viernes , noviembre 22 2019
Home / Daniela Blancas / Nada que festejar

Nada que festejar

No hay nada de que alegrarse por crecer a un precario 0.1%. Lo único que se ganó fue que la 4T no tuviera encabezados de recesión y poco más.

Daniela Blancas

La valoración final de un evento siempre está influenciada por la expectativa que se forme del mismo. Así sucedió con los datos del segundo trimestre del PIB en México. Siempre estuvo latente la posibilidad de que la economía entrara a una recesión técnica, es decir, dos trimestres consecutivos de contracción económica. No es mi objetivo ahondar en la discusión eterna que nos ocupa a muchos economistas sobre si ésta definición, ampliamente usada, es válida o no. Para muchos lo será y para muchos otros no. El hecho es que es una convención que ayuda a estandarizar cuando una industria o economía está o no en recesión.

Los datos preliminares del PIB, publicados el miércoles por el INEGI (cifras definitivas por darse a conocer el 23 de agosto), reflejan un crecimiento de 0.1% trimestral, es decir, por poco, pero evitamos entrar en recesión. Y dado que las expectativas eran muy negativas, para algunos estas cifras fueron vistas con optimismo, en particular para el gobierno. Y no, no hay nada de que alegrarse por crecer a un precario 0.1%. Lo único que se ganó fue que la 4T no tuviera encabezados de recesión y poco más. La industria, el sector más rezagado de la economía, no creció en el segundo trimestre, mientras que el sector servicios, el sector que mas contribuye a la economía, creció un triste 0.2% trimestral. Recordemos que el sector servicios es el que creció con mayor dinamismo en los últimos años, el motor de la economía. Por lo tanto, con estos resultados no veo de donde podamos ver el optimismo: no estamos creciendo. Y no está relacionado con un choque externo, EUA crece a muy buen ritmo. Los factores son locales.

Recientemente, el gobierno redujo su estimado de crecimiento a 1.1% anual desde 1.6% para todo el año (aunque el presidente cree que será de 2%, hazaña casi imposible). Aún muy optimista frente a estimados del mercado por debajo de 1%. Inclusive el FMI, que suele ser positivo, estima que la economía crecerá sólo 0.9%. Si los estimados del gobierno se materializaran, la economía tendría que crecer cerca de 2% en los siguientes dos trimestres, una recuperación muy agresiva con respecto a lo que se ha visto en los últimos meses. De 2016 a la fecha, el crecimiento promedio trimestral fue de 2.2% anual y habrá quienes argumenten que podríamos regresar a crecer cerca de estos niveles. Sin embargo, las reglas del juego cambiaron en esta administración y no hay visibilidad sobre el futuro, lo que desincentiva las decisiones de consumo e inversión. La incertidumbre es alta.

No queda claro que el reciente programa de incentivos económicos detallado por Hacienda sea suficiente. Es importante que la administración sea consciente de la desaceleración económica (con estos u otros datos. Sin embargo, las soluciones siguen siendo de corto plazo y sin un plan que pueda realmente revivir y reiniciar la dinámica económica, la cual claramente está estancada. Para la segunda mitad del año, ayudará que el gasto del gobierno se reactive después de un subejercicio del mismo. Aun así, dudo que sea suficiente para compensar el mal inicio de año. Ojalá la administración también se dé cuenta de la necesidad de incrementar la confianza y seguridad para que la inversión y consumo se reactiven. Y de momento, no hay señales de esto.

Daniela Blancas

Te recomendamos leer

Daniela Blancas

Menor inflación, no implica mayor consumo

El nivel de inflación podría llevar a pensar que el consumo se puede reactivar proximamente, pero hay pocas razones para mantener este optimismo.