Todos los Derechos reservados © 2020, Marco Mares

Daniela Blancas

No desvirtuemos la educación

Si una cosa hemos aprendido este año es que la reflexión social es tan importante como la económica

Publicado

el

Daniela Blancas, columna

Inicialmente quería despedir el 2019 con un análisis sobre la decisión de Banxico de recortar por cuarta vez en el año la tasa de referencia en 25pb y de las expectativas del año siguiente. No obstante, no puedo dejar pasar desapercibido lo que recientemente pasa en el ITAM, institución de la que fui alumna del 2001 al 2005. Si una cosa hemos aprendido este año es que la reflexión social es tan importante como la económica. 

Es inmensamente triste que tengan que ocurrir hechos desafortunados para que hagamos conciencia. Estas tragedias detonan la reflexión, mueven fibras internas que parecen dormidas, reactivan el análisis y nos sensibilizan sobre la realidad. Me parece un acto de valentía que los alumnos del ITAM levanten la voz y creen conciencia sobre diversos temas: los métodos de enseñanza, las presiones inherentes a estudiar una carrera, la necesidad de contar con más apoyo emocional y, lo más importante, la relevancia de priorizar las enfermedades mentales, las depresiones, la ansiedad, los ataques de pánico, entre otras. En muchas esferas de la sociedad, hablar de estos temas es aún tabú y están estigmatizados. Es importante para los jóvenes, del ITAM o no, conocer y poder identificar estas señales para evitar tragedias. Como muchas otras enfermedades, son multifactoriales.

Sin embargo, las críticas hacia el ITAM me parecen llevadas al extremo. Durante mi transcurso por el Instituto tuve, como imagino casi cualquiera, excelentes profesores. Maestros que me enseñaron más que economía y quienes me llevaron a reflexionar, pensar y cuestionarme sobre los problemas de México. También tuve maestros menos expertos en transmitir su conocimiento. Hice grandes amigos y también me divertí. Decidí hacer muchas actividades extracurriculares porque también complementaban las horas clase y las horas biblioteca. Si, también atravesé por varios momentos difíciles, pero iguales a los que vi que mi hermano u otros amigos pasaban en otras universidades. Aprendí humildad y tuve calificaciones dignas del olvido, di de baja materias y decidí renunciar a calificaciones que, bajo el efecto del ego, creí que no eran “justas”.

El discurso anti-itamitas – por neoliberales y neoporfiristas – lleva varios meses de moda. López Obrador critica abiertamente el tipo de economía que se enseña en el ITAM y a aquellos funcionarios que vienen de dicha institución y que, para sus ojos, han “destruido familias y ha sido un desastre para la economía”. Pero como muchas cosas de esta administración, son dichas como un discurso político en la búsqueda de un culpable para poder justificar ciertas decisiones. No obstante, AMLO sigue políticas neoliberales como el libre mercado, la autonomía del banco central (aunque ya impuso dos miembros en la Junta de Gobierno), la libre flotación del peso, el control del endeudamiento público y las finanzas públicas, entre otros.

Como lo he dicho en otras columnas: el modelo económico no es perfecto; de hecho, el modelo falló. Falló desde un punto de vista humanitario. Y lo mismo ha pasado en la educación y no sólo en el ITAM. Como bien me comentó mi maestra de vida “la labor de los profesores universitarios es preparar con calidad a los estudiantes para enfrentarse lo mejor posible a la vida laboral”. Es cierto que el ITAM tiene fama de ser exigente y mi inclinación siempre será por una educación de calidad. Los alumnos tienen que “sobrellevar” la carga de trabajo para prepararse a la vida profesional que, en la gran mayoría, es más estresante que un final de Eco V. Aun así, no convivo con “el “terrorismo educativo”, la humillación, la burla y el mal trato del agente de poder (el profesor) sobre el alumno. Tampoco comparto la filosofía retrograda de: “si así se hizo en el pasado, así debe de hacerse en el futuro” o “yo pasé por lo mismo, que aguanten”. Eso es evitar la evolución de la sociedad y tiene que cambiar. El poder absoluto y autoritario de los maestros, desvirtúan la educación de la misma manera que la búsqueda de laxitud de los alumnos.

 

Agradezco a todos mis amigos y familia que me ayudaron a reflexionar sobre este complejo tema.

Daniela Blancas

 

Fortuna y Poder

Marco Mares
¿Es la informalidad un obstáculo para obtener crédito para la vivienda?
Sistema de Transferencia y Pagos. Optimiza el tiempo de tu empresa.
Publicidad