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Columna

La recuperación económica y sus demonios

Mayores precios en materias primas podrían traer una contaminación más acelerada de precios, lo que complica el panorama para una recuperación sólida en México

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Daniela Blancas, columna 2021

El inicio de año ha traído buenas noticias en la dinámica económica en EUA. Los masivos estímulos fiscales y monetarios (cerca de 38% del PIB incluyendo el paquete de la administración Biden por aprobarse) se filtran a la economía real y todo apunta hacia una fuerte recuperación económica que liderará el crecimiento global. Se estima que la economía global crezca 5.1% este año, después de la contracción de 3.6% en 2020 y que EUA repunte 4.3% (-3.5% el año pasado). 

El Nowcast de la Reserva Federal de Nueva York – un modelo estadístico que incorpora los datos mensuales para proyectar el PIB trimestral – estima que la economía estadounidense crecerá 8.3% (trimestral anualizado) en el primer trimestre, significativamente superior al 5.5% que arrojaba a principio de año.

Esta aceleración en el crecimiento y mejora de expectativas, ha despertado mayores preocupaciones por una posible ola inflacionaria. Dada la fuerte contracción económica de 2020 y la amplia brecha de producto, la inflación parece tener espacio para subir (1.4% actual); sin embargo, un sobrecalentamiento económico podría presionar los precios con mayor rapidez.

Así, las expectativas se han ajustado al alza. La tasa del Tesoro a 10 años, una de las variables más relevantes este año para medir las expectativas de inflación, subió cerca de 60 puntos base (1.5% actual) de enero a la fecha, alcanzando su máximo en un año. Las bajas tasas de interés han sido uno de los principales factores para el rally accionario y la depreciación del dólar. Por lo tanto, si esta tasa sube en exceso, la tendencia del mercado se invertirá – para muchos el umbral para activar un cambio de tendencia está alrededor de 1.70-1.80%. El momento de esta inversión es una de las grandes incógnitas del año. 

Es por eso que los mercados estarán muy atentos a cualquier cambio en las señales por parte de la Reserva Federal. A raíz de la crisis, la Fed relajó su objetivo de inflación al pasar de un 2% puntual a un promedio alrededor de 2%, es decir, puede “tolerar” inflaciones más altas con tal de asegurar la sostenibilidad de la recuperación del empleo.

Asimismo, el alza en los precios de las materias primas ha sido un factor fundamental para el ajuste en expectativas de inflación. En las últimas semanas, la tendencia alcista en la gran mayoría de los commodities se ha acelerado. El índice de commodities de Bloomberg – que sigue el comportamiento de poco más de 20 precios de diferentes materias primas incluida energía, granos, metales preciosos e industriales – alcanzó su nivel máximo desde octubre de 2018 y acumula una ganancia de cerca de 50% desde sus mínimos en marzo pasado.

El movimiento ha sido generalizado. De los mínimos del 2020, la plata recupera 130%, el cobre 100%, el maíz 60%, el café 38%, entre otros. Por su parte, la aceleración de los precios del petróleo (~90%) ha sorprendido – el precio a principio de año era de 51 dólares por barril (dpb) y actualmente se acerca a los 66dpb – y está marcada no sólo por las sorpresas positivas en la dinámica global, sino también por factores de oferta. La OPEP mantiene baja su producción para incentivar la salida de inventarios y subir el precio. A la fecha retiene cerca de siete millones de barriles diarios, que equivale a 7% de la oferta global. La OPEP se reunirá la siguiente semana para evaluar si mantiene “corto” al mercado o si va incrementando poco a poco la producción. Recordemos que conforme los precios del petróleo suben, más productores entran al mercado porque consiguen cubrir los altos costos de producción (shale), en especial en EUA.

Así, los precios de las materias primas seguirán subiendo respondiendo a la reactivación de la demanda, el mayor flujo comercial, la normalización de la movilidad, el rol de los commodities como protección para futuras inflaciones y los nuevos proyectos de infraestructura. Por lo tanto, las preocupaciones sobre el alza en la inflación se mantendrán vivas a lo largo del año.

Para México, aunque nuestra dependencia del petróleo ha bajado significativamente, los ingresos del gobierno se ven beneficiados por mayores precios del petróleo. No obstante, la importación del resto de las materias primas neutraliza por completo la exportación petrolera. Por lo tanto, el alza en los precios de las materias primas también representa mayores riesgos inflacionarios. Esto, en medio de una persistente inflación subyacente (3.8% anual) que no consigue bajar a pesar de la contracción económica. Así, mayores precios en materias primas podrían traer una contaminación más acelerada de precios, lo que complica el panorama para una recuperación sólida en México – sin dejar al lado el nulo apoyo fiscal de la administración de AMLO. Asimismo, Banxico tendrá muy limitadas las posibilidades de bajar de tasas de interés en 2021.

Por Daniela Blancas

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Marco Mares
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