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Columna

Efecto Rebote. Revisión al alza del crecimiento esperado para México

Se espera un efecto rebote de crecimiento en el PIB de México entre 4 y 5%, que fue revisado al alza desde el escenario central de 3.8%.

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Gabriela Siller, columna

El PIB se compone del consumo interno, la inversión fija, el gasto de gobierno y las exportaciones netas. Por lo tanto, el crecimiento depende del ingreso que tengan hogares y empresas, de las expectativas económicas, confianza de los consumidores y empresarios, inflación, tasa de interés, tipo de cambio, tipo de gasto público y del crecimiento de EUA.

El ingreso de las familias mexicanas no ha terminado de recuperarse tras la caída del empleo del 2020 por el gran confinamiento. A pesar de que el empleo empezó su recuperación desde el año anterior, una buena parte se ha recuperado en la informalidad, en la subocupación y con salarios menores a los que se tenían previo a la crisis. Asimismo, el lento proceso de vacunación y la mayor inflación generan cautela, lo cual inhibe el crecimiento del consumo.

Al consumo lo ha beneficiado la entrada de remesas del exterior, por los amplios estímulos fiscales otorgados en EUA. A febrero, las remesas hilan 10 meses en máximos históricos (al tomar el acumulado de 12 meses) y se proyecta que este año sigan al alza, creciendo alrededor de 8.7%. Con el efecto matemático de baja base comparación por la caída del consumo en el 2020 e impulsado principalmente por la reapertura económica y la llegada de remesas, se espera que el consumo privado de México muestre un crecimiento de 6.8% este año, tras la caída de 11% del 2020. Si el pronóstico se materializa, se ubicaría en diciembre 2021 en los mismos niveles observados en diciembre de 2016.

Por su parte la inversión fija bruta (IFB), depende en gran medida de las expectativas económicas, de que exista un ambiente propicio para los negocios y de la tasa de interés. Las recientes reformas e iniciativas han incrementado la incertidumbre y con la expectativa de que ha terminado el ciclo bajista de tasa por parte de Banxico, ya no se tendrán incentivos adicionales para la inversión productiva. Sin embargo, la caída de 19% en la inversión fija bruta en 2020 deja una base baja de comparación, que por efecto matemático provoca un rebote. Asimismo, la IFB puede verse beneficiada por la expectativa de crecimiento de las exportaciones mexicanas. A enero 2021 la inversión fija bruta de México hila 24 meses consecutivos con caídas anuales, siendo máximo período en registro. Para el 2021 se espera que la inversión fija muestre un crecimiento aproximado a 11.6%, siendo insuficiente para resarcir la caída de 19% del año anterior. De cumplirse el pronóstico de la IFB, alcanzaría su máximo en agosto, con un nivel similar al de abril del 2011.

Por otro lado, el impacto del gasto de gobierno sobre el crecimiento depende tanto del monto como de la forma que se gastan los recursos. En este sentido es especialmente importante el gasto en infraestructura, pues es el tipo de gasto público que podría generar un efecto multiplicador sobre el crecimiento de México.  Sin embargo, este tipo de gasto sigue siendo bajo al representar sólo 14.7% del gasto programable del 2021.

Ante esto, es evidente que la demanda interna prácticamente está creciendo 1) por efecto rebote de baja base de comparación de los datos del año pasado y 2) por el mayor crecimiento de Estados Unidos. De manera local no hay incentivos que generen un aceleramiento en la demanda interna.

Del sector externo, es importante recordar que las exportaciones mexicanas tienen una alta correlación con el crecimiento de EUA. En 2020 el 81.21% de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino EUA, de las cuales aproximadamente una tercera parte fueron de equipo de transporte (industria automotriz).

El crecimiento económico de EUA se ha revisado fuertemente al alza como consecuencia de los estímulos fiscales, lo cual en teoría debería generar un crecimiento de 18% en las exportaciones mexicanas este año. Sin embargo, existen tres factores a considerar: 1) se espera que la administración de Biden suba los impuestos corporativos, lo cual puede frenar la recuperación del empleo de EUA, 2) la escasez de semiconductores, que se ha vuelto la Ley de Murphy para México, ya que sin semiconductores se han dado paros temporales de algunas plantas automotrices, lo que a su vez detiene las exportaciones y 3) el alza en el precio de los commodities que ha presionado al alza los precios al productor.

Las importaciones están más diversificadas, ya que sólo el 43.79% provienen de Estados Unidos. Las importaciones dependen del tipo de cambio real efectivo, del crecimiento de las exportaciones y de la recuperación económica en México. Cabe destacar que el tipo de cambio real efectivo ha mostrado una apreciación del peso frente a las divisas de sus socios comerciales del 20% entre abril 2020 y enero 2021, incentivando al crecimiento de las importaciones. Así mismo, la expectativa de una recuperación más acelerada en México también impulsa a las importaciones.

Bajo este panorama se espera un efecto rebote de crecimiento en el PIB de México este año entre 4 y 5%, que fue revisado al alza desde el escenario central de crecimiento de 3.8%.

A pesar de que el crecimiento previsto es “alto” sigue siendo un efecto rebote en buena medida impulsado por el crecimiento de EUA. En este sentido se sigue esperando retomar el nivel de PIB pre crisis hasta el 2024.

En teoría el crecimiento de Estados Unidos debería de generar un mayor efecto de arrastre de México. Sin embargo, desde finales del 2018 el ciclo de negocios de ambos países se desvinculó, como consecuencia de las políticas internas que deterioran el ambiente para los negocios.

De esta forma, de seguir las reformas e iniciativas que generen cautela, se podría propiciar un menor crecimiento. Por el contrario, si se propicia un buen ambiente para los negocios, se podría observar un mayor crecimiento del PIB de México.

Al interior, se espera que el mayor crecimiento anual del PIB sea el del segundo trimestre, por efecto matemático de baja base de comparación por el gran confinamiento. Por el contrario, para el primer trimestre se espera que muestre una caída anual, debido a la lenta recuperación de la economía mexicana.

Gabriela Siller Pagaza

Análisis Económico Grupo Financiero BASE

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