda. Aun así, la recuperación sigue endeble.

En cada episodio, los rumores y presiones sobre la OPEP y la posibilidad de recortar la producción aumentan. Arabia Saudita, quien aporta cerca del 30% de la producción de la OPEP, ha puesto varias condiciones para que se alcance un acuerdo en los límites de la producción. Y es que la OPEP es un grupo bastante heterogéneo con incentivos muy diferentes para cada país. Por ejemplo, Irán, con el levantamiento de las sanciones de EUA, incrementa rápidamente su producción y difícilmente cooperaría con una reducción de cuotas en estos momentos. Por su parte, Venezuela ha sido uno de los principales promotores para la reducción de producción ante la fuerte crisis económica y política por la que atraviesa. Los ataques de grupos armados en Nigeria y la dificultad para frenar esta ola de agresiones han también puesto importantes retos para la producción en el país africano.

Así, desde 2014, la posibilidad de cooperación entre los miembros de la OPEP y los no miembros ha sido cada vez más una expectativa que una realidad. En los últimos días ha habido rumores de nuevas pláticas de cara a la reunión de la OPEP en Argelia a finales de septiembre y nuevamente las expectativas están elevadas. Difícilmente veo la posibilidad de un acuerdo, más aun cuando los precios del petróleo parecen encontrar cierto balance.

Los reportes recientes tanto de la OPEP como de la Agencia Internacional de Energía (EIA por sus siglas en inglés) sugieren que el mercado se acerca a un balance entre oferta y demanda; sin embargo, los riesgos recaen en el alto nivel de inventarios tanto de gasolina como de petróleo y una frágil demanda. Los pronósticos de la OPEP apuntan a un crecimiento de la demanda promedio en 2016 de 1.22 millones de barriles al día (mbd) y para 2017 de 1.15 mbd, principalmente provenientes de países no miembros de la OECD. Esperan también que la oferta disminuya principalmente en países no miembros de la OPEP, mientras que los miembros incrementarían moderadamente éste y el siguiente año la oferta de petróleo. Así, aunque la OPEP no ha actuado para reducir la oferta, parece que poco a poco recuperan (principalmente Arabia Saudita) participación en el mercado a costa de los países no miembros. Un resultado favorable para un cartel como la OPEP.

El caso de México. A México siempre se le ha considerado como un país exportador de petróleo; sin embargo y para sorpresa de muchos, no lo es, o mejor dicho, lo ha dejado de ser. Las exportaciones petroleras sólo representan el 5% de las exportaciones totales, una fuerte caída con respecto al 13% que representaban en 2013. También, la plataforma petrolera ha caído de manera importante en el país. El volumen de producción pasó de su máximo en 2004 de 3.3mbd a cerca de 2.2mbd y aunque se espera que la caída se modere, no se ve posible un incremento en los siguientes años.

La importancia del petróleo para México radica en el impacto que los ingresos petroleros tiene en las finanzas públicas, ya que representa cerca del 21% de los ingresos totales del sector público. No obstante, desde hace varios años el gobierno mexicano ha comprado coberturas petroleras, las cuales mitigan parte de los riesgos de las fuertes caídas en los precios.

Muchos jugadores del mercado petrolero consideran que los niveles alrededor de $50dpb en el precio del Brent o WTI resultan de un balance de la oferta y la demanda de petróleo en los siguientes meses. Sin embargo, otros ven este nivel como una zona de mayor incertidumbre, donde difícilmente se pueden hacer posiciones a favor o en contra del siguiente movimiento. Aunque el mercado está en camino de encontrar un nuevo balance, el ajuste no está exento de volatilidades altas por lo que no hay que descartar vaivenes diarios en los precios, con rachas de fuertes caídas. Pero no hay que entrar en pánico ya que esta será la nueva norma del mercado petrolero.

Fortuna y Poder

Marco Mares
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